Quico y Maria del Mar, la química de la diferencia

Pi de la Serra y Bonet recrearon y ampliaron el repertorio de su disco de 1979 en un consistente recital en el teatro Joventut, dentro de Barnasants

Maria del Mar Bonet, y Quico Pi de la Serra , en el Teatre Joventut de l Hospitalet .

Maria del Mar Bonet, y Quico Pi de la Serra , en el Teatre Joventut de l Hospitalet . / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Quico Pi de la Serra y Maria del Mar Bonet, dos voces tan definidas y a la vez tan compatibles, con tantas distancias como puntos de encuentro. Las complicidades ya quedaron rubricadas una vez, 38 años atrás, en aquellos recitales titulados ‘Per Corpus al Romea’, luego plasmados en el disco 'Quico-Maria del Mar', y resurgieron con fuerza este viernes en el teatro Joventut, dentro del festival Barnasants.

Un concierto concebido como sesión compacta, con músicos de él y de ella, cinco, estableciendo unos fundamentos ricos en los que se distinguían trazos estéticos de ambos mundos. Bastante blues por parte de Pi de la Serra, con ese ‘Hey hey baby’, de su admirado Big Bill Broonzy, que abrió la noche camino de la primera cita al álbum de 1979, la veloz ‘Repoblació forestal’, un tren en marcha al que se subió con placer Bonet.

VOCES FUNDIDAS

Fue un ir y venir de canciones compartidas con cambiantes grados de implicación. En ‘Suau’ tomó Pi de la Serra la voz cantante, acompañado por la armónica de Joan Pau Cumellas, y en ‘Cultura’ se sumó Bonet reclamando “mesura!” una y otra vez en su atolondrado recorrido. Ella se alzó luego entre el encantamiento de ‘No voldria res més ara’ y ambas voces se fundieron en la bruma mágica de ‘Nocturna’. Composiciones, como ‘Cançó de l’atzar’ y ‘L’amor tot s’ho val’ (Stevie Wonder), poco citadas en los escenarios a lo largo de los años y que desprendieron ese brillo antiguo de las reliquias conservadas entre paños. Con sutiles retoques: ‘Petita festa’ subió de ‘tempo’ y reforzó sus matices country.

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Entraron en escena ‘Blues en sol’, de Guillem d’Efak, y ‘Una tarda qualsevol’, de Pi de la Serra, que cantó Bonet por primera vez en un escenario, complementándose con los momentos más célebres de su alianza original, ese ‘Jim’ que va más allá de Billie Holiday y la dramática ‘Es fa llarg esperar’. “La escribió Pau Riba aunque creo que yo la he cantado más que él”, recordó la cantante mallorquina.

Aspereza y suavidad, el toque de brusquedad imprevisible de él y la dulce severidad de ella, complementándose y yendo al territorio del otro. Así fue en ese ‘M’agrada el blues’, con solos de Amadeu Casas y Dani Espasa, que abrió los bises entre menciones a las alcaldesas presentes en el público, Ada Colau y Núria Marín. Cerraron la noche dos cantos airados, ‘Què volen aquesta gent?’ y ‘Si els fills de puta volessin no veuríem mai el sol’. Siempre es bonito cantar canciones que conserven su vigencia.