CRÍTICA DE CINE
'Tres recuerdos de mi juventud': de la dulzura a la dureza
Arnaud Desplechin, otro de los interesantes cineastas franceses marginado por la distribución española, relató en 1996 las andanzas de un personaje llamado Paul Dédalus, a quien dio vida Mathieu Amalric en 'Comment je me suis disputé… (ma vie sexuelle)'. Dos décadas después, Desplechin lo recupera en la edad adulta (el mismo Amalric) y en la juventud (Quentin Dolmaire) en 'Tres momentos de mi juventud'. Ahora Paul recuerda su vida pasada, los momentos de dulzura y los de dureza, los de felicidad y los de tristeza. Autorreferencial, poético, entre la comedia y el drama, Desplechin es hoy el más cercano a Truffaut de los grandes directores franceses.
Tres recuerdos de mi juventud ★★★★
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