Ir a contenido

LA GRAN CITA 'INDIE' DE BCN

Primavera Sound 2016: canción bélica y el eterno verano

Una severa y un poco mística PJ Harvey contrastó con el viaje a los Beach Boys oficiado por Brian Wilson

Jordi Bianciotto

PJ Harvey, durante el concierto que ofreció la noche del sábado en el Primavera Sound.

PJ Harvey, durante el concierto que ofreció la noche del sábado en el Primavera Sound. / FERRAN SENDRA

Un ciclo nuevo empezó para PJ Harvey hace cinco años con Let England shake, y en esa estela dramática, novelesca, más apegada a la raíz, dirigiendo la vieja furia rockera hacia puertos expresivos más frondosos, la encontramos en The hope six demolition project, el disco que mostró con detalle ayer en Primavera Sound. Una Harvey sinuosa y guerrera, que abrió el concierto soplando el saxo sobre una base de percusión marcial, siniestra, en una de las nuevas piezas, Chain of keys.

Su actuación, plato fuerte de la tercera y última jornada del festival en el Fòrum, la mostró sacando partido de su presencia carismática en un repertorio severo, de resonancias bélicas, muy asentado en su moderna era artística. Las canciones nuevas, que retratan con crudeza aspectos sombríos, violentos, del presente global, orientaron el set a través de The ministry of defence, The community of hope, A line in the sand... Luego, desvíos a Let England shake y, en el tramo final, retrocesos, muy pocos y de trazo revisado, a etapas anteriores, como una mística To bring you my love subrayada por dos saxos.

EL ORO DE 'PET SOUNDS'

PJ Harvey fue la diva alternativa, pero para iconos, Brian Wilson, venido de una era más lejana para recrear Pet sounds (1966), el disco en su día incomprendido (incluso para sus compañeros de los Beach Boys) pero alzado en clásico pop. Obra de juventud visionaria, de tránsito a la edad adulta, tocado por melodías que Wilson oía en su cabeza y logró convertir en sinfonías de tres minutos.

Todas ellas, de Wouldn't it be nice a Caroline no, sonaron en la llanura del escenario Heineken recorriendo sus iluminados matices, con la única mancha negra de la voz de Wilson, muy debilitada, suplida en los tonos agudos por uno de los miembros de la banda. Junto a él, otro ex-beach boy, Al Jardine, que abordó Sloop John B., y un viejo cómplice de la saga, Blondie Chaplin, que una vez completado Pet sounds llevó la voz cantante en la rockera Wild honey. El concierto se decantó ahí hacia la antología y un greatest hits que adelantó el verano a golpe de Good vibrations, California girls, Don't worry baby, I get around, Surfin' USA...

MANEL Y LOS CHICHOS

Fue también esta la jornada de Manel, ajustando su repertorio al formato festivalero y alternando la repesca de Boomerang con el asalto pop de Sabotatge. Y de Los Chichos, con una actuación que atrajo a poca tropa guiri y que brindó sus relatos de traiciones y periferias, puñaladas y adicciones mortales, a través de piezas como Son ilusiones, Odio y Ni más ni menos. Rumba un poco enrockecida y con pedigrí encajando en la parrilla del festival.