12 jul 2020

Ir a contenido

ESTRENO DE CINE

Bourne, Jason Bourne

La saga protagonizada por Matt Damon encarna a un nuevo modelo de espía, que es un héroe de cine de acción más cercano que James Bond

Beatriz Martínez

Tráiler de ’Jason Bourne’ (2016)

Justo cuando la saga de James Bond parecía a punto de agotarse, surgió un nuevo modelo de agente secreto que se encargaría de reformular las reglas del género y de conectar con la sensibilidad del nuevo milenio. Jason Bourne nació de la paranoia y el miedo generados tras los atentados del 11-S, dentro de un clima de crispación ante la sinrazón y el odio provocados por el terrorismo ejercido por el fundamentalismo islámico, que se encargó de cambiar las reglas del espionaje internacional. Ahora el enemigo no tenía rostro y sí muchos tentáculos, estaba en todas partes.

Matt Damon, en una escena de 'Jason Bourne'.

Lo vimos por primera vez flotando en mitad del océano. Perdido, desorientado y sin memoria. Todos los datos de su pasado habían sido borrados y solo quedaba confusión y una necesidad impetuosa por conocer su identidad. Esa fragilidad de Bourne dentro de un entorno hostil y amenazador dispuesto a aniquilarlo fue seguramente una de las claves fundamentales para que conectara con toda una nueva generación de espectadores que intentaban de alguna manera identificarse con un nuevo prototipo de héroe de cine de acción mucho más humano y próximo a las preocupaciones y dudas del hombre contemporáneo.

BUSCANDO VENGANZA

Han pasado 14 años desde que Doug Liman coronó a Matt Damon como el espía desmemoriado y en perpetua fuga, incluso de sí mismo, Jason Bourne en 'El caso Bourne' (2002) y ahora se estrena la quinta entrega, que lleva por título, por primera vez, el nombre completo del protagonista. Porque ahora Jason Bourne se acuerda de todo y, además de escapar y sobrevivir, busca venganza

“Bourne es un héroe complejo en un mundo disparatado. El panorama ha cambiado mucho desde que abandonamos al personaje en el 2007”, cuenta Matt Damon en su paso por Madrid para presentar la película. “En esta ocasión queríamos hacernos una serie de preguntas acerca de los beneficios y los males que acarrea el espionaje tecnológico. Es importante para la democracia establecer los derechos y libertades individuales y preservarlos. No intentamos dar respuestas, pero para nosotros era importante reflejar la realidad y las contradicciones de nuestro tiempo”. 

FRUTO DE LA ERA POST-SNOWDEN

Así es. El nuevo Jason Bourne es fruto de la era post-Snowden, de las filtraciones de Julian Assange y de las malas prácticas en torno a los programas de vigilancia masiva por parte del Gobierno estadounidense. “Es importante luchar contra el terrorismo, pero sin atacar los pilares de la integridad y privacidad de las personas”, añadía Damon. “La vida digital ha dado un vuelvo al espionaje tradicional. Se supone que nos cuidan, pero también nos vigilan. Dentro de ese debate queríamos insertar la película”. 

"Si Donald Trump se convirtiera en presidente, ni siquiera Bourne podría salvar el mundo", señala Matt Damon

Quizás por eso, el personaje de Bourne parece adquirir un nuevo sentido en cada una de sus películas, porque los males que acechan a la sociedad van mutando y cobrando formas distintas. “Si Donald Trump se convirtiera en presidente, ni siquiera Jason Bourne podría salvar el mundo”, dice el actor (medio en broma, medio en serio).

Además del carisma que Damon ha demostrado a la hora de perfilar su personaje, uno de los grandes artífices del éxito de la saga recae en el director que se hizo cargo de ella a partir del segundo capítulo, Paul Greengrass. Por eso, Damon se negó a volver a ponerse delante de la cámara si no era a las órdenes del que ha terminado convirtiéndose en su gran amigo y cómplice. Y por eso hubo un amago de continuar la franquicia sin ambos a través de esa película que pasó sin pena ni gloria titulada 'El legado de Bourne', protagonizada por Jeremy Renner.

“No es que no confiara en otros directores para hacerse cargo de la saga. Pero fue Paul Greengrass quien la dotó de un nuevo sentido, le dio un verdadero brío. Él sabe lo que hace, la entiende a la perfección y no la puedo imaginar bajo ninguna otra batuta”, señalaba el actor. 

Lo cierto es que Greengrass consiguió abrir nuevos caminos dentro del cine de acción a partir de 'El mito de Bourne' (2004), llegando a alcanzar la abstracción y la depuración estilística en 'El ultimátum de Bourne' (2007). Imágenes en perpetuo movimiento con una construcción cinética de una precisión milimétrica a través de un ritmo trepidante.

Al director le gusta insertar al personaje en paisajes que de alguna manera determinan el malestar de cada momento, y en este caso, la escena de apertura nos lleva a Grecia y a las manifestaciones que tuvieron lugar con motivo de la crisis económica. “Paul comenzó haciendo documentales y después hizo 'Bloody Sunday'. Sabe cómo rodar una manifestación y que sea real, que el espectador sienta como si estuviera dentro de ella”.

Una de las novedades de esta nueva entrega es la incorporación de Alicia Vikander, recientemente galardonada con el Oscar a la mejor actriz de reparto por 'La chica danesa'.

Alicia Vikander, en una escena de 'Jason Bourne'.

En la película, ella simboliza los nuevos tiempos dentro de la agencia de inteligencia. “Hay una nueva generación muy preparada dispuesta a tomar el relevo y manejar el cotarro”, contaba la intérprete durante la comparecencia de prensa. “Que tiene la capacidad de enfrentarse a los nuevos retos que supone nuestro presente”. Mientras, Greengrass y Damon siguen explorando la realidad y buscando nuevos caminos para que Jason Bourne siga vivo. Por el momento, ya es un icono que ha pasado de héroe trágico de esta época en la que vivimos, a un símbolo revolucionario en su lucha contra el sistema.