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"RETOQUES" EN LA NORMATIVA ORTOGRÁFICA DEL CATALÁN

El IEC deja solo 15 acentos diacríticos en la ortografía del catalán

El Institut d'Estudis Catalans añade solo una excepción a la simplificación de la acentuación de la lengua, tras el debate generado

Ernest Alós

Diacríticos en Polonia. La lista de Schindler en catalunya.

La nueva ortografía de la lengua catalana incluirá una simplificación radical de las tildes diacríticas, aquellas que según la normativa no se deberían aplicar pero que sirven para distinguir entre dos expresiones con la misma escritura y distinto significado. La nueva normativa gráfica que el plenario del Institut d'Estudis Catalans aprobó en su sesión de este lunes mantiene una lista de solo 15 excepciones, una más ('sòl') de las previstas inicialmente, a la norma general de acentuacion: los monosílabos 'bé', 'déu', 'és', 'mà', 'més', 'món', 'pèl', 'què', 'sé', 'sí', 'sò'l, 'són', 'té', 'ús' y 'vós'.

El presidente del IEC, Joandomènec Ros, la directora de la Secció Filològica, Teresa Cabré, el responsable del grupo de ortografía de la sección, Vicent Pitarch, han defendido hoy la nueva ortografía ante la polémica creada y la petición apoyada por 1.500 firmas para que la decisión se reconsiderase. La 'Ortografía' se ha aprobado "por consenso", con tres abstenciones en el seno de la Secció Filològica y una en el plenario del IEC. Según Cabré, la simplificación en el campo de los diacríticos era una demanda del sector educativo, que permitirá facilitar el aprendizaje de la lengua. "Un proceso de desaprendizaje de una ortografía es difícil y requiere esfuerzo por parte de quien ya la había adquirido", ha reconocido, pero se ha primado facilitar "el aprendizaje a quienes se incorporan a la comunidad de catalanohablantes". 

LA PRIMERA COMPILACIÓN DESDE 1913

La nueva ortografía, que sustituye a las normas de Fabra de 1913 y a las sucesivas novedades que el IEC había ido aprobando de forma aislada, refunde toda esta tradición normativa y le incorpora varias actualizaciones, que según Pitarch deben considerarse únicamente "retoques", "no una reforma ortográfica" propiamente dicha.

Teresa Cabré ha recordado que en el catalán hay 500 casos en que se produce homografía entre dos términos. Hasta ahora, en 150 de ellos se utilizaba la tilde diacrítica para solucionar la posible ambigüedad. Con la nueva ortografía, cuya aprobación debía ser paralela a la de la gramática que se publicará el próximo 23 de noviembre, se planteaban dos posiciones extremas: mantener el actual sistema, o incluso ampliarlo, o bien suprimir la acentuación diacrítica. La tercera vía por la que se ha optado es una simplificación radical.

El criterio que queda establecido es que las palabras con más de una sílaba solo se acentuarán cuando lo indiquen las reglas generales (las palabras esdrújulas, las agudas acabadas en vocal, as, es, is, os, us, en y in y las llanas que no finalicen con estas terminaciones). Así, dejan de acentuarse todas las palabras bisílabas que hasta ahora llevaban tilde diacrítica ('vénen', 'dóna') y todas las palabras derivadas de los monosílabos que siguen acentuándose (como, a partir de ahora, 'entresol', 'adeu', 'subsol' o 'inframon').

El criterio por el que se ha establecido la lista de los 15 monosílabos amnistiados ha sido el de reducir y simplificarla en lo posible a partir de tres criterios: mantener tildes diacríticas en casos en que discriminen entre vocal abierta y cerrada o tónica y átona, eliminar de la lista las palabras de uso menos habitual y prescindir de aquellas cuyo plural resultase ser bisílabo (circunstancia que, por ejemplo, ha eliminado la tilde diacrítica de 'ós').

La nueva ortografía tendrá un periodo transitorio de aplicación de cuatro años, durante el cual irá entrando en vigor a medida que se cierren acuerdos con medios de comunicación, editores y administraciones educativas. El plazo tiene en cuenta la normativa educativa que impide renovar los libros de texto más que cada cuatro años. Más rápida será la publicación de la versión actualizada 'online' del 'Diccionari'. La edición impresa de la 'Ortografia' llegará en el primer trimestre del 2017. Por otra parte, en los rarísimos casos en que el contexto no permita solucionar una posible ambigüedad (un titular de prensa, una etiqueta) la normativa admite que se mantenga el uso de la tilde diacrítica.

LA POLÉMICA

Los responsables del IEC, que han considerado todas las objeciones "razonadas" que han recibido desde que se hizo pública la propuesta inicial y han respondido a gran parte de ellas pero no las han atendido más que en un par de casos concretos, se han dedicado a rebatir sistemáticamente las principales objeciones que se han planteado. 

Según ha recordado la miembro de la sección filológica Mila Segarra, Pompeu Fabra era partidario de que ningún monosílabo fuese acentuado (de hecho, idealmente, de la supresión de las tildes) pero se encontró con las tildes diacríticas aprobadas por la Secció Filològica durante su estancia en Bilbao. En consecuencia, solo elaboró una lista, sin una norma clara para definirla, que se ha ido ampliando a lo largo de los años. "Hasta que se nos ha ido de las manos", ha sostenido la directora de la Secció Filològica. La reforma establece, por primera vez, un criterio objetivo. Al mismo tiempo, Ros, Cabré y Pitarch han rechazado que la aprobación haya sido precipitada (la gramática, de la que se ha desgajado, lleva ya 20 años de trabajo acumulado), innecesaria (surge de las demandas de los docentes) y decidida a espaldas del colectivo de hablantes y expertos. Cabré ha recordado la experiencia de la Acadèmia Oberta, foros en los que las propuestas de las nuevas ortografía y gramática han sido debatidas con los responsables lingüísticos de los medios y el sector educativo.

LOS OTROS CAMBIOS

Aunque la polémica (con tintes incluso chuscos en las redes sociales) se haya concentrado en la reducción de las tildes diacríticas, la actualización de la ortografía incluye otros cambios. Básicamente (ver gráficos adjuntos) la escritura 'rr' en palabras como 'erradicar' y 'arritmia', el uso del guion ante sintagmas 'ex-directora general' o 'no-figuratiu', la introduccion de una e en expresiones como 'arterioesclerosi' y 'electroestàtic', la supresión de diéresis en derivados cultos acabados en -al como 'helicoidal' o 'laical' y la introducción de nuevos préstamos al catalán como 'fitnes', 'gòspel', 'gruyère', 'jacuzzi', 'kebab' o 'shushi', renunciando a naturalizar la grafía de aquellas expresiones ya acuñadas internacionalmente, como 'pizza'. 

Una polémica que llegó a 'Polònia'

La filtración, hace un mes, de la propuesta de modificación de la ortografía del catalán suscitó una polémica que ha tenido varios frentes. Desde los manifiestos de lingüistas y escritores discrepantes y las columnas de opinión con opiniones contrapuestas en los medios hasta una inusitada efervescencia en las redes sociales a la que el presidente del IEC, Joandoménec Ros, le vislumbra dos filos. El positivo, que demuestra el interés de los catalanes por su lengua. Los negativos, la falta de información demostrada y la exhibición de una falta de predisposición a un cambio que en realidad es menor. ¿Realmente están dispuestos a los retos radicales que supondría poner en marcha de verdad la independencia?, se ha preguntado Ros, que como biólogo, además, tiene bastante querencia por el concepto de la evolución. Una prueba de hasta qué punto la polémica se ha convertido en tema de conversación: hasta tiene gag de 'Polònia'.  

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