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MUESTRA EN BARCELONA

World Press Photo trae el drama sirio al CCCB

La exposición de los Oscar del fotoperiodismo llega a Barcelona con los refugiados como tema principal

Anna Abella

Una niña tras un bombardeo en Siria. Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016.  / ABD DOUMANY

Una niña tras un bombardeo en Siria. Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016. 
Un refugiado con su bebé en la valla de la frontera de Hungría, la foto de Warren Richardson ganadora del World Press Photo 2016.
Ballena con su cría, rodeada de de submarinistas. Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016. 
Fiestas tradicionales de Las Mayas, en Colmenar Viejo (Madrid). Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016. 
Niños refugiados tapados con plásticos para refugiarse de la llulvia esperan para registrarse en Serbia. Es una de las imágenes premiadas en el World Press Photo.  
Devastación tras el terremoto en Nepal. Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016. 
Patrullas en las favelas de Río de Janeiro (Brasil). Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016. 
Erupción del volcán mexicano Colima. Una de las imágenes ganadoras en el World Press Photo 2016. 

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Se pregunta el director de World Press PhotoLars Boering, si una foto puede cambiar el mundo. “No”, responde. “Pero puede ayudar”, añade. Y muestra de qué manera: señalando tres oscuras fotografías en blanco y negro tomadas por el portugués Mário Cruz en una escuela coránica de Senegal. En ellas aparecen niños que son obligados a trabajar como esclavos, viviendo hacinados, encadenados con grilletes en los tobillos y casi sin comida. El fotógrafo acudió con sus imágenes a las autoridades y logró que los pequeños fueran liberados. “A esos niños sí les cambió el mundo para mejor”, revela. Es una de las historias que se esconden tras las 155 piezas premiadas con los Oscar del fotoperiodismo (de 42 profesionales de 21 países) que hasta el próximo 11 de diciembre pueden verse en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), en una de las exposiciones que más público vienen congregando en menos tiempo (más de 49.000 visitantes en la edición del 2015). 

La muestra del World Press Photo en la capital catalana, a diferencia de la gira en otras ciudades, incluye clases magistrales, entrevistas con los ganadores y los premios multimedia (con sesiones gratuitas de visionado de los largometrajes), entre los que figura el español Mikel Aristregi, que junto a José Bautista (ganador por cuarta vez) presentó 'Break In', donde narran el drama de un niño camboyano adicto a la cola que vive en la calle.

NIÑOS, VÍCTIMAS INOCENTES

Más niños... mayoritariamente siempre víctimas. Siguen siendo los protagonistas de muchas de las imágenes captadas por las lentes del fotoperiodismo en todo el mundo. Un bebé lo es en 'Esperanza de una nueva vida', la fotografía ganadora de esta edición del concurso, realizada bajo la única luz de la luna por el australiano Warren Richardson (1968) en la frontera entre Serbia y Hungría en agosto del 2015. En plena noche su padre lo entrega a través de la valla de alambre de espino a otro refugiado sirio que ha logrado cruzar. “Fue la mujer de Richardson, quien antes había sido paparazi, quien le dijo que la enviara al World Press Photo, antes nadie la había publicado –explica Boering-. Creo que en el futuro la gente investigará qué fue de ese niño”.

WARREN RICHARDSON

Un refugiado sirio entrega a su bebé a otro a través de la verja en la frontera entre Serbia y Hungría.

También buscarán en las redes sociales -y augura que lo hallarán- lo qué le pasará a la niña refugiada que mira por una verja tras un plástico para protegerse de la lluvia en Serbia, en una foto del esloveno Matic Zorman. Más niños y más tragedias: en Siria, fotografiados por Abd Doumany y Sameer al-Doumy, alias de dos sirios que no quieren que se conozca su identidad y que llevan más de un año trabajando bajo los bombardeos: una pequeña herida en un hospital improvisado; un hombre sosteniendo el cadáver de su hija; otro pequeño ensangrentado tras un ataque... 

MATIC ZORMAN

Una niña refugiada, en Serbia.

Pero además de los refugiados -el tema principal de esta edición- o de la actualidad más candente, también hay categorías que destacan los deportes y, sobre todo, la naturaleza: amenazada -con fotos de orangutanes de Borneo (por Tim Leman), del tráfico de marfil en África que diezma la población de elefantes (por Brent Stirton)-, su belleza -una ballena con su cría rodeada de submarinistas (por Anuar Patjane Floriuk)- o su poder –la devastación causada por el terremoto del Nepal (de Daniel Berehulak). 

La denuncia resalta en la impresionante serie de Mary F. Calvert sobre los abusos sexuales a las mujeres en el Ejército de Estados Unidos. Ella ha retratado en blanco y negro las secuelas -alcoholismo, degradación, despido, bajas por problemas mentales... En una foto hay un padre, de pie, desolado en la habitación de su hija, que se suicidó tras ser violada por sus compañeros de filas.           

SEBASTIÁN LISTE

Favelas de Río de Janeiro (Brasil)

Otros dos españoles figuran entre los premiados, el alicantino Sebastián Liste (por un reportaje sobre las favelas de Río) y el navarro Daniel Ochoa de Olza (por sus fotos de las fiestas populares de Las Mayas en Colmenar Viejo, Madrid).  

Para Silvia Omedes, directora de Photographic Social Vision, que organiza desde hace 12 años el World Press Photo en Barcelona (y desde hace cuatro también el Docfield, de fotografía documental), el certamen sigue demostrando que el fotoperiodismo es “una herramienta de comprensión, que interroga, emociona y enriquece” al público de la calle, que es a quien se dirige, para explicarle historias que a menudo los medios no publican. Como la de otra de las imágenes premiadas, obra de Zohreh Saberi. Su protagonista es iraní y se llama Raheleh. No puede ver, es ciega de nacimiento. El espectador observa cómo recibe cada mañana el sol en su cara e imagina el reflejo en ella de la realidad que la rodea. 

Nuevo código ético del World Press Photo

El director de World Press Photo, Lars Boering, ha querido destacar, antes de inaugurar la exposición del CCCB, la implantación del “nuevo código ético” de la fundación, con “reglas muy claras” tras el debate y las polémicas en años anteriores. “Queremos destacar el trabajo de los fotoperiodistas y no aceptaremos fotos manipuladas, escenificadas ni falsas”, ha recalcado. Para ello, se seguirá un estricto proceso de verificación por parte de un equipo técnico que incluso controlará si la historia que hay tras cada foto es real y ha pasado. 

Otra novedad, además de un nuevo concurso multimedia que premiará la narrativa digital, será el proyecto que llaman “seis por seis”, que ante el predominio de la fotografía europea y estadounidense quiere hacer visibles a profesionales y talentos de África y América Latina. No será mediante premios sino ofreciéndoles la posibilidad de dar clases magistrales y mostrar su trabajo.              

También convocarán para el 2017, ha anunciado Boering, un nuevo concurso de documental creativo, siempre con historias basadas en la realidad. "Sería como la literatura de no ficción, se puede aprender tanto con Hemingway que con un buen artículo periodístico". En él podrían enmarcarse, ha dado como ejemplo, las fotos de Xavi Bou para 'The Guardian'.

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