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FESTIVAL JARDINS DE PEDRALBES

Milky Chance, estrellato sin querer

El dúo electro-folk alemán trae a Barcelona el repertorio de su primer disco, con éxitos como 'Stolen dance' y 'Down by the river'

Juan Manuel Freire

Clemens Rehbein y Philipp Dausch, en una imagen promocional de Milky Chance.

Clemens Rehbein y Philipp Dausch, en una imagen promocional de Milky Chance. / JONAS HOLTHAUS

La única ambición de Clemens Rehbein y Philipp Dausch, amigos y residentes en Kassel (pequeña ciudad en la parte central de Alemania), era hacer un disco; lo que pasara después daba igual. De hecho, “ambición” quizá sea una palabra demasiada grande y sería mejor usar “pasatiempo” o “diversión”.

Clemens y Philipp habían tocado juntos en un grupo de jazz surgido de las clases de música del instituto. Tras la graduación, algunos Flown Tones (así se llamaban) dejaron de tocar, pero ellos quisieron seguir. “Yo había estado haciendo canciones por mi cuenta -nos explica Rehbein, vía telefónica-. Él había aprendido técnicas de producción con las que podría completar mis ideas. Y pensamos en hacer un disco. Fue fácil, muy fácil”.

No cavilaron en exceso sobre el nombre: se llamarían Milky Chance, como uno de los infinitos grupos que se había inventado Clemens para dar nombre a sus maquetas. “No significa nada. Solo lo elegí porque me gustaba cómo sonaba”.

A nivel de sonido, tenían las ideas bastante claras cuando llegaron al estudio, o mejor dicho, a casa de los padres de Clemens, donde instalaron… un MacBook Pro y un micro. Su música cruzaría los viejos géneros que habían aprendido en clase (folk, jazz, blues, reggae…) con la música electrónica minimalista que bailaban los fines de semana. “Están las dos caras”, dice Behrein. “Los antiguos estándares se mezclan con sonidos sintéticos. Pero tampoco dedicamos un gran tiempo a definir este estilo; simplemente, fue algo que surgió y vimos que funcionaba”.

BOMBA SORPRESA

Desde luego que ha funcionado. El dúo saltó del anonimato al estrellato casi de la noche al día, en poco más de lo que tardó en subir su primer single a Youtube. Con su superposición efectiva de rasgueos eléctricos y groove a fuego medio, todo ello coronado por un estribillo pegadizo, ‘Stolen dance’ parecía nacida para ganar. ¿Ellos lo supieron desde el principio? “No, no desde el principio. Estábamos contentos con la canción y nuestros amigos nos decían que era buena, pero al fin y al cabo, son amigos… Fue al recibir opiniones externas cuando pensamos que igual podía pasar algo”.

 El álbum ‘Sadnecessary’ (2013) fue un éxito en media Europa, pero también Estados Unidos, donde el grupo ha actuado tanto como en su propio país. Tras pasar por el Cruïlla Barcelona 2015, el miércoles, día 15, serán protagonistas de su propio concierto en el festival Jardins de Pedralbes. Últimamente viajan bastante, algo que preocupa a sus padres. “Sí, pero no han de preocuparse tanto”, afirma Clemens. “Todavía vivimos en nuestra ciudad, Kassel. Nos gusta pasar tiempo con la familia y los amigos. Es importante para nosotros. Es bueno tener raíces”.    

¿Y cómo es Kassel? ¿Es una ciudad que inspira, que forma artistas? “Si preguntas a cualquier alemán, igual te lo niega, pero es un sitio donde pasan cosas. Hay gente joven, hay punk, hay jazz, la gente toca. La gente nos pregunta cuándo nos vamos a mudar a Berlín, donde están los artistas, las fiestas y los mejores clubs. Pero no queremos. Después de girar, nos gusta la idea de volver a casa”.