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NOVELA NEGRA

Con Bordelli por Florencia

El escritor italiano Marco Vichi recupera la primera novela de la serie protagonizada por su comisario

ELENA HEVIA / FLORENCIA

El escritor florentino de novela negra Marco Vichi. 

El escritor florentino de novela negra Marco Vichi.  / DUOMO

Esta no es la Florencia de las hordas de turistas, tampoco la floreciente y retorcida de los Medicis, y no suena el 'O mio babbino caro', el lamento operístico de la muchacha que amenazaba con tirarse desde lo alto del Ponte Vecchio si no la dejaban en paz con su chico. La Florencia del escritor Marco Vichi, situada en los pasados años 60 cuando los ecos de la segunda guerra mundial todavía podían oírse, es más doméstica y posiblemente más amable. Lo que es curioso, tratándose de novela negra. 

A Vichi que nació aquí en 1957 le cabe el honor de haber creado al estilo florentino lo que Carvalho es a Barcelona o Montalbano a Sicilia. El comisario Bordelli, cincuentón y solitario, amante de la buena mesa, amigo de sus amigos, comprensivo con los pequeños delitos a los que aboca el hambre, es una creación que sedujo al maestro Andrea Camilleri y también a muchos lectores en Italia, gracias a un éxito instantáneo, apenas una semana después de que apareciera allí el primer libro de la serie en el 2002. Hace ya años que el escritor se trasladó a vivir a una casona toscana a veinte minutos de la ciudad -la compró su padre cuando las segundas residencias en la zona parecían una excentricidad- pero le resulta imposible no pasearse por los barrios populares de Florencia, más allá del Arno, sin que le reconozcan, le enreden en alguna conversación o le pidan un selfi. Nada más cercano a la bonhomía de su héroe.

En estos momentos el autor está escribiendo la séptima entrega de la serie que se inició con 'El comisario Bordelli', novela que Duomo ha recuperado ahora aunque ya publicara en el pasado dos títulos cronológicamente posteriores, 'Muerte en Florencia' y 'La fuerza del destino'. Y naturalmente, es la mejor puerta de entrada a unas historias en las que la atmósfera se superpone a la trama criminal. “A mí me interesa más hablar de las personas antes que de los mecanismos, que me pueden suscitar admiración por su complejidad, pero nada más. Cuando leo quiero ser interpelado emocional y no mentalmente y eso es lo que le ofrezco a mis lectores”, asegura.

Por eso no es raro que sus libros estén teñidos por grandes dosis de nostalgia, por un pasado que contrasta con esta Italia fracturada e ingobernable que acaba de dejar el referéndum."Aquel era otro mundo, en el que se cultivaban las relaciones personales a un ritmo pausado. Y aunque no hace tantos años de aquello, es un universo  totalmente perdido. Pero la literatura tiene el poder de recuperarlo". La serie da comienzo en 1963, en medio de un agobiante ferragosto y pone en danza no solo al comisario sino también a una serie de personajes que acabarán siendo recurrentes como el forense Diotivede; Botta, ladrón y cocinero; Piras, el joven policía sardo, compañero de fatigas, o Rosa, la prostituta ingenua.

LA CIUDAD PROTAGONISTA

A lo largo de las novelas la gran protagonista será la ciudad, en transformación como el propio comisario que va envejeciendo con ella, y con ese momento crítico que fue la inundaciones de 1966 que dejó algunas zonas, como Santa Croce, bajo seis metros de agua fangosa. De ahí que Florencia haya acogido en los últimos años un nuevo tipo de turistas, los lectores de Vichi que se pasean por San Frediano, un barrio del Longarno sin el glamur de otras zonas históricas, haciendo la ruta Bordelli, en busca de los lugares por donde hace 50 años se paseaba el comisario.

Tomando como modelo al suizo Friedrich Dürrenmatt y al Simenon de Maigret, Vichi ha huido de la Florencia de postal en todos los sentidos. También en lo que respecta al retorcido carácter florentino, famoso desde los tiempos de Maquiavelo. “Los florentinos tienen una doble alma. Cultivan la ironía  como una forma de afrontar la vida con ligereza pero también son propensos a burlarse del débil. Esto es algo que no soporta Bordelli y que comparto con él. Una vez un lector me dijo que el gran tema de mis novelas es el abuso de poder. Y no lo había pensado, pero es cierto”. 

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