DISTINCIÓN

Un Premio Formentor para un titán de la cultura

El escritor y editor Roberto Calasso recibe el galardón gracias a una trayectoria que une Oriente y Occidente

El escritor y editor Roberto Calasso, en Pollença, donde ha recibido el premio Formentor. 

El escritor y editor Roberto Calasso, en Pollença, donde ha recibido el premio Formentor.  / EFE / CATI CLADERA

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ELENA HEVIA / FORMENTOR

Roberto Calasso está de buen humor. Este sabio recibió con alegría, él que tiene fama de ser un hombre circunspecto, la noticia de haber sido distinguido con el Premio Formentor, que este soleado viernes en Mallorca le coloca en la misma liga que Borges y Beckett, los primeros que lo recibieron allá por 1961. Entonces Calasso (Florencia, 1941) era un veinteañero y estaba ya gestando una de las más prestigiosas editoriales italianas, Adelphi, en la que sigue al frente, al tiempo que en los últimos 30 años ha ido elaborando una serie de libros, ocho, inclasificables, que por sí solos suponen un nuevo género, marcados por la erudición, el pensamiento, la antropología y la cultura. El premio viene con un 'bonus track', la publicación de 'El ardor' (Anagrama), una nueva incursión del autor italiano en el tema de la civilización védica, que apenas ha dejado más huella que unos textos de tradición oral centrados en el saber y en la cultura del rito.

Si se piensa que a los 12 años le robó un ejemplar de 'Las flores del mal' a su abuelo y que a los 16 ya abordaba sin problemas la lectura del 'Mahabharata', es fácil comprender su lamentación de que lo él percibe como una falta de ambición literaria en el panorama actual. “Si uno mira la literatura desde el principio del siglo XX y los años 70, que es el gran periodo moderno, la literatura ha sido a menudo algo vinculado a ambiciones enormes como las de Musil, Joyce y Proust. En cambio en los últimos 50 años esto ha cambiado, hay una visión menos osada. Se publican muchos buenos libros pero muy pocos realmente importantes. Esa es la diferencia”, dice midiendo meticulosamente sus palabras, horas antes de recibir el premio, en el Hotel Formentor de Mallorca.

ESCRITURA COMPLEJA

Así ha simultaneado un catálogo ingente, con un especial interés por la cultura centroeuropea, y la elaboración de una escritura muy compleja. “Son dos cosas independientes que complican la vida una a la otra porque ambos son muy intensas. Creo que desde siempre me he considerado un editor y un escritor a la vez. La verdad es que no me preocupa cómo voy a ser recordado, si por una actividad o por la otra, no pienso en ello”. E intenta explicar, abriendo más interrogantes que cerrándolos con respuestas, el secreto de cómo controlar la forma final de sus libros oceánicos, casi infinitos. “Es como una espiral que se expande y se contrae. A veces me pregunto una cosa en un libro y me doy cuenta de que estoy elaborando un intento de respuesta en otro. Y entre uno y otro pueden haber pasado varios años”.

No es de extrañar que uno de los temas centrales de ‘El ardor’ sea el sacrificio como rito, que ya estaba en su primer libro, ‘La ruina de Kasch’. Ese mito esencial de la cultura occidental, elaborado también por los griegos, los romanos y posteriormente por el cristianismo, que lo integró como símbolo, tiene un reflejo feroz en las actuales matanzas de los asesinos suicidas islámicos. “Por supuesto, no existe ninguna relación entre los sacrificios en los vedas y las acciones de los islamistas, pero pueden contemplarse como una parodia de los actos religiosos, una tergiversación de lo ceremonial que nada tiene que ver con lo religioso. Esa es hoy nuestra normalidad”.

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REFLEJO DE LA ACTUALIDAD

Aunque no sea evidente para Calasso, este libro que profundiza en una civilización perdida que apenas dejó huellas arqueológicas hace unos 3.000 años está hablando también de la actualidad. De cómo en Occidente hemos perdido nuestra vinculación con lo invisible. Con este bagaje que nos recuerda que ese pasado también es el nuestro, Calasso contempla el futuro con una calmada prevención ¿Cómo cree que la cultura que hemos conocido pueda lograr abrirse paso a través de las transformaciones digitales? El escritor percibe la brecha, y no está seguro de si es insalvable: “La cultura digital ha supuesto un paso muy radical porque lo ha invadido todo. Lo digital es solo el predominio en cada uno de nosotros de uno de los dos hemisferios cerebrales y naturalmente esto tendrá en el futuro unas consecuencias enormes”.