ENTREVISTA

Pol López: "La gente necesita vivir las cosas en directo"

El actor regresa con el exitoso montaje 'El curiós incident del gos a mitjanit', que sale del Lliure y se repone de nuevo, ahora en el Poliorama

El actor Pol López, en el teatro Poliorama.

El actor Pol López, en el teatro Poliorama. / MONICA TUDELA

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Pol López, uno de los actores más destacados de su generación, ha regresado con 'El curiós incident del gos a mitjanit', el exitoso montaje basado en la novela homónima de Mark Haddon. En esta ocasión, la obra sale del Teatre Lliure para representarse en el Teatre Poliorama. Una prueba más del tirón de este camaleónico intérprete capaz de resultar convincente tanto en el rol de Christopher, un chico de 15 años afectado por el trastorno de Asperger, como en el de Hamlet, al que también volverá a encarnar en junio tras agotar las entradas en el Lliure de Gràcia la temporada pasada.

Es la tercera vez que este espectáculo sube a escena en Barcelona. ¿Será la última? Esta temporada, seguro. El Poliorama es el teatro más grande en el que lo montamos y en el que estaremos más tiempo. Nunca había estado  tres meses en un teatro de tanto aforo. Y este personaje se las trae. Es agotador a nivel anímico. Te da mucho y te exige mucho. 

'El curiós incident...' se estrenó en el Lliure de Gràcia hace dos temporadas, y el año pasado regresó, pero a la sala Fabià Puigserver del Lliure de Montjuïc, un espacio más grande. Ahora recala en un teatro todavía mayor. Me apetece mucho estar en el Poliorama. Me gusta poder ver la Rambla desde el escenario cuando se abren las puertas. Es una sensación que me encanta.

¿Por qué cree que ha conectado tanto este montaje con el público? Es una obra que puede gustar a gente de muchas edades. El público empatiza con un personaje al que precisamente le cuesta empatizar, que tiene otra visión de la vida. El miedo a no ser capaces de empatizar es algo que todos compartimos. Cuando el público ve a un personaje cuyo valor es ser tan diferente al resto, conecta con él porque ve reflejadas sus propias particularidades. Christopher, el protagonista, es como un espejo muy fuerte aunque en principio esté muy alejado de ti. 

"Cuando el público ve a un personaje cuyo valor es ser diferente, conecta con él porque ve reflejadas sus propias particularidades"

        

Cuando preparaba la pieza por primera vez a las órdenes de Julio Manrique, ¿imaginaba esta acogida? Hicimos un trabajo de inmersión bastante profundo en la enfermedad de Asperger y el autismo. Intentamos entenderlo y acercarnos al máximo para poder ofrecer un retrato fiel sobre esta manera de vivir. Hay mucho misterio en torno a estas enfermedades. Algunos terapeutas y psicopedadogos se preguntan hasta qué punto puede tratarse de una elección por el silencio y la desconexión ante tanto ruido, vorágine, referentes, modas... Por supuesto, eso es una visión poética y si se lo comentas a un padre con hijos como Christopher no le va a hacer ni pizca de gracia.

¿Conoció a algunos para preparar el personaje? Conocimos a padres que nos enseñaron cómo se enfrentaban a la convivencia con unos hijos con Asperger que rehúyen la proximidad y el calor humano. Estos temas son muy complejos. Se dice que los afectados por estos trastornos no empatizan, no mienten, son completamente honestos y sinceros… Pero también tienen sus recovecos y su complejidad. Cada día que asumes el personaje de Christopher hallas aristas diferentes en él. Si entras a fondo en su alma, aprecias toda su complejidad. Puedes llegar a unos terrenos muy escondidos y descubrir cosas nuevas.

¿Su reciente paternidad ha cambiado en algo su visión de la obra? Ahora empatizo mucho más con los personajes paternos. Cuesta pensar en que tu hijo no te pueda abrazar. Por otra parte, la paternidad te sirve como motor personal y vital. El amor que sientes hacia tu hijo es un plus más de energía.

"Desde que soy padre empatizo mucho más con los personajes paternos. Cuesta pensar en que tu hijo no te pueda abrazar"

A Pol López le van los retos, y esta obra es prueba de ello. 'Hamlet' también lo fue. ¿Cuál será el próximo desafío? 'La filla del seu pare', del 15 al 25 de marzo en el Espai Lliure. Es una versión de 'Hedda Gabler' dirigida por Pau Miró estrenada hace un año en Temporada Alta. Allí solo hicimos una función. Es una versión que acerca la obra de Ibsen a nuestra época a partir de una versión libre escrita por Aleix Aguilar. Acerca el conflicto de Hedda Gabler a nuestros días, desde nuestra mirada y con el sentido del humor y la reflexión que nos gusta.

Es un proyecto realizado con su Companyia Solitària de Teatre. ¿Es su laboratorio? No, no es eso. Aleix Aguilar, Júlia Barceló, Pau Vinyals y yo compartimos las mismas dudas, preguntas, inquietudes y un humor parecido. Tenemos la misma edad y lo pasamos muy bien trabajando juntos y sacando a relucir temas que nos interesa tratar. En la compañía todos tenemos voz y voto, todos hablamos mucho y decidimos un montón de cosas. Los directores que trabajan con nosotros lo saben. Pau Miró se adaptó, por ejemplo, en esa nueva versión de 'Hedda Gabler'.

¿Cuánto debe su éxito a la suerte y cuánto al trabajo? Yo he trabajado mucho, siempre. No paro.

Y además de actuar escribe, dibuja, pinta… Sí pero quizá lo único que hago bien es actuar y por eso me dedico a ello, porque de esto puedo vivir. De momento estoy muy a gusto con los personajes que me ofrecen. Solo dibujo y escribo relatos en mi tiempo libre. Aunque ahora lo dedicaré más a la familia.

"Por más que avancen las tecnologías, nada se puede comparar a la experiencia de presenciar la verdad del momento que se crea entre actor y público"

¿Lo veremos en el cine pronto? He hecho una comedia en el cine que quizá se estrena el año próximo pero no puedo decir el título. Y hay algunos proyectos que ya veremos si salen.

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¿Disfruta por igual del cine, el teatro y la televisión [es un habitual de 'Crackòvia']? A mí me va el teatro pero el cine, según quién está al frente, también es un placer. Pero son diferentes. En el cine el ritmo es otro. En el teatro vives intensamente dos horas cada día durante la función. En el cine te pegas jornadas de 10 horas. Y requiere otro tipo de concentración porque hay muchas paradas.

Parece que la gente tiene ganas de ir al teatro. El teatro nunca pasará de moda porque un espectáculo en directo es único. Por más que avancen las tecnologías, nada se puede comparar con la experiencia de presenciar la verdad del momento que se crea entre el actor y el público. Pienso que la gente necesita acudir a los sitios, estar presentes, vivir las cosas en directo. La especie humana necesita este tipo de comunicación.

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