CRÓNICA DE CONCIERTO

Ara Malikian, más ecléctico que nunca

El músico libanés brilla en el Palau con un nuevo espectáculo basado en la historia de su violín

Ara Malikian durante su actuación en el Palau de la Música.

Ara Malikian durante su actuación en el Palau de la Música. / FERRAN SENDRA

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César López Rosell
César López Rosell

Periodista

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Hiperactivo, eléctrico y con la pilas siempre cargadas, Ara Malikian (Beirut, 1968) vive inmerso en una permanente aventura. El violinista de los prodigios cerró hace unos meses la maratoniana gira de '15' y ya se ha embarcado en un nuevo proyecto: un espectáculo basado en su último disco, ‘La increíble historia del violín’. La producción inauguró el martes en el Palau, dentro del Festival del Mil.leni, un intenso 'tour' que continuó anoche en el Teatro Real de Madrid y regresará el jueves al recinto modernista.

La metodología no ha cambiado. Malikian, que juega con la fantasía y la realidad a la hora de construir el guion de sus espectáculos, convierte su instrumento en protagonista de un viaje que empieza cuando, a los 3 años, el músico recibió de su padre el violín con el que su abuelo logró huir del genocidio armenio en Turquía en 1915 y que le ha acompañado toda su carrera. Arropado por una banda de cómplices solistas de cuerda y percusión, Malikian tira de ese hilo narrativo para armar un efectista show. Su virtuosismo y su demoledor despliegue energético están al servicio de la comicidad del espectáculo y el público acaba sucumbiendo a su magnetismo.

No faltaron a la cita sus versiones de Bach -magnífica su recreación de la célebre 'Aria'-, del 'Verano' de Vivaldi (ambas en los bises) o 'La campanella' de Paganini (pidiendo "comprensión" para la "difícil" aportación del percusionista), ni las de músicos de pop y de rock que él considera tan de culto como Mozart y Chopin: es el caso de Led Zeppelin y su ‘Kashmir’ o de David Bowie y su mítico ‘Life on Mars’.

EXHIBICIÓN DE PERSONALIDAD 

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En un montaje con tanto peso de sus mestizas composiciones propias, la personalidad de Malikian lució más que nunca. Las influencias armenias y orientales brillaron en temas como el de homenaje a su abuelo, y la intensidad lírica subió en 'El vals de Kairo', dedicado a su hijo, o en el tema centrado en la terrible situación de los refugiados. "Ojalá todos ellos hubieran tenido un violín redentor en sus manos como el mío", dijo.

La céltica 'Danza del percebe', aludiendo a la 'movilidad' de este crustáceo, y el 'Réquiem para un loco', dedicado a su violín, "que resucitó tras suicidarse al caer de una mesa", fueron algunos de los momentos de mayor hilaridad de la velada junto a otras perlas como la denominación de 'Ravioli' a su instrumento cuando le preguntaron por su procedencia. "¿Al pesto?", inquirió un colega. "No, al presto", respondió el siempre ocurrente Malikian. Humor y buena música.