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HISTORIA DEL TEATRO CATALÁN

Memorias de Dagoll Dagom

Joan Lluís Bozzo presenta 'Viatge al centre del musical', la segunda entrega de la trilogía en la que narra sus vivencias en la compañía teatral

DAVID GARCÍA MATEU / BARCELONA

Del escenario a las librerías. Después de 'Memòries trobades en una furgoneta'Joan Lluís Bozzo publica la segunda entrega de la trilogía en la que explica las venturas y desventuras de Dagoll Dagom, la compañía que dirige junto a Anna Rosa Cisquella y Miquel Periel. En este nuevo volumen, 'Viatge al centre del musical', el capitán de la nave teatral hace un recorrido por los recuerdos que le evocan la producción y presentación de los musicales 'El Mikado''Mar i Cel' y 'Flor de nit' con todo lujo de detalles. Pese a que han transcurrido casi tres décadas, sorprende la meticulosidad con la que Bozzo narra las distintas escenas que describe, pero el director asegura guardar un as bajo la manga: "Tengo montones de archivos con anotaciones".

AMÉRICA Y COCAÍNA

Si lo que busca el lector son chismes de alcoba, los secretos más inconfensables de los integrantes de una compañía como Dagoll Dagom, en este libro no los va a encontrar. "Lógicamente, en una compañía de gente joven que va rodando por el mundo hay muchas aventuras e infidelidades, pero cuando empecé a escribir pensé que ese tema pertenecía a cada uno. Las cosas de alcoba son cosa sagrada", apunta Bozzo.

Joan Lluís Bozzo

DIRECTOR DE DAGOLL DAGOM

"Lógicamente, enn una compañía de gente joven que va rodando por el mundo hay muchas aventuras e infidelidades, pero las cosas de alcoba son sagradas"

De todas formas, el autor sí se ha permitido algunas confesiones, como el relato de la afición a los alcaloides que marcó, a mediados de los 80, la aventura por América del Sur de la entonces cooperativa (luego reconvertida en empresa). "Allí nos dejamos seducir mucho por la cocaína; en los años 80 era facilísima de adquirir y de una gran pureza", recuerda el director. "Aunque no todos, muchos de la compañía nos encaprichamos de ella porque nos daba mucha euforia y ganas de trabajar". Pero el polvo blanco no tuvo espacio en el avión de regreso a Europa. "Algunos decían que esto ya no lo podríamos dejar nunca, pero yo tuve la sensatez en el viaje de vuelta de decidir que la dejaba en Sudamérica".

LA TRANSICIÓN CULTURAL

La euforia escénica de aquel periodo no tuvo como única responsable a la cocaína. En su libro, Bozzo narra todo el proceso de creación de sus espectáculos y las descargas emocionales que le producen. Nervios, tensión y adrenalina. La época también empujaba a ello. La transición política alimentó las esperanzas de un joven Bozzo que, junto a buena parte de la sociedad española, se sentía "protagonista de algo que no volvería a ser como antes".

A pesar de este brío inicial, finalmente los años 80 y 90 le resultaron una decepción. "Me frustró que todo el trabajo de renovación y mantenimiento que habíamos hecho las compañías de teatro independientes luego no se nos tuviese en cuenta cuando ya había presupuestos oficiales. Escribí un artículo bajo el titulo 'Teatre Nacional som tots', reivindicando aquello, y no me hicieron ni puto caso", lamenta. 

DE LA MISERIA AL DERROCHE

Los años del franquismo lastraron cantidad de aspectos sociales y la cultura no fue excepción. "Nosotros mismos empezamos a hacer teatro en unas condiciones miserables; los equipamientos culturales eran un absoluto desastre y en algunos casos no se limpiaban durante años". Pero con los años 80 y 90 "empezó a llegar mucho dinero a un país acostumbrado a estar situado en la miseria, y se empezaron a construir centros dramáticos; cada ayuntamiento, cada pueblo, quería tener su teatro, sin pensar mucho en que después sería necesario un presupuesto para programar espectáculos", recuerda Bozzo.

¿Qué nos ha quedado ahora? "Grandes teatros, bien equipados, pero prácticamente sin nada que representar más allá del encuentro de habaneras de la comarca o un fin de curso escolar", lamenta el director. Los Juegos Olímpicos y la Exposición Universal de Sevilla supusieron la cresta de la ola. Bozzo recuerda cómo en la capital andaluza les llegaron a pagar por una actuación "lo que costaba un producir un espectáculo entero y explotarlo durante dos años".

LA APROPIACIÓN DE LA CULTURA

A día de hoy, el director de Dagoll Dagom continúa siendo crítico con la institucionalización que llevó a cabo la administración pública con el teatro. Una comparación culinaria le vale para exponer su punto de vista. "En los últimos años ha habido un gran auge de la cocina catalana creativa independiente, por lo que es fácil imaginar un supuesto caso en el que los poderes públicos decidiesen considerar la cocina como cultura, que ya lo es, pero con la convicción de empezar a abrir restaurantes, contratar a los mejores cocineros con sueldos muy buenos y ofrecer sus últimas creaciones a precios muy baratos. Seguramente, el resto de los cocineros pondrían el grito en el cielo, ¿verdad? Pues eso es lo que pasó en el teatro".

LA BATALLA DE PLAZA DE SANT JAUME

Las negociaciones quedan lejos de los escenarios, pero son esenciales para llevar a cabo todo tipo de proyectos. En 'Viatge al centre del musical', Bozzo también rememora sus continuas idas y venidas por los despachos de la plaza de Sant Jaume para conseguir financiación. "Primero, siempre nos decían que no tenían dinero, y luego nos daban partidas muy pequeñas". De hecho, el director no esconde su pensamiento crítico respecto a las subvenciones en la cultura: "¿Qué determina la cantidad de la subvención? ¿Las críticas? ¿Los espectadores? ¿La gente a la que has dado trabajo?".

Joan Lluís Bozzo

DIRECTOR DE DAGOLL DAGOM

"EL PSC de la época olímpica tenía a su disposición a casi todos los artistas del país, por lo que hablar con ellos era muy incómodo. Iban muy sobrados"

Pero con 'Mar i Cel' todo el proceso fue algo distinto. "Convencimos a Jordi Pujol a través de Miquel Roca. Pujol pensó que los socialistas le estaban ganando la batalla en el terreno de la cultura y quiso apostar pagándonos al mitad de 'Mar i Cel'". De ahí la etiqueta de "compañía convergente" que muchos colgaron a la espalda de Dagoll Dagom. Luego, con 'Flor de Nit' y la mente inabarcable de Manuel Vázquez Montalbán detrás, el supuesto color político de la compañía fue variando hacia el rojo. Pero no necesariamente del PSC. De hecho, las relaciones en esos días con los inquilinos del Ayuntamiento de Barcelona no fueron las más cordiales.  "El PSC de la época olímpica tenía a su disposición a prácticamente a todos los artistas del país, por lo que hablar con ellos era muy incómodo... iban muy sobrados".

DE 'SCARAMOUCHE' A PEPE RUBIANES

Bozzo asegura que ya tiene prácticamente cerrado 'El oficio del comediante', que será el último libro de la trilogía, pero comenta que habrá que esperar hasta el próximo mes de mayo para encontrarlo en las librerías. Ahora, el director de Dagoll Dagom prefiere concentrar su "escasa energía intelectual" en los ensayos del nuevo musical 'Scaramouche' que la compañía estrenará el próximo 23 de septiembre en el Teatre Victòria. Y luego, asegura, terminará de finiquitar un libro que titulará 'Pepe y yo', en el que relatará su íntima amistad con Pepe Rubianes.  

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