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FESTIVAL DE ARTES DE CALLE

Comer, bailar, rezar...

'La cocina pública', 'The colour of time' y 'Misa fronteriza' animan la primera jornada de FiraTàrrega

Al delirio colectivo de la fiesta inaugural se sumaron dos rituales firmados por compañías de Chile y México

Imma Fernández

Comer, beber, bailar, rezar... Así es FiraTàrrega, el mayor escaparate de las artes de calle del sur de Europa. Y esta 36ª edición, inaugurada el jueves y que concluirá el domingo, ofrece también, para quienes gusten, masajes y peluquería gratuitos.

Durante las cuatro jornadas, los chilenos de Teatre Container, en colaboración con ciudadanos de la capital del Urgell, invitan al público a una comida preparada por una vecina con buena mano con los fogones. Abrió la tanda este jueves Alba Pejoan, que rescató una sabrosa receta de su bisabuela: conejo al ajillo. Antes, piña con jamón, y para animar al personal, un tinto Can Costa del Priorat, "un buen vino que se sube a la cabeza poco a poco", avisaron los actores de esta experiencia culinaria titulada ‘La cocina pública’. Hubo canciones, claqué y una ingeniosa comparativa de los lúcidos consejos de Don Quijote aplicados a los políticos de hoy. Cada día varían los artistas invitados, todos locales, que amenizan un ágape para el que ya se han agotado las entradas.

Teatro Container, y de ahí viene su nombre, es una compañía de la costera ciudad de Valparaíso que, a falta de recursos, ideó el reciclaje de grandes contenedores portuarios en desuso como escenarios para sus montajes, y además organizan un festival en el que invitan a otros colectivos a seguir su ejemplo.

En Tàrrega, un contenedor alberga la vieja cocina, repleta de cachivaches "revividos de la basura", donde se preparan los platos. Con prendas recogidas de Cáritas, costureras de la localidad han confeccionado un original entoldado, a modo de 'patchwork', bajo el que toman asiento el centenar de comensales-espectadores. Es el segundo año consecutivo que una compañía da de comer al público de la Fira, hambriento de nuevos lenguajes escénicos y agradecido de que, encima, le llenen el estómago. En la pasada edición lo hicieron los mexicanos de Vaca 35 (en colaboración con el catalán Jorge-Yamam Serrano), con un formato que incluía una elaborada dramaturgia, como asimismo hicieron en el 2010 -con una paella, claro-, los valencianos de El Pont Flotant, que vuelven estos días con 'El fill que vull tindre'.

DELIRIO MULTICOLOR Y MISA MEXICANA

El celebrado espectáculo inaugural, 'The colour of time', de la compañía francesa Artonik, dejó las calles del centro de la ciudad –y las habitaciones y lavabos de los participantes– coloreadas de gulal, el polvo de maíz que, cual confeti de distintas tonalidades, arrojaron los artistas sobre los entusiasmados asistentes. Una fiesta del mestizaje, con coreografías a lo Bollywood, que causó el delirio de pequeños y grandes.

Cerca de la medianoche llegaron los 'rezos'. Los mexicanos de Universiteatro & Gorguz Teatro celebraron 'Misa fronteriza', el ritual de la ceremonia católica llevado con sarcasmo, música y tequila al drama de la frontera, que ha cobrado una dimensión aún más trágica con los desvaríos del "idiota" Donald Trump, según definición de los intérpretes.

Tres actores y dos músicos representan una liturgia con referencias a la cultura norteña y bendiciones a los mariachis y al profeta José Alfredo Jiménez, ídolo de la canción mexicana. Jesús aparece como líder fronterizo, capturado y apaleado hasta la muerte por los agentes de emigración tras cruzar a EEUU.

Siguió el misal con los 'feligreses' rezando un 'pater noster' en la línea de la propuesta (sin la irreverencia del poema de Dolors Miquel). "Frontera nuestra que estás en la tierra, dividiendo al mundo inventada por las culturas ricas, para mantener afuera a las pobres...", empezaba. Acabada la oración, y a falta del cuerpo y de la sangre de Cristo, los oficiantes repartieron tequila para despedir una primera jornada de FiraTàrrega de alta graduación.

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