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ENTREVISTA

Julio Iglesias: "Ahora mi crítico soy yo"

El cantante madrileño ofrece su único recital de este año en la península en el Festival Internacional de Cambrils

Jordi Bianciotto

Cuando Julio Iglesias te llama a casa por sorpresa, o casi, lo dejas todo, enchufas la grabadora y que sea lo que Dios quiera. Y te encuentras con un conversador cordial, con buen humor y disposición para llevarse por delante cualquier cuestionario. Hablamos con el autor de ‘La vida sigue igual’ en vísperas de su paso, este martes, por el Festival Internacional de Cambrils (22.00 horas, entradas agotadas).

Le veo muy activo: conciertos en Rusia, Australia, Suráfrica... Está bien porque tengo ya 99 años y medio (ríe). Llevo 50 años cantando, ¿qué quiere, que me dedique al parchís? Estoy activo pero aprendiendo, que es lo importante.

¿Qué aprende de los conciertos? A dar las gracias, a cuidarme más, a ser más significativo con lo que he hecho en mi vida, a darme cuenta de que esta es una vida privilegiada... Y aprendo a aprender. Eso es mágico.

¿Es más consciente de eso ahora que cuando quizá sufría de cierta soberbia de la juventud? En la juventud pasan muchas cosas maravillosas, flaco, cosas que después forman parte del recuerdo, desgraciadamente.

Julio Iglesias

CaNTANTE

"Trump no me asusta, no: ¡me da pánico ese individuo! Si fuese estadounidense, votaría por Hillary"

¿Es nostálgico? Soy más pragmático que nostálgico. Creo más en la inteligencia que en la instinto. Antes era lo contrario, seguramente porque no tenía la inteligencia superior para controlar el instinto.

Cantó en Canarias hace unos días y el de Cambrils es su único concierto en la península de este verano. El único, que no el último, aunque las dos palabras empiecen con u (ríe). Luego me voy a mezclar un disco que estoy haciendo con Sabina, Calamaro, Camila, Sin Bandera, Alborán... Una repetición del último, ‘México’, pero mejor cantado.

¿Por qué mejor cantado? Todo se canta mejor la segunda vez. Todo es así, menos casarte... ¡Bueno, casarte también! (risotada).

Usted ha sido muy criticado por su forma de cantar. Mire una cosa, el más grande crítico que tengo soy yo. Que hablen mal de mí ya me importa tres cojones (ríe). Y que digan que no canto, y todas esas cosas... He cantado con todos: desde Sinatra a los clásicos del pop. Pero criticarme, los primeros 20 años, tenía cierta justicia. Porque cantaba como el culo.

¿Así lo cree? Sí... Como el culo. Pero ya. Ya no canto como el culo.

¿Cuándo considera que comenzó a cantar mejor? El día que comencé a cunear con la música, a estar menos sentado en una silla para cantar, el día que empecé a sentir que cantaba a los chinos y me entendían.

A lo largo de los años ha salido en la prensa por motivos que tenían poco que ver con la música. Sí, aunque muchas cosas no se pueden contar en vida, tienen que salir en libros más tarde porque asustarían a la gente, que diría “no es posible”. Ya no es tiempo de eso. Sí le puedo decir que me ponen un vino de Burdeos del año 82 y lo sé. Y solo bebo vinos viejos, que compré baratos: todo lo que he comprado barato me ha dado buen resultado. Lo más caro es el tiempo, que no se puede comprar. Aunque a veces a los artistas el tiempo nos hace mejores, ¿no?

Julio Iglesias

Cantante

"Raphael me encanta: sobrevive y tiene fuerza, y es artista. Admiro a los que sobreviven a las generaciones"

¿Su caso? ¿Quiere que sea inmodesto? (ríe) Yo canto mil veces mejor que antes. ¿Se imagina que cantara 'La vida sigue igual' como hace 45 años? Yo no sé qué estilo tengo, pero criticarme hace 30 o 40 años era bonito y era la verdad. Ahora, crítico solo lo soy yo.

Pasea por el mundo una idea de españolidad. No, soy español natural, no "doy ninguna idea. Me gustan el ajo y el vino, y el carácter de mi país: los catalanes, los andaluces, los gallegos. Me gustan todos y no tengo que presumir de español porque soy español, flaco.

¿Le angustia el momento político que vive España? Cómo no me va a angustiar... No hay acuerdos ni diálogo ni solidez. Somos un país aún muy personalista. Somos los mejores cuando ganamos un partido, y luego perdemos el siguiente y ya somos los peores. Yo hace 40 años que vivo en los Estados Unidos.

Donde pronto habrá elecciones. ¡Y son una mierda también! (ríe)

¿Le asusta Trump? No me asusta, no, ¡me da pánico ese individuo!

¿Le ve ganando? Mire, si gana va a ser un mal ejemplo para la democracia. Es muy autoritario. Yo no tengo nada que ver con eso.

¿Hillary Clinton, entonces? Si fuera estadounidense votaría por Hillary, a parte de que es muy amiga mía. Es mil veces más interesante que Trump.

Le operaron de la espalda el año pasado y luego aplazó algunos conciertos. ¿Cómo se encuentra? La salud va con la edad, y con los años te empiezan a doler cosas que no te dolían y tomas pastillas que no tomabas. Y menos mal: significa que sigues vivo. Me cuido, tengo una disciplina y hago lo posible por estar bien delante de la gente.

¿Cómo se plantea estos días sus recitales? En España doy una vuelta desde ‘La vida sigue igual’ hasta ‘La carretera’ pasando por ‘Me olvidé de vivir’, ‘Abrázame’, ‘Hey’, ‘Un canto a Galicia’, ‘Quijote’... Dos horas. Cuando veo que la gente se aburre me largo.

Sus conciertos son suaves, como si no quisiera imponer nada al espectador. Me encanta que me diga eso: repase los tonos de Sinatra, Elvis y Nat King Cole. Todos cantaban para adentro. “When somebody loves you...” Yo nunca he sido un cantante que cantara para fuera, mi voz no llega ahí.

Julio Iglesias

CaNTANTE

"Sinatra y Elvis eran genios. Yo no soy un genio. He sido capaz de juntar la voz natural que Dios me ha dado con la emoción y la cabeza"

No es Raphael. Raphael me encanta: sobrevive y tiene fuerza, y es artista. Admiro a los que sobreviven a las generaciones. Aznavour, que canta para todos. A los 92.

Una cosa es llegar a ser un cantante de éxito y otra, una estrella global. En su caso es literal: ningún cantante español, ni siquiera Alejandro Sanz, puede llenar recintos de prestigio en cualquier país del mundo. Mire, cuando las emociones llegan de una manera universal a las gentes no hay que preguntarse nada de manera lógica. Yo no sé porqué canto a los chinos y por qué otros no llegan.

Pero tomaría decisiones oportunas: sus discos en inglés. Haber querido llegar a la gente en su idioma ha sido oportuno y valiente. Pero no puedes saber porqué la voz de Sinatra y la de Elvis llegaban al mundo entero y luego la pequeñita mía de mierda, a lo mejor también. Estas cosas, si tratas de entenderlas te vuelves loco. En mi caso. Ellos eran genios. Yo no soy un genio.

¿Qué es entonces? Yo he sido capaz de juntar la voz natural que Dios me dio con el alma, que es la emoción, y con la cabeza. Seguramente, lo que debo tener es un estilo de cantar.

La última noche en Pedralbes

Tras llenar, dos veces, el Camp Nou en los años 80, y otro par de veces el Palau Sant Jordi, en los 90, entre otros recintos, Julio Iglesias desapareció de los escenarios barceloneses con el cambio de milenio. En su regreso tuvo mucho que ver el promotor Martín Pérez, que le programó primero en Cap Roig (cuatro ediciones seguidas, 2008-11) y que consiguió llevarle luego de vuelta a Barcelona, primero al Liceu (2011 y 2012) y finalmente en el Festival de Pedralbes (2013), su hasta ahora último recital en la capital catalana. Una actuación en la que recreó la mayoría de sus clásicos y cantó en italiano, inglés y francés.

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