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Virginie Despentes: "Esta época está muy punk"

La escritora francesa, autora de la 'Teoría King Kong', inicia una trilogía, retrato de los marginados del siglo XXI

ELENA HEVIA / BARCELONA

Virginie Despentes, en Barcelona. 

Virginie Despentes, en Barcelona.  / MÓNICA TUDELA

Ya no es Virginie Despentes (Nancy, 1969) aquella que a los 23 años se lanzó descarada y 'destroyer'  a la escena literaria con su novela 'Fóllame', un alegato punk cargado de esperma, sangre y drogas, una vomitona literaria en la que se despachaba a gusto con su propio  pasado en el que se contabilizaba una violación y el haber ejercido como prostituta ocasional. La francesa creció, elaboró sus experiencias y de ahí surgió el ensayo 'Teoría King Kong', cargado de tanta rabia y habilidad para la comunicación como su primer libro pero con más carga reflexiva.  Denunciaba lo que ella y otras feministas radicales (Camille Paglia, por ejemplo) llaman la cultura de la violación, es decir, la idea de que el mundo en el que intentamos (o no) convivir hombres y mujeres tiene como sustrato la agresión y el miedo.

Una década  más tarde, a sus 47 años y con una declarada aprensión frente a la idea de estar ya muy cerca de los 50, la 'fille terrible' proletaria se ha apuntado a esta serialización en la que todos estamos sumidos (es una gran fan de las series de televisión) y ha proyectado (un poco por decisión propia y un poco por sugerencia de su editor) una trilogía sobre un rockero de su edad  que al igual quea  ella le parece muy extraño el mundo que le rodea  y cuyo nombre, ‘Vernon Subutex’ (Random House), lo dice todo (Subutex es el nombre comercial de la buprenorfina, fármaco similar a la metadona).

La novela, cuya primera parte se acaba de publicar en España ha sido todo un éxito en Francia, donde las críticas se han lanzado a compararla con Houellebecq. Y está incluso la posibilidad de que Canal + acabe convirtiéndola en serie televisiva. "No me da miedo de que se carguen la novela  –Despentes habla un castellano popular muy  gracioso con expresiones un punto demodés como 'superinteresante' o un ‘montón’ para indicar cantidad- porque conozco a la directora y me gusta su manera de hacer. Creo que el cine 'mainstream' se ha vuelto muy conservador y hoy son las series de televisión las que se muestran más abiertas”.

Ya no muerde tan fuerte la Despentes, ni destila tanta rabia. Hasta tal punto que incluso le parece asumible y divertida la idea de que con su trilogía, un retrato coral de los parisinos suburbanos del siglo XXI, se haya convertido en algo parecido a Balzac. Ahora que ya no tiene que exorcizar sus traumas personales, confiesa divertirse mucho más escribiendo, aunque su retrato de la Francia golpeada por la crisis no deje resquicio a la esperanza. "A nivel laboral y también en el terreno de nuestras creencias. Nos hemos visto obligados a dejar atrás un montón de cosas relativas a la seguridad material, como el techo, la comida y la salud y estamos entrando en un mundo desconocido".

LO QUE ERA SÓLIDO

Detecta, con sorpresa, que las cosas que hace solo 10 años le parecían inamovibles y eternas hoy se han diluido como por ensalmo. “Lo que más me asombra es la velocidad a la que ha cambiado todo”. Como la  industria del disco, por poner un ejemplo que se desarrolla muy claramente en su novela,  porque muchos de sus personajes formaban parte de ella bien instalados, y ahora viven en la más absoluta precariedad. "Era un industria tan potente que incluso daba vergüenza. Yo lo sé porque me llegué a ganar la vida vendiendo discos. Muchos de mis amigos que  trabajaban ahí vieron cómo se  desmoronaba en dos o tres años". 

Esa sensación de extrañeza que la embarga se extiende hasta el terreno político. De eso habla también su novela. De esa Francia antaño progresista y faro de los derechos humanos hoy convertida en terreno abonado para la extrema derecha. "Para que la extrema derecha se haya fortalecido forzosamente ha tenido que encontrar apoyo en gente que antes era de izquierdas. En los 80 yo no conocía a nadie que fuera del Frente Nacional y ahora he visto cómo algunos de mis amigos han cambiado su discurso y su pensamiento. Eran gente abierta y hoy se apuntan al odio al extranjero". Para ella, esa transformación tiene un lado cómico “Estos amigos hoy fracasados que se pasaron la juventud drogándose, hoy le echan la culpa de su fracaso a los musulmanes, lo que resulta bastante práctico [ríe]. De niña me preguntaba cómo en Alemania y en Francia se habia podido llegar a esa locura de la segunda guerra mundial y hoy veo cómo la propaganda puede cambiar poco a poco el pensamiento de la gente. Es un fenómeno a la vez deprimente y fascinante”. 

No hay futuro clamaban los ídolos punk de la juventud de Despentes. Y, según ella, dieron en el clavo. "Esta época está muy punk", dice graciosamente. "Este es un capitalismo punk. Pero el punk de verdad, el de los 80, era más inocente. Sus gritos y consignas estaban cargados de energía. Lo que hoy nos interesa es cuánto voy a ganar mañana. Eso y anunciar que los  viejos, los que estamos cercanos a los 50 años, no servimos para nada. Eso es una pura brutalidad punk".

Feminismo King Kong

FEMINISMO KING KONG

Despentes es también en cierta manera una barcelonesa de adopción. Aquí mantuvo una relación de muchos años con Beatriz –ahora Paul- Preciado y aquí sigue viniendo a menudo desde París para estar con su actual novia barcelonesa, tatuadora de profesión. Conoce bien la ciudad y ha vivido en directo el ascenso de la nueva izquierda en España.  "No sé si Podemos o la CUP son la solución pero sí, menos deprimentes que el Frente Nacional. En Francia os envidiamos un montón". No es su única alegría. Constata que la semilla que sembró su generación respecto al feminismo ha germinado con provecho. “Es evidente que todavía queda mucho por hacer pero contemplado con perspectiva ha sido la lucha política que más ha transformado nuestra vida cotidiana.  Ha sido una lucha incruenta de ideas, de imaginación, de ficciones, de locura, si quieres. Pero creo que lo hemos hecho bien".

Temas: Novela Libros

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