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FESTIVAL

El emergente Lukas Geniusas seduce a Torroella

El pianista ruso-lituano y la Simfònica del Vallès cierran con éxito la muestra con obras de Mozart y Beethoven

César López Rosell

El pianista ruso-lituano Lukas Geniusas protagonizó, con su debut en España, la clausura de la 36ª edición del Festival de Torroella junto con la Orquestra Simfònica del Vallès (OSV), dirigida en su despedida como titular por Rubén Gimeno. La muestra ampurdanesa repitió con éxito la fórmula aplicada el año pasado en la que unió al talentoso solista canadiense Jan Lisiecki con la orquesta vallesana en un deslumbrante concierto de Chopin. Geniusas, otra de las jóvenes apariciones del firmamento pianistico, demostró que a sus 26 años tiene un gran futuro por delante.

Ha sido un acierto de la muestra dar cabida en su programación a ascendentes valores combinándolos con figuras consagradas de la clásica. Tuvo una gran acogida el concierto inaugural con la ganadora del Viñas, J’Nai Bridges, y el triunfador de Operalia y del Concurso Caballé, Pene Pati, y lo propio ocurrió con el concierto de la noche del viernes, que acabó siendo aclamado por el público que llenaba el Espai Ter.

RIGOR ESTILÍSTICO

El artista se enfrentó a dos obras de envergadura del repertorio para piano y orquesta. Tras una interpretación de la OSV de la obertura de 'Las bodas de Fígaro', el pianista empezó con el primoroso 'Concierto número 20 en re menor' de Mozart, en el que el autor expresa sentimientos y emociones de profundo calado expuestas con una maestría propia de un compositor pletórico de madurez. Geniusas, encorvado y con la mirada puesta sobre el teclado en busca de la necesaria concentración, viajó por los tres movimientos de la partitura con indudable rigor estilistico. Impetuoso y entregado, pero con personalidad, al artista le faltó espontaneidad para comunicar mejor, pero acabó mereciendo los aplausos de la entregada sala.

Con el último concierto para piano y orquesta compuesto por Beethoven, el número 5 en mi bemol mayor, 'Emperador',  la orquesta y el solista ajustaron un poco mejor sus volúmenes. Las largas cadencias pianisticas iniciales subrayadas por los poderosos acordes orquestales y el tierno contraste del segundo movimiento fueron momentos inolvidables de la ejecución de esta magnífica pieza escrita por el autor cuando las tropas de Napoleón rodeaban Viena y llegaban al sótano donde estaba refugiado el compositor los sonoros cañonazos.

La interpretación, como propina, de 'Visions', una de las 'Piezas líricas' de Grieg, puso el broche a una cita que ha logrado más de 92% de ocupación, entre los 14 conciertos de pago y los 25 gratuitos del Fringe.

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