24 oct 2020

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Confesiones de un cineasta drogata

Gaspar Noé desconcierta al público del Festival de Locarno sustituyendo su prevista charla sobre cine por un provocativo discurso sobre drogas

Nando Salvà

El cineasta francoargentino Gaspar Noé.

El cineasta francoargentino Gaspar Noé. / JEREMY DEPUTAT

"Sé que hay mucha gente entre vosotros que no toma LSD, y tengo un mensaje que daros: deberíais arrepentiros", proclamaba Gaspar Noé en el Festival de Locarno ante una audiencia visiblemente desconcertada, que en teoría había acudido a la cita con el director francoargentino para conocer algunas claves sobre su forma de hacer cine. Pero Noé, explicó, se ha pasado el último año promocionando 'Love' (2015) (su cuarto largometraje, una historia de amor llena de sexo explícito) y está cansado de hablar de películas. Y, puestos a escoger un tema alternativo, ¿por qué no las drogas?

"No recuerdo la 
primera vez que tomé ácido, pero sí la última" 

"El opio es magnífico, recomiendo a todo el mundo que lo pruebe", aconsejó con decisión. "Yo personalmente prefiero el MDMA. Aunque a decir verdad nunca he probado la heroína, así que mi opinión no es fiable". Mientras el respetable trataba de procesar aquella información, añadió: "No recuerdo la primera vez que tomé ácido, pero sí la última". No especificó la fecha exacta, pero la mirada perdida y la mandíbula desencajada dejaban claro que era reciente.

La relación de Noé con las drogas son viejas noticias. Su tercer largo, la obra de culto 'Enter the void' (2009), trataba de recrear en imágenes lo que experimenta un ser humano al irse de viaje lisérgico. "Siempre me había parecido que el cine había retratado sin rigor lo que es estar drogado, así que quise remediarlo". Para ello, recuerda, se inspiró en una experiencia personal con setas alucinógenas cuando tenía 20 años. "Me alegro de haber hecho la película, pero lamento que no represente ni un cinco por ciento de lo que sientes cuando vas de ácido".

ORSON WELLES Y LAS ANFETAMINAS

Su inspiración, confiesa, depende en buena medida del uso sustancias alteradoras de la conciencia. "Han abierto mi mente como ninguna otra cosa la podría haber abierto". En todo caso, tiene dos advertencias al respecto. Primera: Hay que evitar las anfetaminas. "Orson Welles era adicto a ellas, y a la larga lo sumieron en la depresión". Segunda: los guías lisérgicos y chamanes no son de fiar. "Al final, lo único que quieren es acostarse con tu chica, y encima se quedan con tu dinero". Bueno saberlo.

"Todos los cineastas son unos chupapollas dispuestos a hacer lo que sea para que les financien su próxima película" 

Como también dejó claro en Locarno, la otra fuente de inspiración esencial de Noé son los sueños. "A veces sueñas que tienes sexo con alguien, o que matas a alguien, y luego despiertas y te sientes feliz por haber podido matar a alguien sin tener que ir a la cárcel por ello". A todos nos ha pasado eso alguna vez. "En mis sueños lo he pasado muy bien matando gente con extintores", añadió al respecto ante la perplejidad del público al hablar de una de las escenas más representativas de 'Irreversible' (2002), la película que lo puso en el mapa y escandalizó a medio mundo. 

CONSEJOS A SEGUIR

Solo al final de su charla (posiblemente, a medida que remitían los efectos de los que se hubiera tomado) empezó Noé a ofrecer reflexiones más mundanas. Señaló algunos de sus influencias más poderosas ('2001, una odisea del espacio' (1968), 'Cabeza borradora' (1977) y el cine de Dario Argento), lamentó que ya no existan cineastas verdaderamente independientes: "Todos son unos chupapollas dispuestos a hacer lo que sea para que les financien su próxima película",  y hasta se atrevió a dar el consejo que todo artista que quiera ser capaz de dormir por las noches debería seguir: "No hagas por dinero nada que no harías gratis". 

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