ENTREVISTA

Javier Gurruchaga: "¡Que viene Trump!"

El cantante celebra el 40º aniversario de la Orquesta Mondragón con un disco, 'Anda suelto Satanás', y una gira que recala este viernes en la sala Sarau 08911, de Badalona

Javier Gurruchaga celebra los 40 años de la Orquesta Mondragón caracterizado de Donald Trump.

Javier Gurruchaga celebra los 40 años de la Orquesta Mondragón caracterizado de Donald Trump. / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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La Orquesta Mondragón cumplió 40 años en el 2016 con ‘Anda suelto Satanás’, un disco en el que recreaba sus éxitos con invitados como Aute (autor de la canción que le da título), Rafa Sánchez (La Unión), Nacho García Vega, Mägo de Oz y Micky (Molotov). Este viernes recorre estas cuatro carreras de trayectoria en la sala Sarau 08911, de Badalona. Hablamos con su líder, Javier Gurruchaga, que se ha acogido a la toma de posesión de Donald Trump, el mismo día, para darle otro sentido al disco, al concierto y a su propio personaje.

Le vemos un poco cambiado. ¿Está exorcizando a Donald Trump? Bueno, cada vez me siento más ‘atrumpado’. Es un personaje tan carne de cañón para un cómico, para un cantante… El disco se llama ‘Anda suelto Satanás’ y, en vez de Satanás, Belcebú o Lúcifer, en el concierto tendremos a Trump. En lugar de “que viene el lobo” cantaré “que viene Trump”, y “ponte la peluca, Trump, Trump, Trump…”

¿Por qué esa fijación? Porque la que nos cae va a ser fina. Su ideología asusta incluso a los partidos más conservadores por lo imprevisible y por su factor payaso. Da miedo aunque es bueno para los humoristas.

Más allá de la ideología, ¿reconoce un talento en Trump como hombre espectáculo? Tendrá el que  le vayamos a poner como caricatura, pero talento no le veo por ningún lado. Veo a un señor con tics autoritarios. Es normal que el Ku Klux Klan y los neonazis le apoyen. Recordemos a Hitler. “¡Mira, tiene el bigote de Charlot!”. Y luego, una guerra de 50 millones de muertos. Y también fue elegido democráticamente. No sé, es un gran peligro y a la Orquesta siempre nos ha dado juego incorporar esos fantasmas.

La Mondragón cumple 40 años. ¿Le ha hecho eso recordar cuáles fueron sus motivaciones originales? Sí, las mismas que ahora: comunicarme, transmitir música, humor, parodia. Empecé siendo un crío, con 18 años, en Radio Popular de San Sebastián, dándole la vuelta a personajes como la Thatcher. Al grupo le pusimos Orquesta Mondragón por el pueblo de Guipúzcoa que tiene un pabellón psiquiátrico. Para el primer disco tuve que esperar, fue ya en 1979: vine a firmar a Barcelona, donde estaba EMI. Ya había estado aquí viendo a los Rolling Stones. En la Orquesta éramos rompedores, salíamos de la dictadura y la gente quería sacar la mala leche contenida.

En los últimos años 70 se pasó de la politización de la Transición al espíritu lúdico de la movida. ¿Conectó la Mondragón con la nueva ola? Nosotros empezamos antes de la movida y la de nueva ola era una etiqueta más bien periodística. Sí, ahí había muchas cosas que me gustaban, iba a Londres a menudo, pero gustaban los referentes del cabaret rock, un Lou Reed o un Elton John.

‘Caperucita feroz’, con esa guitarra nerviosa de Jaime Stinus, era muy new wave. Nos inspiramos en un ‘riff’ muy sencillo de Iggy Pop, no recuerdo cuál, y luego en la letra trabajamos con Luis Alberto de Cuenca. Estábamos abiertos a tomar prestadas muchas cosas: ‘Bon voyage’ tenía un ‘tempo’ muy ska.

El punto cabaretero, ¿de quién lo tomaron? De Queen, Elton John, gente de aquella época. Ese 'glamour' inglés nos influyó. Como más tarde el cabaret alemán, y ‘Just a gigolo’, que cantaba Louis Armstrong, y Fellini.

Y la música latina: reivindicó a Xavier Cugat cuando pocos se acordaban de él. Cugat me pareció siempre un espíritu muy abierto, sin fronteras, el chico de Girona que se va a Estados Unidos. Yo me empapé de todo ese eclecticismo, aprendiendo que es tan importante Xavier Cugat como Lou Reed. El otro día veía una foto de Reed y Bowie y los dos se nos han ido.

¿Le ha afectado? Cómo no, eso sí que son pérdidas, son trozos de tu vida. Mi Bowie era sobre todo el de ‘Ziggy Stardust’, que me impactó cuando yo tenía 16 años con su pelo rojo, sus botas, su ‘glamour’…

¿Se ha terminado la era de los iconos pop? Se van marchando. Ahora está todo más prefabricado y enlatado. Dylan está mayor, le dan el Nobel, hace un poco el ridículo al no recogerlo, me parece que eso es de chochear un poco. Yo me alegré mucho de que se lo dieran. En fin, menos mal que nos quedan los Stones, Neil Young… Me ha gustado que haya vuelto The Who, mientras que a Paul (McCartney) ya le noto con la voz un poco tocada. Hay que pensar que el rock se inventó hace ya unas décadas, tiene una duración, se hacen variaciones sobre un mismo tema.

La Mondragón se convirtió pronto en un fenómeno: ¿recuerda la multitud que congregó en el Moll de la Fusta en la Mercè de 1982? ¡Cómo no me voy a acordar! Había 120.000 personas, hubo gente que cayó al agua de los empujones que hubo. Creábamos una expectación enorme en todas partes, también en Barcelona, una ciudad que ahora veo un poco cambiada.

¿En qué sentido? Yo he tenido un apartamento por la zona de las Rambles y ahora veo que hay mucho turismo, está bien, pero la movida que hubo ha ido desapareciendo. Se ha perdido algo de aquella Barcelona que hizo que hasta Lou Reed utilizara un dibujo de Nazario para un disco suyo.

Vive en Madrid. ¿Cómo la ve tras el cambio de alcaldía? No lo hemos notado mucho, aunque los cambios requieren más tiempo. La convivencia artística, la noche, todo eso ya no existe, y no tiene nada que ver con que esté Carmena o no. Ese Madrid y esa Barcelona que yo conocí, con su punto ‘off’, de cómicos, cine, música, ya no está. No hay ni ‘gauche divine’ ni Malasaña, ni nada. En ese aspecto hemos cambiado mucho.

¿Lo ve todo más aburrido? Sí. La noche nos inspiraba mucho artísticamente.

¿Sigue la política catalana? Como la de cualquier otro lugar, la verdad, el día solo tiene 24 horas y prefiero refugiarme en Shostakóvich y en Lou Reed. Lo demás lo encuentro decepcionante.

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¿Qué Mondragón podremos ver en Badalona? Fundamentalmente soy yo, así ha sido siempre.

¿Y Popotxo? Popotxo está y no está en la orquesta. Viene a algunos conciertos pero no podrá estar en Badalona. Está un poco delicado. Ayer cumplió 66 años, yo tengo 58… Bueno, los Stones siguen ahí con 70 y pico. Él no estará, pero sí que tendremos a Donald (Trump) muy presente y veintitantas canciones de todos estos años de carrera.

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