PUNTO Y FINAL DE LA CARRERA DE UN ICONO DE LA 'CANÇÓ'

Raimon: "Me voy amando el oficio y a la gente"

El cantautor anuncia sus 12 recitales de despedida en el Palau, en mayo del 2017, argumentando que se siente en buenas condiciones artísticas para "dejar un buen recuerdo"

Raimon, en la presentación de su gira de despedida, este viernes en el Palau de la Música.

Raimon, en la presentación de su gira de despedida, este viernes en el Palau de la Música. / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Raimon se siente bien, en condiciones para ofrecer recitales a la altura de su mito, y por eso desea “como dicen los italianos, ‘finire in bellezza’” y despedirse como artista y figura del escenario en la atalaya de los días, con una serie de recitales, una docena, en los que su propósito será “complacer” a su público. Así lo ha hecho saber este viernes en rueda de prensa en el mismo Palau, la sala que le acogerá por última vez del 5 al 28 de mayo del 2017.

El autor de ‘Al vent’ explicó, sin dramatizar, con buen humor, que su decisión “está meditada y viene de lejos”, y la atribuyó a tres tipos de motivaciones. La primera, esa sensación de disfrutar todavía de salud vocal y escénica. “Yo ahora me encuentro bien de voz y pienso que es mejor dejar un buen recuerdo y no que la gente diga ‘qué ‘fotut’ estaba, tendría que haberse retirado ya’”, argumentó. Luego, su exigencia artística y en particular como autor. “Hacer una canción me lleva mucho tiempo. La primera, ‘Al vent’, la hice a los 19 años, y la segunda, ‘Som’, ya fue cuando tenía 21”, recordó. Entre su penúltimo disco, ‘Cançons de mai’ (1997), y el último, ‘Rellotge d’emocions’ (2011), pasaron 14 años. “En diciembre cumpliré 76, y no me veo a los 85 sacando discos y yendo por el mundo”.

FIN DE LAS GRABACIONES

Es decir, que su despedida lo es también de los estudios de grabación. “En principio, sí”, afirmó. “No me gustaría caer en lo que criticamos de los políticos cuando anuncian cosas que luego no cumplen, pero mi propósito es dejarlo ahí”, señaló, dejando la puerta abierta a que de los recitales del Palau pueda salir un disco en directo si es que se decide a incluir “alguna canción nueva y un material con cara y ojos”. Y añadió una tercera razón asociada a cuestiones “estrictamente físicas”, que tienen que ver con los rigores cotidianos de los traslados y la vida en movimiento propia del artista. “Este es un oficio nómada, pasas poco por casa, porque cuando dejas de pedalear la maquinaria se para. Y llega un momento en que cosas que antes te gustaban mucho ya no te gustan tanto: comer fuera de casa, dormir en un hotel en el que pueda haber ruidos que te molesten o con una almohada que no sea la adecuada…”, confesó. “‘Punyetetes’ de este estilo”.

La cumbre: los 30 años del himno ‘Al vent’, 1993

El aniversario de la pieza que marcó el inicio de todo, no solo para Raimon sino para la canción catalana en su conjunto, dejó para la posteridad una inaudita foto de familia: el trovador, en el Palau Sant Jordi, rodeado de sus colegas históricos, no siempre coincidentes en la escena, de Serrat a Ovidi Montllor pasando por Pi de la Serra y Paco Ibáñez, y de ahí a Mikel Laboa, Daniel Viglietti, Pete Seeger… Una reunión irrepetible.

De cara a sus recitales en el Palau, pensará más en los deseos del público que en los suyos. “Quiero complacer. Así como otras veces eso no lo he tenido muy en cuenta, esta vez sí”, destacó, anunciando unos recitales “generosos” que le emplazan ahora a reflexionar sobre “cuáles son las canciones imprescindibles” que deberá interpretar. Ahí reconoció no haber decidido todavía si habrá variaciones en el repertorio de una noche a otra, dado que “hay gente a la que le gusta venir a más de un recital”. Y más, tratándose de los últimos de su carrera.

BARCELONA, EL LUGAR

¿Por qué Barcelona? Muy sencillo: “esta es la ciudad en la que me he hecho como profesional, donde desde el primer día obtuve una respuesta transversal , por no decir interclasista, como se decía antes”, ironizó. De su tierra valenciana natal ya se está despidiendo este año, en la gira que concluirá 17 de diciembre en el Palau de la Música de Valencia. Tras esa fecha ya no habrá más citas hasta las de Barcelona. No habrá recital de adiós en Madrid. “Allí está todo muy complicado, o no te llaman nunca o es para cosas muy minoritarias”, señaló, aludiendo a la invisibilidad del catalán en los medios de comunicación de la capital española. “El lugar, mi lugar, es Barcelona, donde me han hecho como cantante”.

Esas 12 noches suponen una convocatoria total próxima a las 24.000 localidades. ¿No se planteó Raimon reducir los recitales a una o dos noches en un macroescenario? “He preferido hacerlo así que montar uno o dos conciertos en el Palau Sant Jordi, porque me gusta tener a la gente cerca y he huido siempre que he podido de los grandes espacios, salvo ciertas grandes celebraciones”, reflexionó apuntando al 30º aniversario de ‘Al vent’, que celebró, en 1993, en el local olímpico. rodeado de destacados invitados. Esta vez no los habrá.

NO HABRÁ REPESCAS

Despedirse en el Palau supone cerrar un largo ciclo de complicidades con el escenario modernista, que le ha acogido nada menos que 44 veces a lo largo de los años. La primera como artista en solitario, en 1967, inmortalizada en el álbum ‘Raimon al Palau’, si bien antes había actuado en recitales colectivos de la ‘nova cançó. El director de la sala, Joan Oller, anunció que los recitales tendrán precios “bastante populares”, un máximo de 40 euros. Tres de ellos, los del 13, 14 y 28 de mayo, contarán con las actuaciones de los coros infantiles y juveniles del Orfeó Català, transmitiendo la idea de que “la música de Raimon perdurará y continuará”.

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Raimon dejó claro que, más allá de los recitales del Palau, no habrá reapariciones ocasionales ni prevé participaciones futuras en eventos benéficos ni nada que se le parezca. “No sabría hacerlo. Yo hago lo que hago y hasta donde llego”, aseguró el trovador. Mirando hacia atrás, apuntó que “cantar en catalán no es algo que puedas hacer con una intención de mercado” y recordó que en otros tiempos dijo no sucesivamente a grabar en castellano, francés e inglés. “Pero no le doy importancia. Simplemente creo que mi lengua es tan importante como cualquier otra”.

Y citó a Petrarca envolviendo la declaración de despedida en lazos emotivos. “’Che bel fin fa chi ben amando more’, qué buen fin halla quien amando muere. Yo no muero, pero sí que, amando, os dejo. Porque me voy amando el oficio y a la gente que lo ha hecho posible”. Lo podremos apreciar el próximo mes de mayo.

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