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UNIÓN DE FUERZAS

Minor Victories, palabras mayores

El 'supergrupo' con gente de Slowdive, Mogwai y Editors es el gran reclamo del Primavera Club para el sábado

Juan Manuel Freire

Minor Victories, en una imagen promocional.

Minor Victories, en una imagen promocional.

'Supergrupo', ese concepto. A priori, es positivo, como todos los términos con el prefijo 'súper' delante. Pero hay demasiados ejemplos de grupos formados por gente de bandas famosas que acaban siendo inferiores a la suma de sus partes: ahí quedan asuntos como Freebass, Yoso, SuperHeavy… 'Supergrupo' es casi lo peor que se puede llamar a un grupo.

"No, no me gusta", dice Rachel Goswell, voz y guitarra de Slowdive, quien ha formado un supergrupo (lo siento) con miembros de Editors y Mogwai: los fabulosos Minor Victories, nombre estrella del Primavera Club del sábado. "Para serle honesta, no he leído nada de prensa musical desde principios de los 90, así que el término me resulta poco familiar. Debe haber ejemplos terribles, como con todo en la vida, pero asumo que es más algo inventado por la prensa que no usado por los músicos". Eso también es cierto. La prensa siempre tiene la culpa.

REUNIÓN CON LA MÚSICA

Minor Victories no es el resultado de amistades antiguas, sino de una oferta de trabajo de Justin Lockey (guitarrista de Editors) a Goswell solo después de cruzarse unos segundos en un festival en el 2014. "Me envió algunas pistas de música y me dijo si quería colaborar", dice la artista. "La verdad, el material me encantó, así que estaba más que dispuesta. Todo fue rápido y natural". A la primera fue la vencida: las primeras letras que escribió acabaron dando forma a la oceánica canción 'Out to sea'.

La reunión de su banda original, los clásicos del rock planeador Slowdive, después de casi dos décadas, había reavivado las ganas de Rachel de ser creativa; de relacionarse con la música. "La había evitado durante años por problemas de salud [una laberintitis la alejó de Mojave 3, grupo vástago de Slowdive, en el 2006] y por la llegada de mi hijo [en el 2010]. Nació sordo y no escuché música durante dos años. En aquel momento no le veía sentido. Pero estoy contenta de haber llegado al otro lado y empezado a apreciar de nuevo su poder en mi equilibrio".

ESPÍRITU CINEMATOGRÁFICO

Uno de los primeros avances de su debut homónimo fue 'A hundred ropes', verdadera suma de las partes que componen el grupo: la voz evanescente de Slowdive más un arpegio de sinte propio de los últimos Mogwai más el empuje épico (¡esas cuerdas!) de Editors. Puro romanticismo fílmico hecho canción: "Justin quería que el disco tuviese, hasta cierto punto, algo de banda sonora. Desde luego, con todos esos arreglos de cuerda, la música puede resultar bastante cinematográfica".

Esto no se quedará en algo aislado, en teoría: "Todos confiamos en hacer un segundo disco". Y muchos confiamos en que el anunciado nuevo álbum de Slowdive se haga realidad: "Lo hará”, promete Rachel. "Permanezcan en sintonía".

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