Ir a contenido

Decibelios, la otra noche de Reyes

La histórica y renovada banda repasó sus furiosos himnos oi! en un concierto en Apolo que culminó con la simbólica decapitación de la figura monárquica

Jordi Bianciotto

Fray, en un momento de la actuación de Decibelios en la sala Apolo.

Fray, en un momento de la actuación de Decibelios en la sala Apolo. / FERRAN SENDRA

Decibelios vuelven a dar guerra en un sentido casi literal, escupiendo esas estrofas que desprenden orgullo de barrio y alergia a autoridades y jerarquías, y prestándose a ejecutar a la más alta figura, un monarca, con una señora guillotina instalada en escena. Rabia y espectáculo en esa noche de Reyes alternativa que se montaron este jueves en Apolo.

El grupo originario de El Prat de Llobregat lució su nueva formación, en la que Fray ejerce de ‘frontman’ de choque arropado por tres vigorosos cachorros y con el signo de nobleza aportado por el saxo de Raúl, Rulo, excomponente de Dr. Calypso. Aunque están preparando canciones para un disco que esperan lanzar a final de año, en Apolo se asentaron en el material clásico, cruces bastardos de punk y ska que fueron recibidos como himnos míticos por un público mayoritariamente joven, con poca presencia de supervivientes de los 80. Un concierto encuadrado en el 25º aniversario de Producciones Vikingas.

A GOLPE DE POGO

Decibelios estuvieron más de dos décadas inactivos, entre 1990 y el 2014, pero en estos dos últimos años Fray parece haber recuperado la identificación total con su personaje y con un repertorio en el que cada estrofa es una sentencia lapidaria: “poder que corrompes la razón” (‘Estos macarrones aún no están hechos’), “miedo, horror y muerte para ganar ellos grandeza” (‘Matar o morir’), “nosotros somos la fuerza de la calle” (‘Botas y tirantes’)… Estribillos secos, airados y libertarios, ejecutados con resolución y coreados en una pista tomada por el baile pogo, como en los viejos tiempos.

Clásicos como ‘Voca de Dios’, que Fray presentó con guasa como “una ‘nadala’” y como “uno de los primeros skas de la península”, y ‘Vacaciones en el Prat’, que dio título a un álbum de memorable portada. ‘Barna 92’, fruto de pasar seis años en un bar, “privando cerveza sin parar”, un ‘Vientos de libertad’ dedicado a los saharauis y las “guerrillas callejeras” de ‘Oi, oi, oi’. Dedicatorias poco amables a Jordi Pujol y bienvenida a un ex’decibelio’ de primera hora, Xavi Vilaró. “Que nos dejó porque éramos demasiado lentos para él”, ironizó Fray.

Y el ‘gag’ final: un actor ataviado de rey, acusado de “corrupto, impuesto, ladrón, hijo del régimen franquista”, en fin,  el “Rey Mangui”, sometido al juicio popular para determinar su suerte. Como era de esperar, los pulgares apuntaron hacia abajo y el filo de la guillotina segó una cabeza que voló por la sala mientras el grupo cargaba con a la munición de ‘Boina’ y un ‘Kaos’ con invasión popular del escenario. La vieja estirpe vuelve a hacerse oír.