Ir a contenido

OTROS ESCENARIOS POSIBLES

¡Yo también soy hijo de Gonzalo Hermosa!

El grupo de folclore pop boliviano Chila Jatun convocó a más de mil seguidores en Molins de Rei

La jornada incluyó parrillada, danzas tradicionales y una sesión de fotos con los jóvenes ídolos andinos

Nando Cruz

El mocochinchi es un refresco que se obtiene sumergiendo en agua durante seis horas un quilo de orejones de durazno, añadiendo después canela, clavos y azúcar e hirviendo el agua dos horas más. Se sirve frío y con un durazno en el fondo del vaso. Esa dulce receta, típica boliviana, es la que tenía a una veintena de personas guardando cola en la terraza de Be Disco, una discoteca situada en el polígono industrial El Pla de Molins de Rei.

Es domingo por la tarde y el polígono está desierto, pero al cruzar la puerta de Be Disco todo cambia. El promotor calculaba atraer 800 personas y más de 1.100 han pasado ya por taquilla. Hay representantes de numerosas agrupaciones bolivianas: Tinkus San Simón, Caporales La Fraternidad, Tinkus Badalona... Algunos han venido expresamente desde Alemania. Los más animados, con gran diferencia, son los de la Asociación Cultural Boldecor de Granollers. Y el más ruidoso de todos es Jorge, que con su megáfono no para de hacer reír al personal con sus ocurrencias.

Todos vienen para participar de un encuentro que incluye concursos de danzas tradicionales, parrillada y sorteos. Pero el reclamo principal de la jornada es la actuación de Chila Jatun. Estos nueve músicos son hijos y sobrinos de Los Kjarkas, la banda de música folclórica más famosa de Bolivia. "Están empezando", apunta un miembro de Boldecor. De hecho, ya tienen tres discos, pero comparados con Los Kjarkas, que llevan 45 años en activo, son unos principiantes. Unos principiantes que ya arrasan.

'PHOTOCALL' INTERMINABLE

El 'photocall' es un delirio. Chila Jatun son jóvenes, guapos y estrellas de su lejano país. A una niña le firman la camiseta. A un niño, el brazo. A un adulto, el charango. La cola es interminable. Jorge ameniza la escena a su aire: "¡Cochabamba os saluda!", berrea con el megáfono. Y los músicos le saludan. "¡Aquí les saluda una capinoteña!", exclama. Y los músicos pierden la concentración. "¡Yo también soy hijo de Gonzalo Hermosa!", suelta. Y la carcajada es monumental. Gonzalo Hermosa es uno de los fundadores de Los Kjarkas y padre de varios miembros de Chila Jatun. Una locutora de Nueva Dinámica anuncia que el acto se retransmite en directo para Bolivia. Allí también se estarán partiendo de la risa gracias a Jorge y su megáfono.

¿Es posible generar un fenómeno de fans con charangos, quenas y quenachos? Chila Jatun lo hacen, aunque la cosa tiene truco

El concierto empezará una hora y media tarde. Desde la mesa de sonido intentan suavizar la espera con reggaeton, pero los triunfadores son los dos agentes de seguridad que protegen el escenario. Para matar el tiempo organizan varios duelos de cánticos entre el flanco izquierdo y el derecho de público. Lo nunca visto en un concierto: ¡seguratas-animadores!

Han pasado tantas horas desde que empezó la fiesta a mediodía que los bebés ya duermen en sus carritos, los niños juegan al escondite por la discoteca y la pandilla de Boldecor verá el concierto sentada. Eso sí, cuando los nueve Chila Jatun salen a escena todos reviven. Hay pocas sensaciones tan intensas como emigrar en el extranjero y ver cantar a un ídolo de tu tierra. Es un explosivo cóctel emocional de admiración, nostalgia, excitación y distancia que te desborda. Una madre filma con el móvil y canta con los ojos llorosos.

Chila Jatun no visten trajes folclóricos como Los Kjarkas, pero sus instrumentos sí son de tradición andina. ¿Es posible generar un fenómeno de fans con charangos, quenas, quenachos y demás flautas andinas? Sí, aunque todo tiene su truco. Además de las melodías tradicionales, también tienen decenas de baladas románticas y más dulces que el mocochinchi. Algunas, como 'Llorarás' y 'Eres tú', están conjugadas en modo unisex para que tanto hombres como mujeres las canten y las sientan muy suyas.

DANZAS TINKUS EN LA DISCO

'Bella mujer', con esa rítmica trepidante, provoca que una veintena de bolivianos improvisen una danza tinku, con sus rotundos movimientos de guerrero. También han tomado el escenario dos parejas de bailarines con trajes tradicionales para dar aún más color a la fiesta. En realidad, toda la música boliviana tiene un irresistible y animoso carácter infundido por las cinco cuerdas del charango, la variedad de flautas y su rítmica sincopada. Parece compuesta y arreglada entre las aves del altiplano y las de la selva.

Son las nueve de la noche. El polígono sigue desierto, pero en Be Disco la fiesta está en su máximo apogeo cuando el grupo repite 'Boquita de miel'. Los primeros espectadores salen agotados pero contentos: han podido reunirse con sus paisanos, beber mocochinchi y ver a un grupo de su tierra. Y además, se dice que en octubre Los Kjarkas actuarán en Barcelona.