ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

Gastón Duprat y Mariano Cohn: "Nos gusta hacer sentir culpable al público"

La pareja de cineastas estrenan 'El ciudadano ilustre', vitriólica sátira sobre la fama y la idolatría que ha sido un éxito de la taquilla argentina

Mariano Cohn (derecha) y Gastón Duprat, en el Festival de Venecia.

Mariano Cohn (derecha) y Gastón Duprat, en el Festival de Venecia. / AFP / TIZIANA FABI

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Nando Salvà

Su nueva película como directores, 'El ciudadano ilustre', les ha proporcionado varias sorpresas muy gratas. Coproducción entre Argentina y España, esta sátira sobre la fama y la idolatría primero logró colarse contra todo pronóstico en la competición de la Mostra de Venecia; después logró en ese mismo certamen el premio al mejor actor para su protagonista, Óscar Martínez; y posteriormente se ha convertido en todo un éxito la taquilla argentina. Acaba de estrenarse en nuestro país.

Resulta difícil adivinar si su película critica más la prepotencia de los intelectuales o la envidia de los ignorantes. Nos gusta que no quede claro. En realidad la idea es señalar los prejuicios de unos y otros. Nuestra intención siempre es retratar a nuestros personajes sin emitir juicios, porque eso genera incomodidad en el espectador: ves la película y no sabes si hablamos de ti o de tu vecino, si deberías reírte o sentir avergonzarte. Nos gusta hacer sentir culpable al público. En todo caso, nuestro cine siempre lo completa el espectador. Queremos plantean cuestiones y abrir el debate.

¿Qué les atrajo del punto de partida del filme, un escritor de éxito que regresa a su pueblo natal? En la fama y la idolatría hay algo muy oscuro y perverso que nos fascina. Poner en un pedestal a otro ser humano a menudo tiene algo de cobarde, de gregario: inmediatamente te sitúas en una posición de inferioridad frente a tu ídolo y eso te sirve para eximirte de responsabilidades; asumes que tu ídolo encarna una serie de valores, como la solidaridad o el trabajo duro, y por tanto decides que no hace falta que tú los defiendas. Y luego está la ligereza con la que pasamos de amar a alguien a tenerle odio, a menudo por el mismo motivo. Eso pasa sobre todo en el deporte. Pensemos en Maradona o Messi.

¿Es casual que haya mencionado a dos celebridades argentinas? Sí y no. Creemos que la película habla de miserias que son muy universales. En todos lados hay estúpidos que valoran más la fama que el mérito, y mediocres que envidian los logros ajenos. Pero al mismo trata de reflejar la idiosincrasia de nuestros paisanos, de revelar algunos mecanismos de pensamiento que son muy argentinos. Somos muy chovinistas pero a la vez lo criticamos absolutamente todo y nos vanagloriamos de decir lo que pensamos.

¿Qué relación tienen ustedes con el reconocimiento y la fama? Ninguna. Llevamos 20 años trabajando, y a estas alturas tenemos un currículo de ancianos, pero estamos fuera del sistema y eso nos gusta. Siempre hemos tratado de hacer cosas molestas. Somos 'outsiders'. En Argentina no nos conoce casi nadie. Y quienes sí nos conocen no saben cómo catalogarnos. Yo creo que los cineastas no nos reconocen como parte de su gremio, en buena medida porque a lo largo de nuestra carrera hemos hecho mucha televisión y nos consideran productores televisivos. Además no somos cinéfilos: nos gusta Spielberg.

Ahora que triunfan en el cine, ¿dejarán de hacer televisión? Para nada. La televisión puede ser tan artística como el cine, a nosotros nos gusta tanto o más. Es menos clasista, no tienes que ir mostrando tus credenciales antes de hacer cualquier cosa, y eso deja más espacio para el riesgo y el experimento. Nosotros a finales de los 90 hicimos Televisión abierta, que fue el primer reality del mundo y precursor tanto de 'Gran hermano' como de YouTube. Y siempre hemos tratado de innovar.

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El  ciudadano ilustre es su película de vocación más comercial. ¿Cómo les ha condicionado eso a la hora de hacerla? Es exactamente la película que queríamos hacer. Creo que no es necesario bajar el listón artístico de tu película solo porque aspires a que la gente vaya a verla. Sí, hemos hecho 'El ciudadano ilustre' con el público en mente pero no nos hemos traicionado ni ideológica, ni temática ni estéticamente.

Una pregunta que les harán muy a menudo. Dirigir a dúo, ¿dificulta el trabajo? Al contrario. Un director tiene muchas cosas de las que ocuparse, de modo que ser dos nos permite repartir responsabilidades. Además, no nos gusta esa jerarquía militar que suele haber en la producción de películas. Nosotros somos más laxos y tenemos un espíritu más colaborativo con nuestro guionista y nuestro montador y el resto del equipo. Somos como una banda de rock.