Ir a contenido

ENTREVISTA

Carlos Ruiz Zafón: "Mi Barcelona es una creación literaria"

El escritor publica 'El laberinto de los espíritus', donde "se resuelven todas las preguntas' de los tres títulos anteriores

Ernest Alós

Carlos Ruiz Zafón

Carlos Ruiz Zafón / JOAN CORTADELLAS

Carlos Ruiz Zafón ha cerrado la serie de El cementerio de los libros olvidados', que empezó en el año 2001 con 'La sombra del viento'. Ha tardado 15 años en rematar la historia que gira en torno a una misteriosa biblioteca secreta escondida en el subsuelo de Barcelona y lo hace con las 925 páginas de 'El laberinto de los espíritus', en el que se revelan los misterios del pasado de la familia del librero Daniel Sempere. Hoy llegan a las librerías 700.000 ejemplares, en castellano (Planeta) y catalán (Columna).

La novela empieza con una clara alusión a 'Rebecca': "Anoche soñé que regresaba al Cementerio de los libros olvidados". ¿Homenaje desde la primera línea a una determinada literatura? La serie del libros, y esta novela, es un homenaje a muchas literaturas, a muchas formas de verla. Este es un homenaje a la gran novela gótica pero hay otras muchas referencias a lo largo de los libros, unas evidentes y otras oscuras. Es como un juego que propones al lector, y según cuál es su bagaje de lecturas encuentra unas cosas u otras. Como los libros son un homenaje a toda la literatura, están llenos de cosas enterradas aquí y allá.

En cada uno de los cuatro libros tiene un peso especial, dentro de su 'mix' de géneros, uno en concreto. ¿En 'El laberinto de los espíritus...? Yo diría que es más la novela de intriga, el tono dominante es el de la novela de misterio. La estructura interna esencialmente funciona como un gran enigma que se debe resolver, en la tradición de la novela policial. Y sobre ese esqueleto hay muchas cosas adheridas. Igual que 'La sombra del viento' tenía el espinazo de la novela de aprendizaje, y después muchas otras cosas, la novela gótica...

"El tono dominante es el de la novela de misterio, en la tradición de la novela policial

En los anteriores libros había ido dejando muchos cabos sueltos pendientes de cerrar. ¿Siguen quedando misterios por resolver, o cierra todas las tramas? No, no hay cabos sueltos, ninguna puerta por cerrar. Aquí se resuelven todas las preguntas, aquí no hay, cuando llegamos al final, ninguna duda o posible interpretación. Aquí se resuelve todo, el mecanismo de relojería se cierra.

¿Es necesario releer al menos una sinopsis de las anteriores para entender esta cuarta entrega? Yo creo que no. Toda la información que necesitas para que el libro funcione está en el libro. Aunque cuando lo pones en contacto con los otros se ponen en marcha una serie de reacciones que te permite ver otras cosas.

En el caso del segundo libro, 'El juego del ángel', que sorprendió porque tenía elementos fantásticos y sobrenaturales... O no...

...quedaba esa ambigüedad. ¿Aquí queda aclarada? ¿Diablo de verdad o imaginación? ¿Es una novela gótica victoriana sobrenatural, un relato fáustico, o es un hombre que cae en un abismo de locura y lo que nos explica es relativamente fiable? El final era ambiguo, pero eso queda aclarado bastante. Y aunque aún pueda haber un juego con la idea del personaje diabólico, no queda duda de lo que pasó porque vamos tras el telón de lo que sucedió en 'El juego del ángel'.

"No hay cabos sueltos, ninguna puerta por cerrar. Aquí se resuelven todas las preguntas"

Esa novela pudo despistar a bastantes lectores. Hubo lectores a los que les desconcertó porque no acabaron de entrar en ese juego. Depende todo de cómo lo hayas interpretado. Era un riesgo grande, sabes que cuando haces esto habrá lectores que se enfadarán y otros que aceptarán el juego. Si hubiese querido ir a lo seguro no lo hubiese hecho. Esa era la historia, y lo que quería hacer.

¿Tenía claro que el final debía ser este desde el principio, o la historia ha ido evolucionando mientras la escribía? George R. R. Martin siempre dice que hay dos tipos de escritores, el jardinero y el arquitecto. Él dice que es un jardinero, deja crecer su material como una planta y la deriva hacia aquí o allí. Yo no trabajo improvisando, aunque podía dar la impresión mientras la estructura no estaba terminada. No soy un arquitecto, soy un ingeniero. Aunque sí me dejé margen para replantearme cosas. Es como la guerra, hasta de tener una estrategia determinada, y si no la tienes te matan, pero has de saber revisar tu plan en función de las circunstancias.

Presentación en el Tibidado. Es el 'todo esto de daré' de Satán pero también la arquitectura de Sagnier. Son las dos cosas. El laberinto es la ciudad, todos los espíritus atrapados en esta trama. Subimos a lo alto y los vemos desde esta altura.

¿Su negativa a la adaptación audiovisual de sus novelas es definitiva? Usted no se ve, pero ¿las dejaría en manos de otros? Para mí la obra ya está hecha como yo quería que fuese. Si tuviese interés en saber qué hacen otros con esto... pero no lo tengo. Así es como quiero que la historia quede en la imaginación de la gente. Si hubiese querido hacer una serie de televisión o una película lo hubiese escrito como tal. Mi ambición era hacer una serie de libros. Yo soy protector de mi obra y no quiero hacer experimentos para exprimir un duro más. Ni la quiero tocar ni quiero que nadie la toque. Con el tiempo limitado que me queda de vida y trabajo, lo que quiero es hacer cosas nuevas. Si un día quiero hacer una serie de televisión lo interesante sería algo concebido desde cero para ese medio. ¿Hacer una novela de 'Breaking bad'? ¡Vaya parida!

"Si un día quiero hacer una serie de televisión, tserá algo concebido desde cero para ese medio"

Que se presentase la primera novela como una crónica de la Barcelona gris de los 50 quizá creó algún equívoco: eso hizo que determinados desajustes factuales chirríen... Anacronismos, cambios...

...cuando quizá no lo hacen tanto si interpretas esa Barcelona como un escenario ficticio basado solo en la Barcelona real. Yo creo que eso está en toda la literatura. Aunque intento basarla en la Barcelona real, que el lector pueda reconocerla, cambio cosas, la veo desde otra óptica, la pongo en escena de otra forma. Si los Sugus no estaban comercializados aún ampliamente en España hasta los años 60, y como 'delicatessen', como forma parte de la personalidad de Fermín, adelanto 30 años la comercialización. Porque no estoy haciendo un reportaje o una crónica social en la que estos elementos sean fundamentales. Esta Barcelona es una creación literaria, es un personaje, hay una puesta de escena, una estilización, creamos un mundo que no es el mundo real. No falseo cosas que son fundamentales, pero utilizar una tienda que aún no estaba abierta en un momento determinado, adelantar la apertura de una estación de metro, amalgamar cosas, como poner una librería en una tienda de guantes... ¡Tampoco existe el Cementerio de los libros olvidados! El Londres de Dickens es un universo creado y falseado sobre la realidad. Forma parte de la novela. Es ficción y el lector lo sabe. Si creas una ficción literaria, de la misma manera que los personajes no existen tampoco creo que tengas que justificar que una farmacia no existía. Si en un lugar he de poner un sótano misterioso que no existe, lo construiré. ¡En el castillo de Elsinor tampoco hay fantasmas! Hacer concursos de esto es como hacer concursos para buscar agujeros narrativos en las óperas de Mozart. O quejarse de que haya ruido cuando estalla la Estrella de la Muerte en el espacio.

"Intento basarme en la Barcelona real, pero cambio cosas. Es una creación literaria, es una puesta en escena, una estilización"

Hay un cierto contraste entre los elogios que recibe de la crítica internacional y la recepción en España. No es tan pronunciada como parece. Pero allí es la normal, sin ningún condicionante, no hay ningún rollo raro. Aquí, cuando se empieza a hablar de éxito, parece que esto se enrarece. Cuando los editores buscan aquí críticas positivas que reproducir no encuentran muchas, pero estamos en el proceso normal, que la gente hable del libro y diga lo que le parece.

A veces el precio para llegar al éxito pasa por simplificar al máximo el estilo. Usted se ha ido más bien al extremo opuesto. Cuando te planteas una fórmula para llegar al éxito nunca lo consigues. Asumir que el público es tonto y que le colaremos cualquier chorrada es una ingenuidad brutal. Has de hacer aquello en lo que crees y después llegará o no llegará. Hay cosas que tienen éxito que sí tienen estas características de gran simplicidad. Y otras no. Una de las novelas de más éxito en lengua castellana es 'Cien años de soledad'. Tiene un lenguaje barroco, complejo... Yo tuve éxito con mi quinto libro, después de seguir en el camino que me había marcado. Si hubiese querido hacer dinero me habría dedicado a otra cosa. Pero en determinado momento he tenido un cierto éxito, y eso me permite seguir haciendo las cosas como creo que las tengo que hacer. Cuando aún no estaba publicado, los editores decían que 'La sombra del viento' era el libro menos comercial concebible en la historia editorial española...