17 feb 2020

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Lo que sabía ella

Fiona Barton bucea, en 'La viuda', en los secretos de un hombre atropellado tras ser absuelto de raptar a una niña

Ernest Alós

Fiona Barton.

Fiona Barton. / FERRAN SENDRA

Como periodista de sucesos en el 'Daily Mail' y el 'Daily Telegraph', Fiona Barton siempre se preguntó por la figura de las esposas de los acusados de crímenes horribles que asistían calladas a los juicios. Retirada del periodismo y volcada en una ONG, Barton ha puesto por escrito aquello que imaginaba durante las largas horas en los tribunales. En 'La viuda' (Planeta / Columna), una periodista y un policía intentan que la viuda de un hombre al que ha atropellado un autobús después de ser absuelto del secuestro y asesinato de una niña, a pesar de las serias sospechas que pesaban sobre él y el alijo de pornografía infantil que hallaron en su ordenador, explique qué sabía realmente de las actividades de su difunto marido. 

“Yo siempre me preguntaba qué sentían ante el tribunal los familiares del acusado cuando escuchaban todo aquello y quizá por primera vez se daban cuenta de cuál había sido el delito. Seguramente la gente sentía compasión por las mujeres de los acusados, pero a mí siempre me quedaba una duda: ¿qué es lo que sabes, qué es lo que elegiste saber y qué decidiste que no sabías? Porque es fascinante el poder de la mente humana para enterrar las cosas que son demasiado tristes”, explica Barton, de visita de promoción en Barcelona.

El libro empezó, explica, como la historia "de un matrimonio con secretos", pero necesitaba que ese delito fuese imperdonable, e imposible de confesar. "Hay excusas para muchos tipos de delitos, pero para raptar a un niño no. Por eso escogí este delito”, añade.

'La viuda' se suma a la tendencia del 'thriller psicológico'. Y mientras que 'La chica del tren' se ha convertido en película, de 'La viuda' se filmará una serie de TV. "Cuando la escribí no sabía que era un ‘thriller psicológico’, yo escribí una historia. Pero creo que la etiqueta de ‘domestic noir’ le cae mejor", admite.

En este subgénero siempre aparece un protagonista femenino, golpeado por la vida, con sus debilidades... ¿Por qué se identifica tanto el lector con este tipo de personajes? "Porque podrían ser ellos -responde Barton-. Es como el periodismo, el periodismo es también ‘domestic noir’; las cosas te podrían pasar a ti, o pasarles a un vecino, Esto es lo que hace que la gente se sienta identificada. Y como hay más mujeres lectoras, disfrutan si las mujeres en el libro no son solo un cadáver desenterrado sino que tienen voz y personalidad".

Otra tendencia es el hecho de hacer pasar a segundo plano la investigación policial, pero Barton solo comparte parcialmente que sea una muestra de cansancio de la novela negra clásica. “Siempre habrá modas, ahora es el ‘domestic noir’ o el ‘psychological thriller’, pero cuando hacen series de television siempre aparece la policía, porque siempre forma parte de nosotros investigar, intentar advinar quién es el culpable. Nunca nos cansaremos de las novelas detectivescas, pero quizás nos alejaremos de lo forense e iremos hacia una novela policial más humana". 

La novela empieza con una periodista introduciéndose en casa de la viuda, utilizando todos los trucos habituales en el oficio para ganarse la confianza y desatar la lengua de un informante. “Claro que yo también los he utilizado”, admite. Ahora, con la distancia, ¿tiene algún remordimiento por el uso de alguno de ellos? “Nooooo. Más que trucos, sobre todo se trata de lenguaje corporal. Contacto visual, inclinarse, establecer conexión… Yo estoy muy orgullosa de haber sido periodista, hay una vision muy negativa delperiodismo, sobre todo en el Reino Unido, y nos lo hemos ganado a pulso, pero me disgusta que todos a todos los periodistas se pongan en el mismo saco”.

La realidad del periodismo de sucesos británico es muy diferente. No solo se cobra por aparecer en ‘realities’ o portadas de prensa del corazón, sino que todo el mundo cobra por salir en los periódicos. Por supuesto, así es fácil tener excusivas. Aunque lo que te expliquen queda mediatizado por el cheque que va por delante… “Forma parte de nuestra cultura, no tengo claro desde cuándo, quizá fue Max Clifford , el relaciones públicas que pasó de representar a famosos a reclutar personas normales con cosas que explicar a la prensa. Y cuando llamábamos a la puerta de una persona, directamente empezaban a pedirte dinero".

Fiona Barton cubrió el caso de la desaparición de Madeleine McCann. “No es el caso de Madeleine McCann”, aclara. Pero Dawn, la madre de la niña desaparecida, sí tiene algunos paralelismos: se niega a admitir que su hija ha muerto, monta una oenegé con ayuda de voluntarios para localizarla… “Lo que he utilizado del caso McCann -responde- es cómo me sentí yo cubriendo ese caso".

Barton trabajó en diarios que han tenido una postura pro-Brexit bastante declarada -“¡qué vergüenza, qué vergüenza!”, replica-. Ahora se convertirá en una residente extracomunitaria en el sur de Francia. ¿Le preocupa cuál será su situación? "Me preocupa -responde- lo que está sucediendo en el Reino Unido, la desintegración de la Unión, el hecho de que no haya ningún plan, que todo fuese una burbuja basada en ambiciones políticas, no en el futuro del país; es aterrador".   

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