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CITA ANUAL CON LA MÚSICA Y LAS ARTES ESCÉNICAS

Fira Mediterrània, un 'hub' con raíces

La muestra de Manresa pone el acento en la creación colectiva en su 19º edición, que ofrece 300 actividades en torno a la cultura popular

Jordi Bianciotto

Enric Montefusco, con Los Corderos y Sònia Gómez, en una imagen promocional de Tata mala.

Enric Montefusco, con Los Corderos y Sònia Gómez, en una imagen promocional de Tata mala.

La Fira Mediterrània prioriza en su 19º edición la creatividad en plural de modo que la programación está salpicada por vistosos tándems y colaboraciones atendiendo, destaca su director artístico, David Ibáñez, “a un movimiento de fondo que está redefiniendo la relación entre organizadores, artistas y público”. Este el enunciado distintivo de una muestra que convertirá a Manresa, desde este jueves hasta el domingo, en epicentro de la cultura popular con unas 300 actividades a cargo de 128 compañías artísticas.

Conciertos, artes escénicas y montajes a pie de calle coparán una Fira Mediterrània que se ha convertido no solo en un poderoso escaparate y plataforma de primicias artísticas (este año ofrece 38 estrenos) sino a su vez en motor de una industria, a la que ofrece un área profesional que podrá ser frecuentada por casi un millar de inscritos. Todo ello encaminado a valorar la cultura tradicional “como elemento potente para la creación contemporánea”, subraya Ibáñez.

ESTRENO A TRES BANDAS

Esa idea de creatividad compartida se expresará la misma noche inaugural, este jueves en la plaza Major, con el primero de los tres pases del interdisciplinar ‘Cadàver exquisit’, un espectáculo de Toni Mira a partir de un poema escrito por David Carabén, con el recitado de Mercè Sampietro y una pieza musical de Cabo San Roque. En esa oferta bautismal, otros dos estrenos, los del grupo noruego de danza vertical Frikar Dance Company, con la trompeta de Raynald Colom, y el recital de sendos acordeonistas, el vasco Kepa Junkera y el argentino Chango Spasiuk.

'Pluja', de Clara Peya y Guillem Albà.

La Fira destaca la importancia de tres líneas de programación. Una, la de cultura popular y creación contemporánea, con ‘Tata mala’, de Enric Montefusco, el exlíder de Standstill, y dos figuras de la danza y la ‘performance’, Los Corderos y Sònia Gómez, propuesta que gira en torno a la noción del bien y el mal en relación al subconsciente colectivo. Otra parcela la constituye la cultura popular y los nuevos formatos, y ahí despunta ‘Pluja’, de la pianista Clara Peya y el actor Guillem Albà, montaje pensado “para que quienes no van al teatro le pierdan el miedo”. Y una tercera línea apunta a las músicas del mundo, en esta ocasión apuntaladas en una propuesta ultralocal, la de ‘Nit esporògena’, de la Cobla Catalana dels Sons Essencials, destinada a “hermanar la tradición con la improvisación, el baile y la mediterraneidad”. Su timonel, Marcel Casellas, considera que “el pueblo de Catalunya ha estado muchos años ausente de ritmo”, hasta que la rumba “lo redimió”.

'Nit esporògena', de la Cobla Catalana dels Sons Essencials.

MÚSICAS DEL MUNDO

El estreno de ‘Al flamenco por testigo’, de Mayte Martín, y las flamantes asociaciones de Sanjosex con Carles Belda, Chicuelo con Marco Mezquida, Raúl Fernandez (Refree) con la joven cantante barcelonesa Rosalía y el grupo de percusión Coetus con Carles Dénia son otros reclamos. Entre las propuestas internacionales, el grupo rumano Fanfare Ciocarlia, el congolés Baloji, el libanés Bachar Mar-Khalifé y la formación argelina Djmawi Africa. Son otros puntos de luz de una Fira Mediterrània que cuenta con un presupuesto de un millón de euros del que casi la mitad lo aporta el departamento de Cultura de la Generalitat; un 10%, el ayuntamiento de Manresa y un 2,5%, la Diputació. 

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