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Il Giardino, más armónico que nunca

La formación, dirigida por Giovanni Antonini, deslumbra en Torroella con su viaje musical del renacimiento al barroco

CÉSAR LÓPEZ ROSELL / TORROELLA DE MONTGRÍ

Il Giardino Armonico, durante el recital de este lunes en el Festival de Torroella.

Il Giardino Armonico, durante el recital de este lunes en el Festival de Torroella. / MARTI ARTALEJO

Del renacimiento al barroco. Il Giardino Armonico, con su fundador Giovanni Antonini al frente, volvió a exhibir la excelencia de una trayectoria con más de 30 años de existencia. Esta vez lo hizo, en su quinta aparición en el Festival de Torroella, con un repertorio que abarca 250 años de la historia de la música. Detrás de su magnífica interpretación de las obras elegidas, que propició además el lucimiento de los solistas que integran este gran conjunto empezando por el propio director con sus flautas, hay un gran trabajo de recuperación de obras difundidas gracias a la imprenta y conservadas en su mayoría en la British Library.

El programa desarrollado parte del título de una pavana, 'La morte della ragione' (La muerte de la razón),  incluida en un manuscrito de danzas italianas anónimas del siglo XVI. "Reinan los sentidos y la razón ha muerto", escribió Petrarca en un soneto del siglo XIV. Musicalmente esta idea se traduce en el triunfo de la experiencia sensorial por encima de cualquier planteamiento teórico. Y así, con delicadeza  y virtuosismo, llegó esta legado al Espai Ter. El público se sintió abrumado por la belleza de unas melodías que requieren del dominio de los  instrumentos de música antigua  y de una rigurosa recreación estilística.

MÁGICO ENSAMBLAJE

Todo esto y mucho más lo ofrecieron los componentes de Il Giardino, más armónicos que nunca. Obras de diversos autores compuestas por danzas renacentistas, cancionesmadrigales, maravillas como la 'Sonata XIII a otto voci' de Giovanni Gabrieli o motetes como 'La déploration sur la mort de Johannes Ockeghem', conmovedor lamento fúnebre, desfilaron en un variado recorrido sin apenas descanso, exceptuando el que hubo entre las dos partes dedicadas a la interpretación de las 26 piezas de concierto.

El cierre del programa con la 'Sonata VII 'Stravagante' sobre Ave Maris Stella' (1641) permitió exhibir la calidad como solista de Antonini, que ya había tenido  excelentes intervenciones partiendo de la obra inicial de la velada. Hubo, a lo largo de las dos horas de exhibición musical, momentos sublimes con diálogos entre Stefano Barneschi (violín) y Margret Köll (arpa barroca y renacentista) de inspiración única, por citar uno de los muchos instantes del mágico ensamblaje instrumental. La sesión del que tal vez será el mejor concierto del festival concluyó con un aclamado bis. 

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