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ESTRENO EN EL LICEU

'La flauta mágica' más animada

La ópera de Mozart se transforma en un filme de cine mudo en la ingeniosa y sorprendente producción de la Komische Oper de Berlín, que este lunes llega al Liceu

La compañía británica 1927 y su imaginativa creación despedirá la temporada del coliseo de la Rambla y abrirá la 2016-17 en septiembre

Marta Cervera

Un momento de la representación de La flauta mágica de Mozart.

Un momento de la representación de La flauta mágica de Mozart. / ELISENDA PONS

'La flauta mágica' de Mozart regresa al Liceu este lunes con una aclamada producción de la Komische Oper de Berlín inspirada en el cine mudo. La imaginativa, sorprendente y animada creación despedirá esta temporada y abrirá la próxima en septiembre. La compañía británica 1927 hizo su debut en la ópera con este montaje en el 2012 y ha sido tal el éxito que no paran de recibir ofertas para montar más.

"Lo cierto es que cuando aceptamos la propuesta Barry Kosky, director artísitico de la Komische Oper, no sabíamos dónde nos metíamos. Nunca habíamos escuchado 'La flauta mágica'. Fue una temeridad por nuestra parte aceptar el reto. Por suerte, nosotros, como Tamino, el protagonista de la ópera, superamos todas las pruebas", ha explicado la directora de escena, Suzanne Andrade, fundadora de 1927 junto al ilustrador Paul Barritt. Ambos estuvieron asesorados por Kosky,  que también firma como director de escena, quien les ha encargado un nuevo proyecto para el 2018: un programa doble con 'L’enfant des sortilèges', de Ravel,  y 'Petruschka', de Stravinsky.

"En realidad solo habíamos visto una ópera en nuestra vida. Nunca imaginé que entraría en este mundo. La inmersión con 'La flauta mágica' ha sido nuestro bautismo de fuego", ha añadido Andrade. Tanto ella como Paul Barritt, el responsable de las ilustraciones y la videocreación, recuerdan como una pesadilla la elaboración del montaje. "Como no sabíamos leer partituras, teníamos que escuchar una y otra vez cada los pasajes mil veces hasta lograr sincronizar música e imágenes". Ahora se ríen, pero estuvieron al borde del colapso.

'La flauta mágica' es una pieza famosísima repleta de 'hits' de la lírica, canciones que incluso quien no haya escuchado nunca la obra de Mozart conocerá de tanto haber sido usadas en películas, anuncios... El libreto que Emmanuel Schikaneder realizó basándose en un libro de Jacob Lebeskind muestra un duelo filosófico entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad. Está llena de simbolismos y de referencias a la masonería.

Pero la versión de la compañía 1927 se centra principalmente en la historia de amor entre el príncipe Tamino y Pamina, hija de la Reina de la Noche. Su madre le pide a Tamino que la rescate de manos de Sarastro, quien la ha secuestrado. Él, enamorado de la chica solo con ver su retrato, accede a ello. A cambio podrá casarse con ella. Tamino partirá en su búsqueda ayudado por Papageno. Para conseguir su objetivo, Tamino deberá superar una serie de pruebas planteadas por el gran sacerdote Sarastro.

ICONOS DE OTRA ÉPOCA 

En este montaje, Papageno va con traje y sombrero de paja, casi un clónico de Buster Keaton en películas como 'El maquinista de la general'. Pamina recuerda a la estrella del cine mudo Louise Brooks en 'Lulú'. La Reina de la Noche es una inmensa reina araña, y el sacerdote Sarastro y sus seguidores aparecen caracterizados como el Abraham Lincoln de 'El nacimiento de una nación' de Griffith. Por su parte Monostato se transforma en el Nosferatu de Murnau.

Gran coordinación

Los cantantes ha tenido que acostumbrarse a trabajar con una pantalla detrás suyo, pero sin posibilidad de ver lo que en ella se proyecta. Ideal, sin duda, para proyectar la voz, pero difícil a la hora de moverse, sobre todo en algunas escenas a varios metros de altura. Para ellos el reto, además de la partitura, consiste en coordinar sus movimientos al milímetro para fundirse con proyecciones que solo intuyen. Solo así es posible lograr la magia en esta producción. En Barcelona el primer reparto cuenta con Alan Clayton (Tamino), Dominic Köninger (Papageno), Maureen McKay (Pamina), Olga Pudova (Reina de la Noche) y Dominik Ivashchenko (Sarastro).

Los guiños al séptimo arte son constantes y las proyecciones, con trazo artesano, pues 1927 huye de los dibujos digitales, alternan los guiños al cine de otra época con conceptos de la actual. Los diseños juegan con el expresionismo del cine mudo, las sombras chinas, los dibujos en blanco y negro y los diseños de colorista estética pop. Incluso hay guiños a los dibujos animados de Walt Disney en los años 20. 

Convertir la pieza en una obra de cine mudo ha obligado a cambiar ciertas cosas. Por ejemplo, eliminar los pasajes hablados del 'singspiel', comedia musical con diálogos y música. En lugar de ello se proyectan solo ciertas frases en la pantalla, como se hacía en el cine mudo. "Esos pasajes se ligan con la música de un fortepiano amplificado, que completa la banda sonora original con las fantasías en re menor y do menor de Mozart. De esta forma se ha aligerado bastante la ópera, que dura media hora menos", ha explicado Henrik Nánási, el director musical, quien fue responsable del estreno mundial de esta atrevida versión en el 2012.

"Evidentemente se pierden algunas cosas con esta versión, donde todo debe encajar a la perfección. Pero el resultado es magnífico, espectacular, y el público sale encantado. El ritmo es muy ágil y dinámico". Paul Barritt, autor de las imaginativas ilustraciones, también opina igual. "Mucha gente a la que no le gustaba la ópera ha cambiado de opinión tras ver nuestra versión. Es ideal para introducir a neófitos, como éramos nosotros, en este género".

Temas: Ópera Liceu

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