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REGRESO DE LOS REYES DEL THRASH METAL

Metallica está "viva y bien"

La banda californiana publica 'Hardwired... To Self Destruct', su primer disco de estudio en ocho años

Idoya Noain

James Hetfield, Kirk Hammett, Robert Trujillo y Lars Ulrich, de Metallica.

James Hetfield, Kirk Hammett, Robert Trujillo y Lars Ulrich, de Metallica. / AP / VIANNEY LE CAER

Para James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo -o, lo que es lo mismo, Metallica-, los últimos ocho años "han pasado rápido", pero el tiempo, ya se sabe, es un concepto relativo. A los fans de una banda que ha vendido 56 millones de discos en más de tres décadas de carrera (un récord solo superado por los Beatles y... Garth Brooks) se les ha hecho larga la espera de nuevo material de estudio, algo que no llegaba desde el álbum del 2008 'Death Magnetic' (la colaboración con Lou Reed en 'Lulu', del 2011, no se puede considerar exactamente un disco de Metallica). Pero ahora, por fin, banda y seguidores pueden volver a coordinar sus relojes.

Hoy viernes se pone a la venta 'Hardwired... To Self-Destruct', el décimo disco de estudio de los padres de 'The Black Album', 'Master of Puppets' y también, para pesar de muchos fans disgustados con experimentaciones como el abandono de los solos de guitarra, 'St Anger'. Son 12 canciones en 80 minutos, divididos por alguna extraña razón en dos discos. Y las escuchas sucesivas confirman la primera impresión, obtenida en una audición organizada para cinco decenas de periodistas de todo el mundo a finales de septiembre en los Electric Lady Studios creados por Jimmy Hendrix en el West Village de Nueva York: el nuevo trabajo, sobre todo en el primero de los dos discos, suena a puro Metallica y la banda parece sentirse cómoda en su propia piel por primera vez en mucho tiempo.

Hay que aventurarse a decirlo juzgando solo por la música y por el análisis de expertos que creen que el disco refleja una falta de miedo a qué pensarán otros, cómo irán las ventas o qué pensarán los fans, porque en esa escucha, Ulrich, el encargado de presentar el disco, prefirió, palillo en boca y cara de desgana, jugar al 'trivial' geográfico aprovechando la diversidad de orígenes de los periodistas. Y de sus palabras solo se pudo arañar que es el primer disco que graban en su sede central en San Rafael (California), que ha sido realizado "de forma más tradicional" que los anteriores y que Greg Fieldman, el ingeniero que estaba a la órdenes del productor Rick Rubin en 'Death Magnetic', esta vez ha estado al frente. 

ESPAÑA, "SEGURO, PRONTO, SIEMPRE"

Tampoco la prometida charla informal con la banda tras la escucha se materializó. Solo se ofrecía posar para fotos. Y ahí, entre clic y clic, quedaba la única opción de intentar rascar algo sobre este disco, el primero que editan bajo su propio sello, Blackened Recordings; en el que Hammett no tiene ningún crédito en composición (pero sí Trujillo), y con el que también por primera vez sellarán la paz con Napster, el sistema al que declararon una sonada guerra en el 2000 pero que ahora se ha reinventado como un servicio de 'streaming' legal. ¿Por qué han tardado tanto? "Había que hacer otras cosas". ¿Pasarán por España en la gira? "Seguro, siempre lo hacemos, pronto".

Lo que Metallica hizo esa noche fue hablar con su música en Webster Hall, una pequeña sala en el East Village neoyorquino con capacidad para 1.500 espectadores. Y allí, en ese concierto íntimo para sus estándares, donde entradas que se obtenían por 25 dólares tras un sorteo se revendían por 400 dólares en la calle (migajas para los 96.000 dólares que alguien llegaba a pedir en internet), marcaron el preciso aniversario de la muerte de su bajista Cliff Burton 30 años antes en un accidente de autobús. Combinaron temas clásicos con el debut en vivo de tres de las nuevas canciones (la punk y agresiva 'Hardwired', 'Atlas Rise!' y ese 'Moth into Flame' con la que se aproximan críticamente a la cultura actual de la fama inmediata). E hicieron una proclamación. "Metallica está viva y bien. Y creemos que de puta madre". Palabra de Hetfield.