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Cuéntame un libro

El audiolibro descargable es el nuevo fenómeno en pleno crecimiento en el mundo anglosajón, pero solo una apuesta de futuro en español

Ernest Alós

Los auriculares no solo sirven para escuchar música.

Los auriculares no solo sirven para escuchar música. / JONATHAN GREVSEN

Las cifras fulgurantes de crecimiento del libro electrónico son historia, pero la conversión del teléfono móvil en un dispositivo portátil para cualquier propósito abre nuevas perspectivas para lo digital, más allá del formato del ‘e-book’. Y el audiolibro, un formato con tradición en el mundo anglosajón y germanohablante, primero en cassette y después en CD, es el primero que ha aprovechado la oportunidad, justo en los  mercados donde el libro electrónico parece haber tocado ya techo. Las estadísticas apuntan a que las descargas digitales de audiolibros para adultos en EEUU crecieron en el 2015 un 39%, llegando en formato físico y digital a los 1.780 millones de dólares de facturación. En el Reino Unido el crecimiento fue del 27%, y el audiolibro (en un 60% digital y en un 40% en CD) ya suma el 3% del mercado total del libro británico.

¿Pero llegará esta tendencia a EspañaSantos Palazzi, director del área digital del Grupo Planeta, confirma que “el audiolibro se está disparando, porque todo el mundo lleva en el bolsillo un dispositivo con capacidad de tener la aplicación que permita leerlo”, pero advierte que aunque “el contenido en español tiene futuro ya que, igual que la gente escucha la radio mientras plancha, no hay ningún motivo para que no escuche un libro”, el potencial de crecimiento en lengua española está concentrado en EEUU de momento. Mientras Planeta da ahora sus primeros pasos, acordes al grado de maduración en América Latina y España, el otro gran grupo editorial del mundo hispano, Penguin Random House, con la ventaja de la presencia en el mercado hispano en EEUU, ya lanzó un programa piloto con año y medio de anticipación, explica la responsable de estrategia digital del grupo en España, Carmen Ospina.

“Es cierto que a día de hoy EEUU, en donde ya se conoce el formato y hay una tradición de consumo importante, es nuestro mercado principal, pero nuestra apuesta es también por España y América Latina, en donde hoy todos tenemos un dispositivo que nos permite escuchar el audiolibro y en donde también hay una tendencia clara hacia el 'multi-tasking': el audiolibro es el producto perfecto para consumir mientras se cocina, se hace ejercicio, se desplaza uno de un lugar a otro, etcétera”, sostiene Ospina.

¿DÓNDE SE DESCARGAN?

En el campo del audiobook existe un práctico monopolio por parte de Audible, una empresa que consiguió ser el proveedor para la Apple Store y posteriormente fue adquirida por Amazon, con lo que suma el 85% de las ventas, a través de estos dos grandes canales o por su propio sistema de subscripción. En España aún falta que se cree una forma de explotación como esta. Los gastos de producción hacen que un audiolibro tenga un precio de 20 a 30 dólares en EEUU, pero el plan de suscripción de Audible ofrece un audiolibro al mes por 15 dólares, y descuento en los siguientes.

“En España falta oferta y conocimiento genérico del producto. En este momento aún no hay una oferta relevante de las editoriales, quizá no llegue a los 100 títulos en total, pero la tenemos que hacer crecer por la vía de la calidad, contando con voces importante”, apunta Palazzi, refiriéndose a las apuestas de los grandes grupos.

Sumando los títulos libres de derechos y la producción de América Latina, en la tienda de Audible se alcanzan los 3.600 títulos en castellano. Unos pocos de ellos están disponibles en otro canal de distribución, las tarjetas que propone la empresa Seebok para poder trasladar la venta de audiobooks a las librerías. Pero no son 'best-sellers' como 65 que ha desplegado en España para empezar Penguin Random House en www.megustaescuchar, con voces de nivel, otro de los atractivos por los que han apostado las editoriales en lengua inglesa.

"Nuestra apuesta es por la calidad y en este sentido prestamos especial atención a los acentos ( escogemos el acento que mejor represente al autor y que llegue a un público más amplio), a los narradores (seleccionamos las voces con mucho cuidado y hemos llegado a trabajar con actores conocidos como Jordi Boixaderas, Vanesa Romero o Miguel Angel Muñoz) y al proceso de producción”, presume Ospina, que ha podido contar con la experiencia de las filiales de su grupo en EEUU, el Reino Unido y Alemania.

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