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ÓPERA CONTEMPORÁNEA

Àlex Ollé: "'Quartett' es la puesta en escena de una relación caníbal"

El director escénico regresa al Liceu con una versión moderna de 'Las amistades peligrosas' de Luca Francesconi

La obra, protagonizada por el barítono Robin Adams y la mezzosoprano Allison Cook, se estrenó en La Scala en el 2011

Marta Cervera

El director escénico Àlex Ollé (Barcelona, 1960), uno de los capitanes de La Fura dels Baus, regresa al Liceu con 'Quartett', una ópera contemporánea del italiano Luca Francesconi, discípulo de Luciano Berio. La trama se basa en una obra teatral de Heiner Müller inspirada en 'Las amistades peligrosas', de Pierre Choderlos de Laclos, y hay funciones programadas para los días 22, 26 y 27 de febrero y 2 y 3 de marzo.  

¿Qué pesa más en la obra? ¿La miseria moral de los personajes o el sexo? La miseria moral, sin duda. 'Quartett' habla de una clase alta, burguesa, que vive de espaldas a la realidad. Gente que existía en el siglo XVIII y que existe también ahora. Esta obra ilustra la decadencia de la sociedad occidental.

¿Qué personajes de hoy podrían ser los protagonistas de 'Quartett'? Cualquier pareja acomodada aburrida que vive en la monotonía y para salir de ella establece un juego y un desafío entre ellos que los lleva a la muerte. Metafóricamente, 'Quartett' es la puesta en escena de una relación caníbal, porque a través de las palabras se destrozan el uno al otro.

"La obra habla de una clase burguesa que vive de espaldas a la realidad. Gente que existía en el siglo XVIII y existe también ahora"

Durante una hora y 20 minutos se establecen juegos de seducción y cambios de rol entre el vizconde de Valmont [Robin Adams] y la condesa de Merteuill [Allison Cook]. ¿Mucho mejor que las películas de la serie '50 sombras de Grey'? Aquí la pornografía está en el texto, no tanto en las acciones. Lo que sí se genera es una sensación de claustrofobia. Los protagonistas están hora y media encerrados en un espacio muy pequeño diseñado por Alfons Flores: una caja suspendida por 600 cables de tres milímetros que genera un efecto de aislamiento absoluto.

¿Cómo llegó a esa idea? Heiner Müller dice que su obra transcurre tanto en un salón antes de la revolución francesa como en un búnker tras la tercera guerra mundial. Eso me inspiró la idea del aislamiento. Por un lado está lo que ocurre en el interior de la caja, lo más realista, lo que dicen los protagonistas. El exterior simboliza la mente de los personajes y está trabajado con imágenes de vídeo de Franc Aleu que recrean los miedos, sueños y pesadillas.

¿Disfruta más con un ópera de nueva creación o con la reinterpretación de títulos famosos? En cuanto al proceso de creación prefiero partir de cero. La primera vez fue con 'D.Q. Don Quijote en Barcelona', con libreto de Justo Navarro y música de José Luis Turina. Ahora estoy trabajando en 'Frankenstein', una idea que propuse a La Monnaie de Bruselas, donde se estrenará en el 2019. La música es del norteamericano Mark Grey y el libreto, de Júlia Canosa, una chica de Barcelona.

"Producir óperas es caro y traer obras como esta supone un riesgo porque no tienen la taquilla de una obra de repertorio"

El Liceu no acostumbra programar demasiada ópera contemporánea…  Seguro que eso se debe a un tema económico. Producir óperas es caro y traer obras como esta supone un riesgo porque no tienen la taquilla de una obra de repertorio. Es de agradecer que Christina Scheppelmann haya querido programar 'Quartett', pero también tiene su lógica. Hacía tiempo que no veníamos al Liceu; se ha podido montar y ensayar en solo ocho días, lo que representa un ahorro de costes, y, además, se estrenó con éxito en La Scala de Milán (recibió el premio a la mejor nueva producción del año) y después  se ha visto en Viena, Lille, Oporto, Buenos Aires...

¿Se imaginaban Carlus Padrissa y usted que llegarían tan lejos en el mundo de la ópera cuando empezaron con La Fura dels Baus? En absoluto. No teníamos demasiado conocimiento sobre la ópera. Pero entramos en este mundo de una forma muy natural después de montar el espectáculo inaugural de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona. El Festival de Música y Danza de Granada nos invitó a hacer 'La Atlántida', de Falla, y a nosotros nos hizo mucha gracia y dijimos "¿por qué no?".

"Estoy a favor del referéndum, pero esl desgaste que esta comportando esta situación no nos deja ver otros retos que son importantes"

A partir de aquí fue un no parar. Así es. Hicimos 'El martirio de San Sebastián' de Debussy y tuvimos la suerte de que nos vino a ver Gérard Mortier, que dirigía el Festival de Salzburgo, y nos ofreció hacer allí 'La damnation de Faust'. Pensamos en Jaume Plensa, uno de los grandes artistas plásticos de este país, para el diseño de escenografía, y nos entendimos tan bien que hicimos juntos 'La flauta mágica' y 'El castillo de Barbazul'.

Con la perspectiva que le da el trabajar buena parte del año fuera, ¿cómo ve Barcelona? Uf, ¡menudo tema! Pues la veo un poco como la ópera. Lamentablemente, ahora Barcelona se mira mucho el ombligo. No tiene una visión abierta. Notas que se está destinando tanta energía a algunos temas que hace que se pierdan muchos otros. Estoy a favor del referéndum, pero el desgaste que toda esta situación está comportando no nos deja ver muchos otros retos que son importantes. Esperemos que de una vez pase algo y se abra un poco el horizonte.   

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