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CRÓNICA DE CONCIERTO

Cameron Carpenter liga con el Orfeó Català

El revolucionario organista y las corales brillan en el Palau con los 'Chichester psalms' de Bernstein

César López Rosell

Cameron Carpenter, el Orfeó Català y el Cor de Cambra, en el Palau.

Cameron Carpenter, el Orfeó Català y el Cor de Cambra, en el Palau. / LORENZO DI NOZZI

Un año y medio después de su debut en el Palau de la Música y en España, el transgresor organista estadounidense Cameron Carpenter, de 35 años, ha vuelto a sorprender al público de la sala modernista. El artista, que ha roto los estereotipos de la interpretación de un instrumento asociado al misticismo musical religioso, se ha convertido en una figura popular muy solicitada por los auditorios de todo el mundo. Es el primer virtuoso del utensilio aerofonico que ha ganado un Grammy, además de actuar como solista de grandes formaciones, entre ellas la Filarmónica de Berlín.

La temporada pasada adaptó con éxito su repertorio al restaurado órgano tubular Walcker del Palau y en esta ha dado un paso más al presentarse con su instrumento digital, el Internacional Touring Organ (ITO), diseñado por él mismo y construido a su medida por Marshall & Ogletree. Con este compañero de viaje, Carpenter puede dar rienda suelta a la libre recreación de las piezas clásicas o contemporáneas. La noche del martes actuó con el ITO para ofrecer un programa en el que el mayor reto era el de ensamblarse con el Orfeó Català y Cor de Cambra para interpretar conjuntamente los 'Chichester psalms' de Leonard Bernstein.

UN WAGNER POCO RECONOCIBLE

Antes de llegar a este momento culminante, Carpenter ofreció sus particulares arreglos de la obertura de 'Los maestros cantores de Nuremberg' de Wagner. La música, de gran intensidad decibélica, no siempre sonó identificable con respecto a la original del autor. Mucho más ajustados al estilo del instrumento fueron los tres fragmentos de las 'Pièces de Fantasie' de Vierne, con una soberbia versión del 'Carillon de Westminter' de sonidos marcadamente londinenses.

Pero no hay duda de que la recreación de los salmos compuestos por Bernstein, que combinan el texto hebreo con la tradición coral cristiana, fueron lo mejor de la noche, destacando el excelente nivel de las corales dirigidas por un expresivo Simon Halsey. El ITO moduló su sonoridad y se acopló a la perfección con las voces. El niño Bernat Rosés, del Cor Infantil, se mostró tan angelical como seguro en sus intervenciones dentro del buen rendimiento conjunto. Esther Pinyol (arpa) y Ferran Armengol (percusión) respaldaron instrumentalmente el atractivo experimento.

Dos piezas de Bach, una de Chaikovski y una inspirada improvisación del artista completaron, antes de llegar a la propina, la actuación de este Lang Lang del órgano que cuida su puesta en escena hasta el último detalle. Con su desenfadado 'look' de estética punk, que incluye unos zapatos de tacón con brillos para realzar los momentos de su baile sobre los pedales y el vuelo de sus dedos sobre las cinco hileras del teclado, Carpenter da espectáculo y populariza, pese a las críticas de los ortodoxos, un instrumento hasta hace poco encerrado en las iglesias.

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