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pantallas

Más cerca y más solos

Mikel Lejarza

Emma Stone y Ryan Gosling, en ’La La Land’.

Emma Stone y Ryan Gosling, en ’La La Land’.

El húngaro Frigyes Karinthy fue un escritor conocido por haber escrito obras basadas en autores consagrados, como Julio Verne, Jonathan Swift y Mark Twain, pero, sobre todo, por ser el primero que aludió a la teoría de los seis grados de separación.

Según ésta hipótesis, cualquiera de nosotros está conectado con otra persona en no más de seis pasos. De ser cierta la teoría, estamos todos muy cerca de Donald Trump, en la versión más pesimista, pero también, en otra más optimista, de alguien más interesante, como por ejemplo Ryan Gosling, el protagonista de La La Land, la película que es la principal candidata a llevarse todos los Oscar de este año.

Incluso el actual presidente de EEUU está a sólo seis grados de separación de la coprotagonista de la película del año, su declarada y ferviente antagonista en cuanto a ideas políticas, Emma Stone.

Sirva esto como ejemplo para explicar la teoria: Trump (1) fue durante 14 temporadas el presentador del programa The apprentice, creado por el británico Mark Burnett. Al dejarlo, le sustituyó por el austriaco Arnold Schwarzenegger (2), que fue el protagonista de la película Terminator, de James Cameron (3).

Este es un director a quien todos conocimos como el responsable de Titanic, que protagonizó Leonardo Di Caprio (4). Este, a su vez, fue productor ejecutivo de la película Los idus de marzo, interpretada por George Clooney y Gosling (5), que canta y baila con Stone (6) en el filme.

Como ven, el mundo es un pañuelo lleno de conexiones y todos estamos más cerca los unos de los otros de lo que parece, por encima de fronteras ficticias e ideologías. Sin embargo, al tiempo, parece que también estamos más solos y aislados.

Debido al aumento de pantallas en las casas y al aumento de los hogares unifamiliares, la televisión, el medio familiar por excelencia, es cada vez menos familiar y su consumo se realiza cada vez más de forma individual. Analizando el consumo de los televidentes por tipología, se comprueba que a comienzos de esta década, en el año 2010, los individuos solitarios que veían la televisión eran ya el grupo más numeroso de la población con un 43,3% sobre el total de usuarios, siendo el 39,1% los núcleos formados por dos personas y un 17,6%, los grupos.

Pues bien, en el 2016, el grupo individual pasó a ser del 47,9%, mientras que el de parejas bajó al 37,7%, y el de grupos, al 14,4%.

Repasemos los datos: casi la mitad de los que ven la televisión lo hacen solos; un poco más de la tercera parte, acompañados de una persona, y sólo 14 de cada cien lo hacen en grupo. Y la tendencia aumenta poderosamente a favor del consumo en solitario, algo que contrasta poderosamente con aquella televisión que unía a las familias frente a ella.

El fenómeno va de la mano, no solo del aumento de pantallas, sino de la propia sociedad. En el 2010, los hogares formados por una o dos personas suponían el 48,1% del total, y los de tres o cuatro personas, el 43,9%. En el 2017 los primeros son ya el 56%, mientras que los segundos han bajado al 38,5%.

Cada vez estamos más conectados, y cada vez más solos.