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El MNAC se arma para proteger Sijena

El museo presentará a la jueza un informe avalado por la comunidad científica sobre los graves riesgos de mover las pinturas

El centro prepara también un simposio internacional y la consulta sobre el tama a la comunidad museística de todo el mundo

Natàlia Farré

Visitantes del MNAC, en la sala donde se exhiben las pinturas de la sala capitular del monasterio de Sijena.

Visitantes del MNAC, en la sala donde se exhiben las pinturas de la sala capitular del monasterio de Sijena. / ALBERT BERTRAN

Primero se salvaron y ahora se trata de protegerlas. De protegerlas de que corran el mismo peligro que en 1936, cuando Josep Gudiol las salvó de una segura desaparición. En plena guerra civil, a riesgo de su vida, las rescató tras el incendio que sufrió el monasterio de Sijena. Son las pinturas de la sala capitular. Las mismas que Aragón reclama y las mismas que tienen una ejecución provisional de sentencia encima. La magistrada del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Huesca pretende que sean restituidas a su emplazamiento original hasta que haya una sentencia en firme, si las instancias judiciales superiores fallan a favor de Catalunya, ya desharán el camino. Salvarlas de tanto movimiento ("una temeridad" a juicio del director del MNAC, del conseller de Cultura y de todos los expertos) y, por lo tanto, de su sentencia de muerte es por lo que lucharán el Palau Nacional y la Generalitat. Ambas instituciones lo han dejado claro: "Bajo ninguna circunstancia autorizaré su salida", dijo el miércoles el conseller Santi Vila; una posición que Pepe Serra, director del MNAC, mantiene desde el principio del litigio: mientras él este al cargo "las pinturas no se retirarán". 

La estrategia pasa por presentar tantos informes nacionales e internacionales como sean posibles de expertos que abogan por dejar las pinturas donde están. Ahí está, Gianluigi Colalucci, máximo autoridad en pintura mural y director de la restauración de la Capilla Sixtina que desaconseja totalmente tocarlas. De momento, pero, el primer paso será  entregar al juzgado en los próximos cinco días las alegaciones de oposición al auto de la jueza que ordena el traslado provisional en forma de mega informe. Un amplio estudio que desaconsejan el traslado dirigido por el MNAC pero realizado por científicos y académicos de la UB, la UAB, la UPC, el CSIC y el Sincrotrón Alba que desmenuza las pinturas, su estado y enumera  "la relación de riesgos infinitos que supone su traslado", apuntan desde el museo. Luego vendrá un simposio internacional. Esa es la idea de Pepe Serra, reunir al máximo número de autoridades internacionales para que den su opinión. Muchos ya se han pronunciado en contra de tocar las pinturas de forma privada. Después, o paralelamente, llegará la consulta a los directores y técnicos de los grandes museos internacionales"Se pedirá la opinión a toda, toda, la comunidad científica y museística", aseguran desde el MNAC. 

ÚNICAS Y EXCEPCIONALES

Proteger las pinturas de su destrucción es básico. No en vano son únicas. "Lo que las hace excepcionales en el contexto catalán y aragonés es su gran influencia bizantina pasada por Sicilia. Tienen una relación muy estrecha con los mosaicos de la catedral de Monreale y con dos manuscritos ingleses: la 'Biblia de Winchester' y el 'Salterio anglo-catalán' apunta Montserrat Pagès, experta en pintura románica. Los artistas que iluminaron esos manuscritos y que trabajaron en Monreale eran los mejores de la época, así que cuando Sancha de Castilla,  esposa de Alfonso el casto, I de Catalunya y II de Aragón, decidió levantar el monasterio llamó a los mejores artistas. Conclusión: "Desde el punto de vista artístico es el mejor arte de finales del siglo XII de Occidente", continúa Pagès, que afirma que el hecho de hayan perdido el color por el fuego no las desmerece: "Solo hay que mirar las figuras, el trabajo en la escena de Adán y Eva es extraordinario, el dibujo es de una gran categoría artística”. Hay más. "La iconografía bizantina con la flora y fauna característica de la miniatura inglesa de finales del XII también las hace únicas", concluye la historiadora. Motivos más que suficiente para protegerlas a toda costa.