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SÓNAR 2016

Sabiduría callejera

El género británico del grime triunfó en la segunda y última madrugada del Sónar 2016

Juan Manuel Freire

El grime, algo así como la respuesta electrónica, frenética y feroz del Reino Unido al rap de Estados Unidos, vive desde hace un par de años un resurgir popular en su tierra natal. Todavía no se ha replicado del todo al otro lado del Atlántico ni, de hecho, en el resto de Europa, pero si queda algo de justicia poética en el mundo, sucederá.

Como sugirió ayer Stormzy a su paso por el SónarLab, antes de presentar 'Know me from', para pillar esta música no es tan necesario conocer toda la historia del género, como, simplemente, dejar que te invada su energía. En la madrugada del sábado al domingo, el público de Stormzy recibió con brazos abiertos esa energía y se la entregó de vuelta al joven artista de cadencias jamaicanas, quien acabó su actuación sin camiseta y una sonrisa que no le cabía en el rostro. Era su primera vez en Barcelona, pero seguramente no será la última, sobre todo si sigue cocinando 'hits' indiscutibles como 'Shut up', con 'beat' grime de vieja escuela.

CARÁCTER BRITÁNICO

Skepta, uno de los padrinos de la escena, había pasado antes por SónarPub para defender también las esencias más viscerales del género. Su álbum 'Konnichiwa' está llenos de ganchos sin buscar a toda costa la forma de encajar en listas; y a pesar de ello, o justo por ello, por la verdad y el orgullo que desprende, ha arrasado en el Reino Unido. Desde el arranque con su tema titular, quedó claro que muchos paisanos del productor y rapero habían pasado de descubrir nuevos horizontes para jalear al orgullo patrio en el Sónar: letras gritadas a lo loco; bailes en grupo; recibimiento caluroso a invitados como Jammer y Frisco, colegas del sello/colectivo Boy Better Know... Se palpaba carácter británico.

Bien flanqueado en todo momento por el MC Shorty (también de BBK) y DJ Maximum, Skepta repasó a conciencia un último disco que a pesar de ser muy británico, cuenta también con guiños al rap estadounidense como esa 'It ain’t safe' en claro homenaje al gangsta rap de N.W.A., uno de los 'hits' de la noche. Cerró con el doble 'nocaut' del superéxito 'Shutdown' y el corte de mangas a los falsos amigos 'Man'.

OTROS RITMOS

Pero la madrugada final de este Sónar tuvo otros héroes, como el productor haitiano-canadiense Kaytranada, celebrado por su capacidad para triturar e imbricar funk, soul, house, disco y R&B en producciones clasicistas a la par que extrañas. Tiró de material propio (a su nombre o remezclas de Missy Elliott, Janet Jackson, Rihanna...) para armar la fiesta más sofisticada en SónarPub.

También se pudo bailar, al menos si tenías paciencia para aguantar la larga cola, con la sesión de siete horas de Laurent Garnier en el nuevo espacio SónarCar, club circular de cortinas rojas en medio del polígono industrial. La enciclopedia musical viviente que es Garnier combinó toda clase de géneros (incluyendo el synth-pop de New Order), aunque hubo fuerte presencia del techno en estado puro y rotundo; el nuevo club casi se derrumba prematuramente con ese guiño hacia Harry 'Choo Choo' Romero.

 Ya en SónarClub, el antiguo astro del 'big beat' Fatboy Slim no se anduvo con sutilezas en su función como animador de la recta casi final de la noche. Entre 'hits' propios como 'Sunset (Bird of prey)' y el gospeliano 'Praise you', sucesión insana de subidones, uno detrás de otro, más algún tributo inesperado a Prince ('1999').

Temas: Sónar Música