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CRÓNICA DE CONCIERTO

Enric Montefusco, un nuevo comienzo

El exlíder de Standstill presentó su primer disco en solitario en el Casino L'Aliança del Poblenou, en el marco del Festival Mil·lenni

Juan Manuel Freire

Enric Montefusco, en el Casino de lAliança del Poblenou.

Enric Montefusco, en el Casino de lAliança del Poblenou. / IGNASI GUERRERO

El final del emblemático grupo alternativo Standstill (1997-2015) no ha apagado la voz de Enric Montefusco. Simplemente, la ha resituado en un entorno musical más arraigado en la tradición popular y ha enfatizado el elemento personal de sus letras. Montefusco evoluciona sin perder identidad (ni intensidad) en 'Meridiana', primer disco en solitario que la noche del miércoles presentó en el Casino L’Aliança del Poblenou, en el Festival Mil·lenni.

'Meridiana' es tan personal como social y alude a la necesidad de tomar conciencia de clase, creer en la unidad y desconfiar del materialismo. Si el concierto se celebró en el Casino L’Aliança fue, contó Montefusco, "por la historia que tiene"; porque en este escenario de toda clase de eventos sociales "se comparten cosas más interesantes que admirar a un artista que viene de no sé dónde".

La ilusión del artista por el nuevo comienzo es evidente. Lleva camisa nueva, avisa. Y su madre le ha cortado el pelo "porque tenía no sé qué". Parece ilusionado, pero no nervioso, quizá por su experiencia, o por estar bien acompañado: Pere Jou (Quart Primera; teclados y mucho más), Jaime Del Blanco (vientos y más), Ramon Rabinad (batería) y Aleix Puig (Brossa Quartet de Corda; violín) son sus expertos compañeros de aventura.

HISTORIA FAMILIAR

Empezaron por la despedida: 'Adiós', en una versión melancólica, portuaria, menos percutiva que la incluida en el disco (y que sonó como casi-final de fiesta). Justo después, 'Uno de nosotros' hizo gala de un crescendo propio de Standstill. Montefusco se ha apartado un poco de la mística para ir hacia la historia familiar ('Meridiana' habla de la avenida en la que creció), un poco como en la época de 'Adelante Bonaparte' (de allí parece provenir 'Todo para todos'), pero buscando mayor equilibrio entre el yo y el nosotros.

En el centro de la noche, dos de los mejores momentos: Del Blanco sacando un 'sousafón' para 'Uno de nosotros' con desembocadura posrock y Montefusco bajando la voz de forma emotiva para 'Lo poco que sé', dedicada a su esposa Diana Bandini y tan melódica como una partitura de Manuel Alejandro.

Quienes adoraran a su antiguo grupo debieron salir satisfechos, no solo porque este nuevo repertorio puede abrazar la épica ('Buenas noches'), solo que con instrumentación menos rock. También porque cayeron esperados guiños a Standstill como '¿Por qué me llamas a estas horas?' y, ya en el bis, 'Adelante, Bonaparte (I)'. La noche acabó en el vestíbulo del Casino, sin cables por medio, con tomas coreadas tanto por grupo como público de 'Obra maestra' y, una vez más, con sentimiento, 'Todo para todos'.

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