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ÓBITO

Fallece el dibujante Nadal, creador de 'Pascual, criado leal'

El historietista barcelonés, un clásico de la Escuela Bruguera, tenía 85 años

En 1960 abandonó la factoría y desde entonces trabajó para el mercado extranjero

Rafael Tapounet

No son pocos los estudiosos de la historia del tebeo español que consideran a Nadal como el dibujante más elegante de todos los que militaron en la llamada segunda generación de la escuela Bruguera (la formada por Ibáñez, Vázquez, Raf, Figueras, Segura y Martz Schmidt, entre otros). A su plumilla y su caletre se deben dos series fundamentales de la factoría de historietas, 'Casildo Calasparra' y 'Pascual, criado leal'. Sin embargo, Àngel Nadal Quirch, que falleció el 26 de junio en Barcelona a los 85 años, no alcanzó nunca la celebridad de algunos de sus compañeros de mesa de dibujo, una desatención que hay que atribuir al hecho de que su estancia en Bruguera fue relativamente corta (entre 1948 y 1960) y, sobre todo, a que durante buena parte de su carrera trabajó para el mercado extranjero a través de agencias internacionales. 

Nacido en Barcelona en 1930, Nadal empezó muy joven a dibujar de forma profesional y, después de publicar historietas de aventuras y de humor en diversas publicaciones, entró a trabajar en Bruguera a los 18 años. Allí alumbró varios personajes para la revista 'Pulgarcito': Casildo Calasparra (1948), un extraviado oficinista casado con una mujer tan despampanante como tiránica; Sandalio Pergamín (1948), Don Folio (1951), Don Cloroformo (1951) y Pascual (1953), un pícaro mayordomo que trabaja al servicio de un mezquino aristócrata venido a menos y a través de cuyas peripecias Nadal trazó un afilado retrato social de la época (al menos, hasta que la censura obligó a rebajar la carga satírica de los guiones).

También destacó Nadal por su habilidad para dibujar mujeres de bandera, elegantes y modernas, y a ellas dedicó dos series de viñetas cómicas: 'Las mujeres de Nadal' (1954) y 'Las chicas de Nadal' (1958). En 1960, descontento con las condiciones laborales de la empresa, abandonó Bruguera (y, con ello, las posibilidades de ganarse la vida en el mercado español) y empezó a trabajar para agencias internacionales (llegó a dibujar personajes de Disney como Mickey Mouse y Goofy para una editorial danesa). Se mantuvo en activo hasta los 83 años.

Temas: Cómic

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