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FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

J. A. Bayona: "Llorar en el cine es terapéutico, pero no es mi objetivo"

El cineasta resta importancia a la catarsis que supone 'Un monstruo viene a verme' y pide al público que vaya más allá de las lágrimas

Olga Pereda

J. A. Bayona, en el festival de San Sebastián, donde ha presentado Un monstruo viene a verme, que se estrena el 7 de octubre.

J. A. Bayona, en el festival de San Sebastián, donde ha presentado Un monstruo viene a verme, que se estrena el 7 de octubre. / EFE / JAVIER ETXEZARRETA

J. A. Bayona (Barcelona, 1975) es consciente de que su película hace llorarSan Sebastián, efectivamente, ha llorado con 'Un monstruo viene a verme', proyectada en la sección oficial del festival fuera de concurso. Pero las lágrimas no son el objetivo del cineasta. Él, lo que de verdad quiere, es que el público se lleve a casa la película. Que la medite y que reflexione sobre todas las capas que están trenzadas en el guion: cáncer, pérdida, soledad, acoso escolar y cómo la imaginación es, a veces, lo único que nos permite seguir adelante. Es lo que le pasa al chaval protagonista. Sufre 'bullying' en clase y, además, está viendo cómo el cáncer mata poco a poco a su madre. Su padre no quiere hacerse cargo de él y su abuela es demasiado rígida. ¿Cómo sobrevivir? De la mano de la fantasía. De la mano de un monstruo que viene a verle cada noche para contarle un cuento con el que huir de la realidad. O, mejor dicho, enfrentarse a ella.

Vuelve a hablar de las relaciones entre madres e hijos, como ya hizo en 'El orfanato' y 'Lo imposible'. Es una trilogía accidental que, supongo, tiene que ver con la cultura mediterránea. La familia es el centro de la vida. Y el centro de la familia es la madre. Te sale de manera casi instintiva, no es algo meditado.

Se estrena en octubre. ¿La pueden ver niños de la edad del protagonista? La idea original es de una escritora especializada en literatura infantil. Cuando enfermó quiso escribir un libro, precisamente, para ayudar a los chavales a lidiar con la enfermedad y la pérdida. Hoy en día, los más jóvenes están acostumbrados a las cosas de las que habla la película: acoso escolar, rabia, soledad y culpa. 'Un monstruo viene a verme' analiza todo eso, aunque lo hace más accesible utilizando la fantasía.

¿Se debería hablar más de la muerte? ¿Vivimos a espaldas de ella? Es un tema tabú, es cierto. Pero no sé si se debería hablar más de la muerte. He hecho tres películas sobre ello, así que sí, que se hable (risas).

La película es un drama que busca la emoción del espectador. Aunque usted afirma que hay más silencios y es más contenida que 'Lo imposible'. Por una cuestión de marco temporal. Mi anterior filme pasaba en 72 horas y todo era mucho más extremo. Había una catarsis. Bueno, en mis tres películas hay una catarsis. Habría que preguntar a mi psicólogo por qué.

"Ahora no voy al psicólogo porque no quiero que me cure y dejar de hacer películas como esta" 

¿Acude usted al psicólogo? No. Ahora no, porque no quiero dejar de hacer películas como esta y prefiero que no me cure. Pero volviendo al asunto de las emociones, es verdad que al tratar el tema del cáncer no puedes jugar con la emoción de ningún manera. He intentado buscar el modo más honesto de hablar de la enfermedad. No es una cinta sobre el cáncer sino que este es un elemento que pone en marcha la cuenta atrás para decir la verdad, el tema principal de la película. Con Fernando Velázquez [compositor de la banda sonora] hemos trabajado mucho para conseguir emoción en secuencias donde no suena nada. Sin diálogo ni música. Nuestro objetivo es que el público ate cabos y piense. Quiero que la gente se lleve el filme a casa, que esté vivo.

Algunas voces le acusan de ser demasiado sentimental. Me gusta que 'Un monstruo viene a verme' funcione como catarsis y que remueva. No hay que tener miedo a llorar en el cine. Entre otras cosas, porque es terapéutico. Pero creo que no he puesto demasiado énfasis en eso, me parece más meritorio el poso que deja esta historia, más allá de que llores o no. Yo lloro con MasterChef. Insisto, llorar es terapéutico, pero no es el objetivo de la película.

Afirma que es una trilogía accidental. ¿Volverá a hablar de las relaciones entre madres e hijos? Tengo proyectos relacionados con ese tema, sí. Pero ahora estoy haciendo una de dinosaurios que me apetece muchísimo. También por hacer algo más ligero. Vamos a pasarlo bien.

¿Pasarlo bien? Con 'Jurassic World' tiene entre manos una franquicia millonaria con Spielberg a los mandos y un presupuesto que debe dar miedo por lo gigante. Igual tiene razón y eso de pasarlo bien no es la expresión más correcta (risas). En todo caso, tener de jefe a Spielberg es un lujo. He crecido con su cine y me apetece muchísimo. Será mi primera película en Hollywood, a ver qué significa eso. Por ahora va todo bien. El presupuesto es gigante, sí. Pero cuando hicimos 'Lo imposible' también nos parecía descomunal. Me lo voy a tomar como un aprendizaje. Estoy encantado de hacerlo, aunque mi objetivo no es rodar en Hollwywood.

"Tener de jefe a Spielberg en 'Jurassic World' es un lujo. He crecido con su cine"

Sería imposible hacer 'Jurassic World' en España, ¿verdad? Los estudios de Hollywood no quieren venir porque no hay condiciones. Es frustrante. Aquí estamos como estamos. Aquí han cerrado los estudios Ciudad de la luz.

Sus dos anteriores trabajos reventaron la taquilla. Y aún así afirma que nunca está muy seguro de las cosas. Es que no quiero sentirme seguro. La inseguridad me ayuda a mejorar. Creo que hay que desconfiar del director que lo tiene todo claro. ¿Ve? Por eso no voy al psicólogo, porque no quiero que me digan qué me pasa.

¿Hay una marca Bayona? ¿Cómo definiría su cine? Los guiones son muy diferentes dependiendo del director. Verhoeven o Almodóvar harían con esta película algo completamente distinto. ¿Definir mi estilo? No sé, eso es algo que le dejo a ustedes, la prensa especializada. Lo que sí creo es que yo soy un director que da importancia a todo, desde los efectos especiales a la interpretación. Y también me suelo llevar por el instinto. Hay veces que me dejo llevar sin saber muy bien dónde voy.

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