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CRÓNICA TEATRAL

Cunill desgrana la descarnada radicalidad de Pasolini

El actor impacta en Temporada Alta interpretando al escritor y cineasta en el sutil montaje de Àlex Rigola de 'Who is me'

César López Rosell

Gonzalo Cunill, vestido con el uniforme de la selección italiana de fútbol, nos recibe en el interior de una gran caja diseñada  para transportar obras de arte. Mientras los 30 espectadores que caben en el contenedor, ubicado en una sala del Teatre Municipal de Girona, se acomodan en sus asientos, el actor chuta con fuerza un balón que golpea la pared del fondo del claustrofobico recinto. Es como si con la furia de esos disparos quisiera expulsar la rabia contenida del descarnado escrito póstumo 'Who is me. Pasolini', subtitulado 'Poeta de las cenizas'. Sobre el fondo se proyecta una imagen del padre del artista, un militar y fascista al que aludirá durante el relato.

El espectador sucumbe rápidamente, gracias a la sonora metáfora, al magnetismo del sutil y minimalista montaje que Àlex Rigola ha edificado en torno a las palabras, tan contundentes en la denuncia como delicadas en la expresión, de Pier Paolo Pasolini. El versátil Cunill, que ya nos impresionó en otro monólogo ('Tala' de Bernhard), se ha metido tan a fondo en el universo de su personaje que cuando empieza a desgranar la autobiográfica confesión, nadie duda de que el que habla es el propio escritor y cineasta.

IMPACTANTE SIMPLICIDAD

En la simplicidad de esta coproducción de Temporada Alta con los Teatros del Canal y otros partícipes reside su impacto. Cunill interpela directamente al público buscando la comprensión del visionario y radical mensaje. Las diferentes caras de Pasolini aparecen en este poema incompleto que resume las líneas maestras de su trayectoria. Tras la experiencia catártica de la representación, el debate continúa fuera de la caja escénica incitando a recuperar la memoria artística, recordando obras y películas de un creador heterodoxo y controvertido.

El montaje, con ayuda de efectos lumínicos y proyecciones de imágenes de algunos de sus emblemáticos filmes ('El Evangelio según san Mateo' , 'Accatone', 'Mamma Roma', 'Teorema' o 'Decameron'), se adentra en el Pasolini personaje y en sus contradicciones. Sus orígenes, la vida familiar (divinizando la figura de su madre y detestando la de su padre), el uso de la lengua y su defensa del dialecto friulano, la huida a Roma, su inmersión en los ambientes marginales, los conflictos  del homosexual libre y excesivo y la radicalidad de su pensamiento surgen de forma brutal. "No solo hay que comprometerse escribiendo, sino viviendo", recita Cunill.

Desafiante, proclama: "Hay que resistir al escándalo con más rabia que nunca".  La feroz crítica a la burguesía, a la que él mismo pertenecía, su identificación con las bases proletarias y campesinas y sus polémicas con el marxismo o el catolicismo ("las dos iglesias") también emergen en este último documento de uno de los más lúcidos  intelectuales del siglo XX, cruelmente asesinado. Un gran Gonzalo Cunill despliega magistralmente toda la atmósfera de ese grito desesperado.

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