Ir a contenido

TEBEOS DE HOY Y DE SIEMPRE

Ibáñez recorta el salario a Mortadelo

El dibujante presenta su nuevo álbum, 'Sueldecitos más bien bajitos...', aunque insiste en que lo suyo "no es hacer crítica social y política"

Anna Abella

Francisco Ibáñez, con sus inseparables Mortadelo y Filemón. 

Francisco Ibáñez, con sus inseparables Mortadelo y Filemón.  / JULIO CARBÓ

“Es un tema que ahora está de actualidad pero que por desgracia puede durar años”, lamenta Francisco Ibáñez sobre la nueva aventura protagonizada por Mortadelo y Filemón, cuyo título lo dice todo: 'Sueldecitos más bien bajitos…', en catalán 'Jornalets més aviat justets…' (Ediciones B). La mítica pareja de agentes deben pluriemplearse en una piscifactoría (ese sitio donde “todo quisqui va a hacer pis”), como ordeñadores de vacas lisiadas, basureros (sin hacer distinción entre una bolsa de basura y la de un mantero…), como desastrosos obreros de la construcción, como transportistas de enfermos y de féretros (eso sí, sin ambulancia ni coche fúnebre porque nadie se libra de los recortes)... Son algunos de los trabajillos precarios que se ven obligados a asumir cuando la crisis económica llega, también, a la T.I.A. Y es que el Super les acaba de anunciar que el Ministerio les rebaja la nómina (a él también, y a Ofelia y al profesor Bacterio) y ahora cobrarán ¡ocho euros a la semana! 

"QUIERO QUE LA GENTE SE RÍA"

A pesar de que, como en este caso, en sus historietas habitualmente hay guiños a los adultos y a temas candentes, no se cansa el dibujante, sin abandonar su proverbial sonrisa pícara, de repetir que “en Mortadelo no hay crítica social ni política”. “Son un par de personajitos con los que quiero que la gente se ría. Cuando los hice me fijé en algo que me gustaba de chiquitito, aquel celuloide rancio de Harold Lloyd, de Jaimito, de La Pandilla, donde cada dos minutos había un gag que te hacía reír. La esencia de Mortadelo y Filemón son ellos mismos”, sentencia.   

El veterano Ibáñez recuerda sin embargo que, aunque este sea un tema de triste y rabiosa actualidad, él ya vivió el pluriempleo en sus inicios en los años 50 y 60, “como todo el mundo”. “Era algo normal. Yo trabajaba entonces en un banco. Entré como botones y estuve 3 o 4 años y al salir volvía corriendo a casa para dibujar la historieta de turno para la editorial y dedicaba los sábados y domingos y las vacaciones a darle al lápiz”.  

Eran tiempos “del gigante editorial”, dice sin citar nunca a Brugera, de los que evoca: “Quienes llegaban a dibujar 10 páginas a la semana eran héroes, hacer 15 era casi imposible y ¡yo hacía 20!”. Ahora, confiesa, “la mano, los ojos, la cabeza ya no responden tanto, tengo menos celeridad... y 40 años más, claro”. Sin embargo, aunque el pasado marzo celebraba los 80 con un volumen integral de su mítica serie ’13, Rue del Percebe’, continúa produciendo sin necesidad de pluriempleos: en los últimos 11 meses ya lleva cuatro álbumes de Mortadelo -además de ‘Sueldecitos…’, 'Río 2016', '¡El capo se escapa!', y '¡Elecciones!'-, sin contar el éxito precedente de 'El tesorero', sobre Bárcenas. “Pensé en hacer algo de tribunales, que así tendría actualidad unos años y ¡así ha sido! Se sigue vendiendo como el primer día”. 

"Seguiré trabajando como siempre. ¿Qué iba a hacer, jugar a la petanca o al mus? Ya sé que estoy en Estación Termini y que la próxima vía será la del desguace", señala con una sonrisa

No piensa parar. “Qué iba a hacer ¿jugar a la petanca o al mus? Aunque sé que ya estamos en Estación Termini, y que la próxima vía será la del desguace. Mientras, a seguir trabajando. Cuando acabo un álbum ya estoy pensando en el siguiente. Ahora estoy con uno sobre un híper de pueblo donde pasan mil gags. Las ideas salen de mi cabeza –dice señalándosela con el dedo- Lo más difícil es crear. El guion es lo más importante, es a lo que presto más atención. Luego pensar los gags que conforman la historia y desarrollarlos. Después viene el dibujo”.  

Continúa Ibáñez “encantado” con todos sus personajes pues, además de sus ya cincuentones Mortadelo y Filemón (los creó en 1958), no olvida citar siempre a la oronda secretaria Ofelia, a Bacterio (“sus inventos me permitirían llenar páginas y páginas”) y a otros que ya hace mucho que no dibuja y que no prevé retomar, como Pepe Gotera y Otilio, los de ’13, Rue del Percebe’ (“no era nada nuevo, ya en la novela picaresca, en ‘El diablo cojuelo’ Luis Vélez de Guevara quitaba las fachadas de las casas para ver su interior) o su querido Rompetechos, por el que recibía críticas por burlarse de los miopes y debía responder diciendo: “¡Pero oiga, que es igual que el autor, que cuando le quitan las gafas hay que llevarlo de la mano!”.  

"GRACIAS POR HABLAR DE NOSOTROS, PÉREZ ANDÚJAR"

Ha tenido también el dibujante palabras para Javier Pérez Andújar por homenajear al mundo de la cultura popular y de los tebeos en el pregón de la Mercè. “Gracias Pérez Andújar por hablar de nosotros. Años atrás esto no ocurría. Gente como Peñarroya, Cifré, Conti, Raf..., que vendíamos cientos y cientos de historietas, estábamos acostumbrados a que los medios no nos hicieran el mínimo caso. De hecho, el valor de lo que hacemos está en su propia sencillez, no en lograr medallas ni en estar en museos, sino en que la gente se ría”. Eso no quita que acaben de nombrarle Ramblista de Honor. “De niño corría con mis amigos por las Ramblas, cuando aún se podía correr por ellas y no había este ejército de ocupación que son los turistas...”, evoca.  

Tiene también Ibáñez un recuerdo para Víctor Mora, el creador de El Capitán Trueno, fallecido el pasado agosto. “Le conocí en los 50, nos volvimos a encontrar en el gigante editorial (Bruguera) y me facilitó el camino para publicar allí. Era extraordinario, atento y maravilloso”. 

0 Comentarios
cargando