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EN EL BORN CENTRE CULTURAL

Ester Rada: "Las mezclas son normales en la música de Israel"

La cantante de raíces etíopes trae su propuesta de fusión neo-soul al Born, dentro del Mas i Mas Festival

Jordi Bianciotto

La cantante israelí de origen etíope, que actuará en el Mas i Mas festival.

La cantante israelí de origen etíope, que actuará en el Mas i Mas festival. / ELISENDA PONS

La voz carnosa de esta cantante israelí dejó huella, el pasado otoño, en la sala Jamboree y en la Fira Mediterrània, de Manresa, con su mezcla de ritmos soul y funk, raíces ‘afro’, metales jazzísticos y gestos de vanguardia. Ester Rada regresa como uno de los atrevimientos del Mas i Mas Festival, este sábado (20.00 horas) en El Born Centre Cultural.

Es israelí de padres etíopes. Sí, ellos se establecieron en Israel un año antes de que yo naciera. Todo lo que conozco es Israel y mi primera lengua es el hebreo, pero crecí en un ambiente en el que se hablaba amhárico y la música y la comida eran etíopes. 

¿Amhárico? Una lengua semítica, como el hebreo. Algunas palabras son parecidas, aunque se escribe con un alfabeto propio. Hasta los seis años hablaba y pensaba en amhárico, pero en aquella época mi madre pasó a hablarme en hebreo.

Pero en su carrera musical ha elegido el inglés. Sí, porque de adolescente me fijé en las divas, las cantantes...

¿Voces modernas como Lauryn Hill o Erikah Badu? Sí, o del pasado, como Nina Simone, a quien dediqué el epé ‘I wish’. Cuando era pequeña, en la televisión israelí no salían cantantes negras, modelos en los que fijarme en la música, y me fijé en esas cantantes de fuera, que me transmitían libertad. Descubrí que yo podía ser como ellas. 

"De niña, en la tele israelí no salían cantantes negras y me fijé en esas cantantes de fuera, que me transmitían libertad"

Comenzó a cantar en el ejército, ¿verdad? Sí. En Israel hay servicio obligatorio: tres años para los chicos, dos para las chicas. Tras superar una audición me metí en la banda del ejército y participé en una gira por comunidades judías de Estados Unidos. Actuábamos en uniforme.

De vuelta a casa se convirtió en actriz. Me aceptaron en el Teatro Nacional y me vi trabajando en obras dramáticas, en películas, en series de televisión... En el 2012 me dije: alto ahí, ¡lo mío es la música! Y me concentré en montar una banda y en componer las canciones de mi primer epé.

¿Quiso que la herencia etíope se apreciara en su música? Sí. Sabía que hacer algo nuevo no es posible, que todo está ya inventado. Pero creo que cada persona es especial y única.

Mulatu Astatke, institución etíope del jazz, ¿significa algo para usted? Le descubrí tarde, hace seis años, cuando le vi actuando en Israel. Me impresionó: me recordó sabores de la música que había oído en casa, ritmos y melodías en la escala pentatónica, pero a la vez con un sello único.

¿Es ese su propósito, dar forma a una música innovadora que remita a una determinada tradición, como se puede deducir de su primer disco largo, 'Ester Rada'? No pienso mucho en esos términos. En la música sigo mi proceso, voy allá donde me lleve. En mi segundo disco, que he terminado de grabar, hay menos influencia de la música etíope. Tiene más ritmo electrónico y es más ‘minimal’. Se titulará ‘Different eyes’ y saldrá en invierno, aunque ya está en circulación el primer sencillo, ‘Cry for me’.

¿Se siente una cantante distinta, quizá excéntrica? ¡Soy un poco ‘alien’! (ríe) Pero Israel, y más aún Tel Aviv, donde vivo, están hechos de inmigrantes: gente de origen marroquí, yemení, polaco... De modo que hay combinaciones de músicas de cada país con reggae, funk, rock... Las mezclas son normales en Israel.

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