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LA GRAN CITA DEL POP CATALÁN

Lluís Gavaldà: "La nostalgia es la mayor trampa de la música"

Els Pets recorrerán sus 30 años de trayectoria en Canet Rock con un repertorio elegido en un 50% por sus fans

Jordi Bianciotto

Entre los protagonistas de la tercera edición del Canet Rock figuran Els Pets, que este sábado recorrerán sus 30 años de carrera en el Pla d’en Sala con un repertorio elegido en parte por el público. Hablamos con Lluís Gavaldà, que acude a Canet suspendiendo por unos días su estancia en Inglaterra, donde se la instalado para pasar un año.

¿Qué tipo de canciones han elegido sus fans? Pues pensábamos que aún nos harían tocar 'Profilàctic' o 'Qui s’ha llufat?', aquellas canciones tan horrorosas que hacía antes, pero no, han elegido 'Vespre', 'S’ha acabat'... Muy bien, mucho criterio.

Canet es la guinda de su gira de 30º aniversario. Pero, ¿Els Pets son nostálgicos? No, a mí la nostalgia me angustia bastante, es la mayor trampa de la música. Esos grupos que tocan la misma canción desde hace décadas: los Stones, AC/DC... Supongo que nos llegará también, pero intentaremos no ser nostálgicos mientras podamos.

"El Sant Jordi de hace 25 años nos abrió los ojos. Vimos que con esto nos podíamos ganar la vida pero que había que tomárselo más en serio"

Se han cumplido 25 años de su concierto en el Palau Sant Jordi con Sopa de Cabra, Sau y Sangtraït. Era una versión muy distinta de Els Pets. ¡Mucho! Mi sensación actual es que el éxito popular iba por delante de nuestra calidad musical. El Sant Jordi nos abrió los ojos: nos dijimos que con esto podíamos ganarnos la vida, pero que nos lo teníamos que tomar más en serio.

Cuando se habla de aquella época, siempre sale alguien replicando: "Ah, aquellos grupos subvencionados". Bueno, era esa mentira que, de tan repetida, acababa cuajando. Da un poco de rabia porque nuestros principios fueron duros: para grabar tuvimos que empeñarnos. El Sant Jordi no lo cobramos, sirvió para pagar el primer disco.

Había subvenciones que llegaban a las discográficas y no tanto a los grupos. Pero incluso eso es maximizarlo: también las editoriales de libros en catalán o las obras de teatro las recibían, y de eso no hablaba nadie. Sí, las discográficas, para hacer un videoclip, recibían una subvención, pero el grupo de eso no veía nada, y hubo productoras de vídeo que se hicieron de oro.

¿Llegó a acudir al Canet Rock de los 70? Estuve en las Sis Hores. Tenía 13 años, Joan [Reig] y yo fuimos en el autobús que iba desde Constantí. Recuerdo a Pi de la Serra, a Maria del Mar Bonet y a Rafael Subirachs cantando 'Catalunya, comtat gran'. Fue increíble.

"Estuve en las Sis Hores de Canet cuando tenía 13 años. Joan [Reig] y yo fuimos en autobús desde Constantí. Fue increíble"

Así que aquel imaginario de cantautores le influyó. De pequeño escuchaba a Llach, aún guardo 'epés' como 'Irene', y soy muy serratiano. El Serrat de la primera época me ha influido en las letras.  

Habrá leído las memorias de Elvis Costello. Hombre, y tanto. Me ha gustado porque sabe escribir y porque, a diferencia de otros, como Keith Richards, lo ha escrito él. El texto tiene momentos antológicos.

Según los ciclos naturales de Els Pets, ahora tocaría sacar disco. ¿Coincide con la poca motivación de Costello de grabar nuevo material? ¡Los ciclos naturales responden a mi capacidad de gandulería! Y ahora paramos porque hemos estado dos años y medio girando. Pero la actitud de Costello no es de extrañar: grabar discos ahora es frustrante. Cuesta el mismo dinero y dedicación, y solo te sirve como promoción, no para llegar a fin de mes.

Vivirá un año en Inglaterra, cerca de Londres, donde ya ha pasado temporadas otras veces. Cada año voy a pasar el verano y así me ahorro los petardos de Sant Joan y el espectáculo lamentable de los hombres en pantalón corto. Estaré ocupado: tengo dos propuestas literarias, un libro sobre las letras de Els Pets y una especie de guía personal de Londres, y como llueve mucho, me quedaré en casa a escribir.

Conociendo un poco a los británicos, ¿le ha sorprendido el Brexit? Sí y no. La insularidad la tienen muy enraizada y su europeísmo nunca ha sido muy convencido. Luego hay unas políticas de derechas que afectan a la clase trabajadora, y la precariedad, quien la nota más es quien convive con los inmigrantes. De ahí sale el caldo de cultivo para los partidos demagogos y fascistas. Pero la gente joven allí lleva muchos más años que nosotros conviviendo con la inmigración y no tiene ningún problema. Es más cosa de la gente mayor.

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