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ESTRENOS DE CINE

Terence Davies, un sensible disidente

El director, para muchos, el mejor cineasta británico vivo, estrena 'Sunset Song'

Nando Salvà

Fotograma de Sunset Song, dirigida por Terence Davies. 

Fotograma de Sunset Song, dirigida por Terence Davies. 

Terence Davies es uno de los grandes autores -para muchos, el mejor cineasta británico vivo- de los que casi nadie ha oído hablar. “No me atrevo a compararme a Ken Loach, o a Mike Leigh o Peter Greenaway”, confiesa el director de 'Sunset Song'. “Ellos han ganado premios y sus películas triunfan en taquilla. Yo ya soy muy viejo para lograr todo eso”. El motivo, quizás, es que Davies no ha tenido ocasión de hacer suficientes películas: tan solo ocho largometrajes en 40 años, en buena medida debido al castigo que le impuso el fracaso comercial de 'La casa de la alegría' (2000). “Aquello me hizo tocar fondo”, recuerda. “Sentí una desesperación dolorosísima. Y di por hecho que estaba acabado”.

Terence Davies.

Por fortuna no tiró la toalla, y hoy los malos tiempos parecen haber quedado atrás. Hace solo unos meses presentó en la Berlinale 'A Quiet Passion', biopic sobre Emily Dickinson; ya está trabajando en su nuevo proyecto, otra película biográfica sobre un poeta -en este caso Siegfried Sassoon-, y acaba de estrenar en España la película inmediatamente previa a ambas, 'Sunset Song'. “En toda mi vida trabajé tanto como ahora”, reconoce satisfecho.

Retrato de una joven que renuncia a sus sueños a causa los vetustos códigos de conducta en la Escocia rural de principios del siglo XX, el filme encaja a la perfección en la obra de su autor. Todos los protagonistas de sus películas son gente atrapada, por la familia o por la sociedad o por sus propios impulsos. En otras palabras, cine muy personal: Davies creció en una numerosa familia obrera de Liverpool -tiene nueve hermanos-, atormentado por su homosexualidad y aterrorizado por un padre brutal. “Ese hombre me odiaba. Es por culpa de él que, con 70 años, sigo tan necesitado de amor y aprobación, y que guardo tanta rabia en mi interior”.

La carrera de Davies puede dividirse en dos mitades. Tanto su temprana trilogía de cortos como sus dos primeros largos, 'Voces distantes' (1988) y 'El largo día acaba' (1992), eran cine abiertamente autobiográfico. Su ficción posterior, que también incluye 'La biblia de neón' (1995) y 'The Deep Blue Sea' (2011), son todo adaptaciones literarias sobre mujeres fuertes oprimidas por sociedades patriarcales. “Las mujeres me interesan más”, explica. “Siempre me sentí más cerca de mis hermanas que de mis hermanos. Recuerdo que ellas me dejaban maquillarlas, y a mí eso me provocaba una increíble felicidad”.

NO SOLO IMÁGENES HERMOSAS

Como el resto de esas películas, 'Sunset Song' -quizá la más convencional de todas ellas a nivel narrativo- inspira una profunda sensación de nostalgia, y deja claro el talento asombroso de Davies para crear imágenes hermosas. “La belleza no me interesa por sí sola”, matiza él al respecto. “Hay películas muy bonitas que son como la Capilla Sixtina: todo es muy bonito pero al contemplarlo no entendemos nada. Yo espero no caer en eso”. Sea como sea, ver 'Sunset Song' es casi como contemplar una serie de cuadros que cobran vida. 

“Quienes detestan mis películas, que son muchos, suelen decir más bien que son tan aburridas como observar un cuadro mientras se seca”, bromea, e inmediatamente añade que no tiene intención de cambiar. En primer lugar, por una cuestión de principios: “Sé que hacer películas es muy caro y quienes las pagan quieren recuperar su inversión, pero eso no significa que todas tengan que incluir explosiones, o de otro modo el cine está acabado”. En segundo lugar, porque no sabría cómo hacerlo. “Una vez me ofrecieron rodar una película de mafiosos y pensé, ¿qué sé yo de la mafia? Jamás he matado una mosca, no he tomado drogas en mi vida. Si yo rodara una persecución, sería la más lenta de la historia del cine”.