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'Carmela', la deseada

Los turistas retratan compulsivamente la escultura de Plensa que sorprende y agrada por igual

Los vecinos abogan por su permanencia, se retirará en de septiembre, porque embellece el barrio

Natàlia Farré

Una turista fotografía a ’Carmela’, la escultura de Jaume Plensa que maravilla a los visitantes ante el Palau de la Música.  / FERRAN SENDRA

Una turista fotografía a ’Carmela’, la escultura de Jaume Plensa que maravilla a los visitantes ante el Palau de la Música. 
Un grupo de turistas junto a ’Carmela’, la escultura de Plensa que hay frente al Palau de la Música.

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No sale en las guías. Ni es un 'must' en la ruta de los turistas, los muchos turistas, que estos días pasean, mejor invaden, la ciudad. Pero es posiblemente una de las atracciones más fotografiadas por los visitantes. No la buscan. Pero la encuentran. Suben por Via Laietana admiran los atlantes y cariátides esgrafiados en la fachada de la Casa dels Velers. Giran hacia el Palau de la Música. Y la ven a ella. De golpe. Sin previo aviso. Muestran sorpresa, de la buena. La miran. La rodean. Y le roban el alma. La mayoría de las veces, con el móvil; las menos con una cámara de las tradicionales. Es 'Carmela', 4’5 metros de escultura de hierro fundido frente al Petit Palau y con la firma de Jaume Plensa.

Los de fuera no la conocen, pero quedan impresionados. "Increíble", en todos los idiomas posibles, es lo que más se oye cuando los turistas se plantan frente a ella. Para los de casa es una más del barrio desde que se instaló allí, en abril. Aunque su estancia es provisional. Y ahí reside el problema: Quieren que se quede. Embellece, da vida y atrae gente, afirman los residentes del barrio de Sant Pere. Motivos más que suficientes para impulsar una campaña para evitar su marcha, prevista para el 18 de septiembre. Plensa no se pronuncia. Apela al silencio. Una intuye a que es una cuestión de ambición. Si ‘Carmela’ se queda, su megaproyecto de 52 metros de altura para el frente marítimo se aparca definitivamente. Y esto es algo que no quiere. Sueña con ello desde niño: Un icono para Barcelona, su ciudad.

El artista calla. Si la obra se queda, peligra aún más su megaproyecto para el frente marítimo

'Carmela' es una niña de aquí. Es también la belleza mediterránea, arcaica y de futuro. Y es la simplicidad. La antagonista de la abigarrada y modernista fachada del Palau de la Música con quien compite por el objetivo. No hay muchos transeúntes a primera hora de la mañana, y los pocos que hay tienen el edificio de Lluís Domènech i Montaner en mente. Hasta que ven a 'Carmela'. La muchacha se lleva la primera fotografía, no en vano se interpone en el camino hacia el Palau, destino de Laura y Simona, dos italianas de paso por Barcelona. "¡Bravissima!", exclaman antes de afirmar que es "una sorpresa inesperada". ¿La buscaban? Para nada. Iban a la caza de modernismo. Lo mismo que Monique, una francesa convencida de que se trata de un homenaje a 'Carmen' de Bizet. Desmentirlo es contrariarla. Las tres abogan por que se quede, y las tres la fotografían, cómo no, desde todos los ángulos posibles. "La impresionante perspectiva" las conmueve tanto como su belleza.

SORPRENDENTE PERSPECTIVA

 Y es que ‘Carmela’ está deformada, "comprimida", según su autor, para poder tener una buena visión desde todos los ángulos. "Lo que la gente más valora es la perspectiva. Cuando llegan desde Via Laietana la ven redonda y cuando la rodean se sorprenden al ver que es plana. "Llevo dos meses viniendo y es un éxito", apunta Ezequiel, guía de DonkeyTours. En sus paseos ha incorporado a la escultura, antes solo paraba frente al Palau, ahora lo hace también junto a la férrea muchacha. "Gusta muchísimo. Lo que no gusta es que siempre hay alguien sentado y entorpece las fotografías", afirma. Un punto de encuentro y de descanso que Plensa siempre busca en sus trabajos y que en este caso los vecinos defienden a ultranza.

Los guías de la ciudad han incorporado una parada frente a la pieza en sus tours por Barcelona

Vean si no: Carlos se sienta cuando va de paseo, "antes tenía que ir hasta la Catedral o la plaza de Urquinaona"; y Joan, de la cafetería Alsur café, sita enfrente de 'Carmela', sostiene que es buena para la zona: "Aquí no hay bancos ni nada. Los turistas pasaban de largo hacia el Palau, ahora con la escultura se sientan, les hace sombra. Nos gusta, da vidilla, atrae a la gente que luego entra en el bar o va a la librería". Y en la Librería del Palau está Gessamí, una de las impulsoras de la recogida de firmas. Sus motivos para retener a 'Carmela' son muchos, pero el de su belleza sobresale: "Además de útil es bonita". 

CUESTIÓN DE VOLUNTAD

No habla en vano. "Esta esquina con la chapa de los aires acondicionados es horrible. La maqueta original era preciosa, tenía un árbol con mucho relieve y la pared tenía aperturas por las que de día se filtraba la luz al interior y por la noche salía hacia el exterior, además las raíces llegaban al suelo y en lugar de esta fea chapa había unas escaleras que conectaban con la plaza". La esquina en cuestión es la del Petit Palau, construido en el 2004. Insiste: "Embellece el espacio". Y no se desanima ante su más que segura retirada: "Si quisieran podrían dejarla, con voluntad y ganas todo se puede". Pues eso.