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Las 53 piezas de Sijena del MNAC ya están en Aragón

Un camión con los objetos artísticos custodiados por el MNAC ha salido de Barcelona cuando el Consell Executiu ha aprobado, esta mañana, el traslado

Ernest Alós Natàlia Farré

Llegada al Monasterio de Sijena de las piezas devueltas desde el MNAC.

Llegada al Monasterio de Sijena de las piezas devueltas desde el MNAC. / JAIME GALINDO

Perder una batalla para ganar una guerra. Esta parece ser la estrategia de la Generalitat en el litigio con Aragón por las obras del Monasterio de Sijena. Este martes ha perdido una batalla: ha entregado 53 piezas, las que custodiaba el MNAC, de las 97 obras que la ejecución provisional de la sentencia dictada por un juzgado de primera instancia de Huesca le obligaba a devolver a Aragón antes del 25 de julio. Lo ha hecho un día tarde. Pero se ha asegurado de que no quedara para la posteridad imagen de la derrota. Las obras han salido  a escondidas y ni siquiera lo han hecho desde el Palau Nacional. Estaban en un almacén de Sant Boi de Llobregat,  empaquetadas y preparadas para tomar camino de Sijena tan pronto como el Consell Executiu acordara la entrega. Y lo han hecho. Han partido entre las 13 y las 13.30 horas, antes de que la portavoz del Govern, Neus Munté, anunciara el acuerdo.

Primera batalla perdida. Pero la guerra no se libra por la llamada 'quincalla' de Sijena: las 53 piezas que ni estaban catalogadas ni se han mostrado nunca en público. La guerra tiene otros objetivos más importantes, artísticamente hablando, que son las 44 obras que custodia el Museu de Lleida y la joya de la corona: las pinturas murales de la sala capitular del monasterio. Estas están expuestas en el MNAC y corren otro camino judicial, camino que de momento cuenta también con un fallo en primera instancia contrario a los intereses de Catalunya, pero sin auto de ejecución provisional de la sentencia. Así que por ahora nadie pide que se muevan.

INTERVENCIÓN POLICIAL

El Govern ha ratificado la iniciativa del 'conseller' de Cultura Santi Vila de entregar las 53 obras que desde media tarde reposan ya en suelo aragonés al tiempo que ha aprobado formalmente la "no autorización a entregar estas 44 piezas", en palabras de Munté. Con 'estas' se refería a las que se encuentran en Lleida. O sea, las buenas. La negativa no es nueva. Vila, que extrañamente no ha participado en el anuncio del Govern, ya avisó a la jueza de Huesca a principios de julio de la imposibilidad de trasladar los bienes de la capital del Segrià en el plazo establecido por entrar en competencia con la legislación catalana de patrimonio. Pues son piezas catalogadas. "Este es un pleito civil, y la ley de enjuiciamiento civil dice claramente que los cumplimientos de resoluciones judiciales se han de hacer siempre que no lesionen otras legislaciones, y la ley de patrimonio catalán se vería lesionada si se efectuase el traslado de los bienes que están depositados en el Museu de Lleida", ha reiterado Munté.

El mismo motivo por el cual el Govern opina que sería "sorprendente" la intervención de la policía judicial para incautar las piezas de Lleida, como reclama día sí y día también el Gobierno aragonés. De manera que la irrupción de las fuerzas de seguridad en el museo no se contempla, o por lo menos no se contempla de una manera inmediata. Desde la Conselleria de Cultura asumen que antes de una medida tan contundente habría una comunicación previa desde el juzgado oscense, cosa que, de momento, no ha ocurrido.

NUEVO PROCESO JUDICIAL EN MARCHA

Llegados a este punto, vale la pena recordar que los bienes pueden no haber viajado a Aragón para quedarse definitivamente. Lo de ahora es un paseo motivado por la ejecución provisional de una sentencia de un juzgado de primera instancia. Para una sentencia definitiva, y por lo tanto para un destino inamovible para las piezas, queda aún un largo camino que pasa por la Audiencia Provincial de Huesca y el Tribunal Supremo. Si este último se pronunciara a favor de la Generalitat, las obras deberían volver.

Así que el objetivo es ese: dilatar el proceso de devolución de las 44 piezas restantes tanto como sea posible para ver si entretanto llega alguna resolución favorable a la Generalitat de los recursos interpuestos y de los que se interpondrán. Esta mañana se ha dado a conocer un proceso nuevo, el iniciado por el Consorci del Museu de Lleida reclamando compensaciones económicas a la orden religiosa que vendió los bienes a la Generalitat en 1983 y 1992, y al MNAC en 1994. El Consorci argumenta que si la venta es nula, tal como afirma la sentencia que obliga a devolver provisionalmente las obras, y la propiedad sigue recayendo en la orden religiosa, esta deben pagar por los costes de mantenimiento y restauración de las piezas realizados desde el año 99, momento en que se creó el consorcio. Además de devolver el montante de la compra. Mientras esto no ocurra, la demanda afirma que el Museu de Lleida tiene derecho a retener las obras.  

DISCREPAR EN VOZ BAJA

Con las 53 obras entregadas reposando en el que fue dormitorio del monasterio de Sijena y ahora es espacio habilitado como museo, Vila intenta volver a la casilla de salida planteada cuando asumió el cargo de ‘conseller’ de Cultura. Por entonces, en abril, planteó la devolución de las mismas 53 piezas que ahora se han trasladado como prueba de buena voluntad para el inicio de un convenio entre las dos comunidades, Catalunya y Aragón, que desencallara el contencioso que mantienen desde hace décadas por el arte de la Franja. El acuerdo estuvo a punto de firmarse, llegó incluso a comunicarse, pero ERC lo tumbó en el último momento. Ahora los republicanos, e incluso algunas voces convergentes, siguen discrepando pero por lo bajini. Las palabras los delatan: Munté ha presentado la negativa a entregar las 44 piezas de Lleida como “un acuerdo” de Govern; la salida de las 53 piezas del MNAC, como una información recibida por parte del conseller de Cultura. Y es que todo lo que se refiere a Sijena es más que complicado.

Desde cucharas hasta el cráneo de Santa Constanza

Las obras depositadas en el Museu de Lleida y que hoy aún siguen en él son las piezas más destacadas que las monjas recuperaron tras el saqueo e incendio del monasterio en 1936 (a cargo del comité revolucionario local, aunque recientemente en Aragón se ha preferido responsabilizar a milicianos catalanes). Destacan tres sepulcros policromados y 14 fragmentos del retablo de alabastro de 1529. En cambio, el lote conservado en el MNAC es un catálogo heterogénero de piezas nunca expuestas, desde cucharas, tapas de sopera y boles de cerámica aragonesa del siglo XVI hasta  libros y pergaminos de la antigua biblioteca del monasterio (algunos de gran antigüedad, como el registro del vestuario de las monjas en el siglo XIV) y relicarios (el más llamativo es el que envuelve un cráneo que supuestamente es el de Santa Constanza). Entre el lote también figuran pequeños fragmentos de pintura mural que no se incluyeron en el arrancamiento de 1936, dos hojas de puerta de madera policromada del palacio prioral, del siglo XIII y diversos escudos, tallados en piedra o madera y datados entre los siglos XIV y XVIII, con los emblemas heráldicos de las monjas de la nobleza aragonesa y catalana que ingresaban en Sijena.  

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