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5 disfraces 'gore' para el 'Holywins' que proponen los obispos como alternativa a Halloween

Seis diócesis españolas proponen a los niños disfrazarse de santos como alternativa al Halloween. Y no tienen por qué renunciar a lo truculento...

ERNEST ALÓS / BARCELONA

San Pedro Mártir.

San Pedro Mártir.

Es muy comprensible que la Iglesia católica vez con desagrado como la fiesta dedicada a rememorar a los difuntos se vaya tornando en un segundo carnaval de otoño por la importación del 'Halloween' de tintes paganos. Pero seis diócesis españolas se han sumado a una respuesta imaginada el 2002 en París: si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él. O más bien, disfrázate para confundirlo. Se trata del 'Holywins' (lo santo gana).

Según la agencia Europa Press, al menos seis diócesis españolas promueven esta festividad, encabezada por la de Alcalá de Henares (con ocho años ya de recorrido), Getafe, Murcia, Toledo, Valladolid y Cádiz y Ceuta. Claro que 'Haloween', además de las trazas de paganismo céltico, también tiene su origen en la víspera de Todos los Santos ('All Hallows's Eve'). Pero parece ya imposible rescatarla para objetivos piadosos. 

En Alcalá de Henares se invita a los niños a acudir a la catedral disfrazados de su santa favorito (y a pasar la noche en adoración del santísimo sacramento). Y en lugar de 'zombie walks', el obispo Juan Antonio Reig Pla propone una evangelización por las calles. "¡Disfrázate de santo/santa y disfruta con nosotros!", invita la Delegación de Juventud del obispado de Getafe, por su parte.

¿POR QUÉ RENUNCIAR AL 'GORE'?

Quizá algunos niños tengan como su santo favorito a San Francisco y acudan rodeados de florecillas y pajaritos. O con los trajecitos de monaguillo, cura y obispo con los que sus abuelos jugaban a cantar misa. Pero parece ya imposible separar lo 'gore', lo terrorífico, lo sangriento, de la festividad de Halloween. No hay problema. El martirologio de la Iglesia católica ofrece soluciones para jugar al truco o trato (aunque a los pobres mártires en cuestión más bien se les propuso un abjura o muere bastante más cruento que algunas películas del festival de Sitges). 

Aquí van cinco propuestas para "disfrutar", para utilizar la terminología del obispado de Getafe, de un buen 'Holywins'. Hemos descartado caracterizaciones que implicasen pasear objetos de tortura volumimosos, como la rueda de Santa Catalina o la parrilla de gran capacidad de San Lorenzo.

SAN SEBASTIÁN

Empecemos por San Sebastián, soldado de la guardia de Diocleciano martirizado durante la gran persecución de mediados del siglo III. Reconvertido como icono gay por antonomasia, quizá por la desnudez, quizá por la interpretación sesgada de sus dolores, posible no obstante que sea una caracterización más apropiada para tiempos de Carnaval, con una climatología más clemente para retorcerse desnudo entre saetas. No es recomendable aparecer de semejante guisa en la catedral de Alcalá.

SAN PEDRO DE VERONA

El fraile dominico San Pedro Mártir presenta una notable ventaja: es fácil encontrar en comercios especializados cuchillos de mentira que puedan simular la podadera que en la iconografía suele aparecer partiendo en dos el cráneo de este predicador, asesinado a instancias de un obispo de tendencias heréticas en el año 1252. Se complementa con un puñal en el pecho.

SANTA ÁGUEDA O ÁGATA

Y aquí se entra directamente en lo más cruento. Santa Águeda de Catania falleció martirizada en su ciudad natal en el 251. Águeda fue instada a traicionar su promesa de dedicar su virginidad a Jesucristo durante la persecución de Decio. Fue enviada a un lupanar, sin lograr el efecto deseado. El procónsul de Sicilia, Quintianus, decidió tortularla amputándole los pechos, que se suelen mostrar en una bandeja. 

SANTA LUCÍA

Otra solución para saltar delante del obispo Reig gritando 'truco o trato' y provocarle un síncope. Una bandeja con ojos, remedando el martirio de Santa Lucía. También siciliana, víctima de la persecución de Diocleciano, vio fortificada su fe tras rezar en el sepulcro de Santa Águeda. También fue enviada a un prostíbulo y tras terribles tormentos se le arrancaron los ojos, pese a lo que siguió viendo a sus torturadores. La solución definitiva fue la decapitación.

SAN OLAF

Pero también se puede salir a la calle vestido de santo, dar miedo y no utilizar churretones de sangre que puedan acabar provocando pesadillas infantiles. Una buena opción es San Olaf, Olaf II el Santo u Olaf Haraldsson, rey de Noruega que completó la cristianización de su país en el siglo X. La figura que reproducimos se muestra en el museo vikingo de Copenhague. Murio en batalla, luchando contra los daneses. Probablemente, el santo que más se aproximó al dicho de 'a Dios rogando y con el mazo dando'. Puede utilizarse un casco de vikingo además del hacha de guerra, con poca fidelidad histórica pero con un efecto indudablemente eficaz. .

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