Ir a contenido

Izal, emocionados por la emoción

La banda madrileña desplegó en el Sant Jordi Club la épica pop de 'Copacabana' en el primero de sus conciertos de fin de gira

Jordi Bianciotto

Concierto de Izal en el Sant Jordi Club.

Concierto de Izal en el Sant Jordi Club. / FERRAN SENDRA

Decían que les había costado entrar en Barcelona, pero ese nuevo Sant Jordi Club lleno resulta concluyente: Izal se ha afirmado con ‘Copacabana’ como un triunfador de ese ‘indie’ que no parece ‘indie’, que apela a la épica y a los efectos de banda de estadios. Concierto de parámetros grandiosos, de aparatosa emotividad, este sábado en el primero de los ocho conciertos con los que cierra su campaña de mayor éxito.

Noche de estribillos para compartir con un aperitivo más ponderado de la mano de Modelo de Respuesta Polar, banda valenciana cuyo su tercer disco, ‘Dos amigos’, contiene momentos sustanciosos en entorno al contraste de cierta estética del desánimo y un elaborado vigor pop. Los recorrieron culminando el pase con una de sus piezas más reconocidas, volcada hacia adentro, ‘La guerra y las faltas’, con enfáticas cortinas de guitarras alzándose en el tramo final.

Y luego, Izal, destapando un montaje escénico con impactantes puntos de luz y tres pantallas de video, entrando en materia con piezas de su disco anterior, ‘Agujeros de gusano’, y compartiendo su intranquilidad. “Hace muchos meses que no estábamos tan maravillosamente nerviosos”, aseguró Mikel Izal en medio de sus montañas rusas en forma de canción, artefactos que crean constantemente momentos de clímax y anticlímax, con estribillos que ofreció con frecuencia al canto popular.

CANCIÓN NUEVA

El material de ‘Copacabana’, en el cuerpo de concierto, con ‘Arte moderno’ llevándose la sala por delante. Un momento interesante cuando Mikel Izal exclamó: “¡Hemos visto gente cantando esta última canción y eso es imposible!”. ¿Motivo? “¡Es nueva!”. Sí, los fans de Izal cantan incluso las piezas que no conocen, como ‘Ruidoblanco’, estrenada en Barcelona. Hubo otras sorpresas: Shuarma, de Elefantes, en ‘Pequeña gran revolución’, y Julián Saldarriaga, de Love of Lesbian, enchufando la guitarra en ‘La mujer de verde’.

Pluses en esa noche de celebración de una banda que, con sus prólogos prog-rock (‘La piedra invisible’), sus ‘gags’ herederos de Queen (el momento ‘We will rock you’ de ‘Los seres que me llenan’) y su tendencia a los grandes volúmenes parece emocionarse constantemente con la emoción que genera. Más cerca de Maná que de Los Planetas. Y de Coldplay en ‘Epílogo III’, canción que condujo a un tramo final salpicado por sus hitos modernos, ‘Copacabana’ y ‘El baile’. “La típica noche que no quieres que se acaba nunca”, suspiró Mikel Izal. Pero continuará.

Temas: Izal