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INAUGURACIÓN DE LA TEMPORADA DE LA ROYAL OPERA HOUSE

La Fura agita el Covent Garden con 'Norma'

El actualizado montaje de Àlex Ollé de la ópera de Bellini carga contra la influencia de los fanatismos religiosos

Una puesta en escena, dominada por un bosque con 1.200 cruces y que recurre a rituales católicos, impacta a la sala

César López Rosell

El montaje de la Fura de Norma, en Covent Garden, que inaugura la temporada de la Royal Opera House de Londres.

El montaje de la Fura de Norma, en Covent Garden, que inaugura la temporada de la Royal Opera House de Londres. / BILL COOPER

La Fura removió la noche del lunes los cimientos más conservadores del Covent Garden de Londres con su montaje de ‘Norma’, que inauguró al temporada de la Royal Opera House (RHO). La actualización del drama romántico de Bellini, poniendo en el centro de la producción la influencia del fanatismo religioso y sus conexiones con el poder dictatorial en los comportamientos sociales, no dejó indiferente a nadie. La utilización de símbolos e imágenes de gran potencia visual, como el bosque formado por 1.200 cruces con la imagen de Cristo incluida que representa el mundo mental de la protagonista, y la exhibición de rituales católicos, con una marcada estética franquista en el vestuario y las ambientaciones, levantaron pasiones.

Los entusiastas aplausos a los protagonistas se mezclaron con algunos sonoros abucheos a los ‘’fureros’ procedentes de un minoritario sector contrario a cualquier alteración de la tradición escénica al uso (y abuso) y más si se apoya en sensibles signos religiosos. Nada de eso afectó, sino todo lo contrario, al incuestionable éxito de la propuesta de Àlex Ollé y su equipo, que han superado con nota el reto de poner al día la trama. Esta versión pasará a la historia como una de las más espectaculares y coherentes de esta ópera, según manifestaba un exultante Kasper Holten, director artístico de la casa. Antonio Pappano, brillante director musical del montaje, se mostraba igualmente eufórico augurando un gran futuro a la producción.

Sonya Yoncheva, presentada como una sacerdotisa anglicana, triunfa en el papel de la protagonista

La euforia sobrepasaba cualquier debate, incluido el que provocó el cambio del guion habitual de la muerte de Norma (Sonya Yoncheva), ejecutada en esta revisión por un disparo de Oroveso (un discreto Brintle Sherratt), en un acto de piedad para evitar que su hija fuera consumida por el fuego de la gran cruz en llamas que ardía en el fondo del escenario. El progenitor  acaba abrazando a su  hija muerta, tras perdonarla, en una imagen que potencia mejor que cualquier otra hasta donde conducen los delirios fundamentalistas. La destruida familia, con Pollione incluido, aparece unida en la hora suprema.

UNA MUJER MUY HUMANA

El montaje se focaliza sobre la figura de la protagonista, mostrándola como una mujer muy humana que vive sus contradicciones. Suma sacerdotisa (ataviada con un vestuario de obispo femenino anglicano obra de Lluc Castells), pero a la vez madre y amante abandonada por Pollione (un sólido aunque algo estático Joseph Calleja), enamorado de Adalgisa (una Sonia Ganassi de gran intensidad dramática). Yoncheva, sustituta de Anna Netrebko en el proyecto, triunfó luciendo una voz rica en matices, pero se centró más en el canto que en hacer llegar la intensidad de sus emociones.

Unos niños con capirotes aparecen en el inicio adoctrinados por una extrema derecha druida, a lo Opus Dei. Oroveso, con uniforme pinochetiano entra en juego junto a la milicia ejemplificando la relación entre poder religioso y el político-militar. Las escenas litúrgicas se irán sucediendo con movimientos procesionales de cofrades inspiradas en la Semana Santa. Norma, como una papisa, entra bajo palio en el templo e interpreta 'Casta Diva' con un gigantesco botafumeiro oscilando y Adalgisa contará sus remordimientos a la sacerdotisa en un confesionario.

EN 32 CINES CATALANES EL 26 DE SEPTIEMBRE

Pero si las bien iluminadas escenas corales son de gran fuerza visual, arropadas por el móvil bosque diseñado por Alfonso Flores con una composición de corona de espinas incluida aludiendo al sufrimiento de la sacerdotisa, las intimistas no son menos impactantes. Los hijos secretos de Norma juegan con la ‘play’ en una moderna estancia, mientras ella, cual Medea, esgrime un cuchillo con el que pretende sacrificarlos por despecho. Son momentos inolvidables de esta carga contra la intolerancia que podrá verse, el 26 de septiembre, en 100 cines de toda España, 32 de ellos en Catalunya. 

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