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Dolores Redondo: "La impunidad hoy nos parece de lo más normal"

La autora habla de su novela 'Todo esto te daré' que le ha valido el Premio Planeta 2016

ELENA HEVIA / BARCELONA

Dolores Redondo, en un céntrico hotel de Barcelona. 

Dolores Redondo, en un céntrico hotel de Barcelona.  / MARTA PÉREZ / EFE

Alegría entre los lectores de Dolores Redondo. Su nueva novela está bendecida por el Planeta, aunque alejada del valle de Baztán. ‘Todo esto te daré’, que alude a las tentaciones de Cristo por parte del diablo, se traslada a la Galicia profunda y reúne a un improbable trío investigador: un escritor gay, que tras morir su pareja descubre que no le conocía en absoluto, al que se unen un guardia civil y un cura.

Esta no es la primera vez que se presenta al Planeta. No, lo hice hace once o doce años. Escribí una novela especialmente para el premio que no llego ni siquiera a la final. Ahora duerme en un cajón, como otras.

¿No ha intentado recuperarla? Antes de la trilogía de Baztán publiqué otra novela bajo un contrato draconiano. Pero ahora me doy cuenta de que necesitaría el apoyo en la edición que tuve gracias a Silvia Sesé, mi primera editora, y del equipo de Destino. A lo mejor la recupero algún día.

Ha ganado el Planeta en Barcelona, una ciudad con una montaña que se llama Tibi dabo, es decir, te daré en latín, en honor a la cita bíblica.  Pues no había caído, la verdad. Es una clave de la novela. "Todo esto te daré si arrodillándote me adoras", dijo Satanás y al final de la novela todos los personajes están arrodillados o sujetos por la codicia. Puede parecer, como ocurre en las novelas de Agatha Christie, que maquillemos el mal con los buenos modales, pero sigue estando ahí.

Cita a Agatha Christie como una de sus influencias, aunque ha sido denostada por muchos. Se equivocan. Fue una lectura fundamental en mi infancia y me enseñó que los libros pueden ser divertido, que desentrañar un crimen es un ejercicio muy atractivo y que los misterios te llevan a devorar una novela tras otra.

¿No tiene miedo de que el lector se decepcione al no encontrar aquí a Amaia Salazar y los elementos fantásticos que caracterizan su trilogía de Baztán? Utilizar la mitología vasco-navarra en una novela negra era algo original cuando apareció 'El guardián invisible'. Ahora es más habitual. Pero utilizar meigas en Galicia, donde transcurre la novela, es caer en el tópico. Ahora bien, hay en la novela un peso especial de la tradición. Y es que en la Ribeira Sacra hay una forma de vivir el catolicismo que solo he visto en Roma. Allí son capaces de acudir a un sacerdote para que te quite el mal de ojo y es muy llamativo ver los exvotos que se cuelgan en las iglesias.

Tienen una relación especial con la muerte. Sí. En Galicia, los entierros y los funerales distan mucho de cómo se hacen en el resto de España. Hay velatorios multitudinarios y tienes que acudir al tanatorio, al funeral y al entierro para que nadie se enfade. Además, la misa de un funeral que se precie deben oficiarla no menos de cinco curas.

Otra de las novedades de esta novela es la substitución del modelo matriarcal de Baztán a una historia absolutamente masculina, con un curioso trío. Me gustaba describir cómo cada uno de ellos tiene ideas preconcebidas respecto a los demás y cómo acaban haciéndose amigos, algo muy difícil en la edad adulta.

¿El hecho de que su protagonista sea escritor le ha hecho reflexionar sobre la escritura? Más bien sobre cómo los escritores de éxito acaban relegando las tareas del día a día a otras personas o a sus parejas. En los últimos tiempos me he dado cuenta de que ya no hago cosas como sacar la basura o llevar el gato al veterinario porque hay alguien que me dice, déjalo ya me encargo yo. Tú dedícate a escribir.

Tiene suerte, no muchos hombres se prestarían. Ahora hay muchas mujeres que están triunfando y muchos hombres ocupándose del día a día. En la novela, esta idea me sirve para que el protagonista se pregunte si no la delegado demasiadas cosas en su vida.

La familia es un pozo de dónde surge todo. Lo bueno y lo malo. El amor y el miedo. 

El tema de la familia sigue siendo fundamental en su escritura. Es que es un pozo de dónde surge todo. Lo bueno y lo malo. En la familia te enseñan un modelo de amor que es el que funciona el resto de tu vida. Si ha sido un amor de sometimiento o peligroso acabarás por repetirlo. Además acabamos teniendo miedo a las mismas cosas que temían nuestros padres. Para mí la familia es importantísima, es de donde tomo todas mis energías y por contraste me ayuda a imaginar otra clase de familias.

Ha definido su novela como un alegato contra la impunidad. Es que la impunidad hoy nos parece de lo más normal. Empecé la novela hace seis años y desde entonces los casos de corrupción no han hecho más que multiplicarse. Cada vez es más sorprendente el descaro de los políticos a la hora de cuestionar el estado de derecho o la independencia de los jueces. Y lo más triste es que nos hemos conformamos con ello. Mi pequeña venganza es que por lo menos la impunidad no triunfe en mi novela.

¿Ha visto algo de la película que se ha rodado sobre 'El guardián invisible'? Ahora está en proceso de posproducción. Los derechos se vendieron en Cannes en el 2012 antes de que la novela se publicara en España y entonces no puse ninguna condición, ahora lo haría de otra manera. En fin, solo he visto imágenes de exteriores rodados en Baztán y me gusta mucho su protagonista, Marta Etura, pero quizá la visión de la película no sea la mía. Veremos.  

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