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EN CALELLA DE PALAFRUGELL

Manel, pop triunfal para abrir Cap Roig

El grupo barcelonés inauguró el festival con la interpretación íntegra de 'Jo competeixo' y una selección de sus éxitos

Jordi Bianciotto

Manel en el Festival de Cap Roig, en Calella de Palafrugell.

Manel en el Festival de Cap Roig, en Calella de Palafrugell. / JORDI PUNTÍ

Cap Roig ha confiado en el moderno pop catalán para oficiar los honores de abrir su nueva edición. Pop ávido de curiosidad, cambiante y de puertas abiertas, el que Manel explora en su cuarto disco, 'Jo competeixo', que combinó anoche en el festival sus pliegues narrativos naturales con aportaciones de ritmos electrónicos y afrolatinos, dando paso a su vez a los 'hits' con los que construyó su fenómeno popular algo más de un lustro atrás.

Noche de estreno con su dimensión de evento social, de ágora por la que pasaron altas personalidades políticas como el presidente Carles Puigdemont, de gustos más bien rockeros como sabemos, y el 'conseller' de Empresa i Coneixement, Jordi Baiget, y que comportó el estreno público del recién nombrado presidente de CaixaBankJordi Gual. Ocasión óptima para ver muy de cerca a uno de los triunfadores natos de nuestra escena pop, un grupo al que este verano acogen algunos de los festivales más destacados del circuito español, como Arenal Sound (Borriana), Sonorama (Aranda de Duero) y Granada Sound, y que el 31 de julio presentará su nuevo disco en un Teatre Grec con las entradas agotadas.

ARDOR GUITARRERO

Aquel cuarteto que apelaba a las dulces raíces del folk blandiendo un ukelele queda ya bastante lejos. Las guitarras eléctricas, manejadas tanto por Roger Padilla como por el cantante de la banda, Guillem Gisbert, retumbaron desde los invasivos primeros compases de 'Les cosines'la canción con halo siniestro que abrió la actuación. Y las capas de teclado electrónico, novedad de la temporada, de las que se ocupó el bajista, Martí Maymó. Le siguió 'BBVA', con su relato audaz, particularmente esa noche, sobre la pareja que, a la manera de Bonnie & Clyde, roba un banco y se da a la fuga. Gisbert tomó la palabra a su ceremoniosa e irónica manera, evocando su estreno en Cap Roig, en el 2011. «Venim més savis, molt més reposats, som més alts, excepte el Roger Padilla, i més madurs», celebró.

En la primera mitad del concierto alternaron piezas del nuevo disco, que acabaron tocando íntegramente, con revisiones un poco retocadas, con injertos electrónicos pero sin desfigurarlas, de 'Ai, Yoko'la dylaniana 'Desapareixíem lentament' y un 'Boomerang' muy crecido, que puso al público en pie. Como introducción de esta última, Gisbert recordó que este verano hace 20 años, «Bjarne Riis, el gran danès, va derrotar Indurain en el Tour de França». Las nuevas piezas se abrieron paso poco a poco: 'Cançó del dubte', con su ritmo heredero del gogo sesentero, y 'Avança, vianant'.

Hay una especialidad de Manel que es la canción novelesca, con resonancias de episodios históricos, que permite a Guillem Gisbert experimentar con las estructuras narrativas. Ahí, 'Mort d'un heroi romàntic' abrió un pórtico hacia los aires evocadores de 'L'espectre de Maria Antonieta', con sus divagaciones sobre la nostalgia, y los convulsos seis minutos de 'Arriba l'alba a Sant Petersburg'.

SALVA DE 'HITS'

Consumado su repertorio más exigente llegó la traca de hits, tanto modernos ('La serotonina', respuesta a 'La bilirrubina', de Juan Luis Guerra, y la afro 'Sabotatge') como pretéritos: 'Ai, Dolors', 'Benvolgut', 'Teresa Rampell'. Aunque, entre esos bises desatados, Manel coló una cuña reflexiva, la larga 'Jo competeixo', que creó un clímax propio y dejó en el aire un mensaje quizá fatalista, quizá liberador, acerca de las servitudes que comporta el sentido de la competitividad. La idea de éxito nunca es total en Manel, y eso es lo que la hace aún más poderosa.

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